2 de marzo de 2021, 15:45:32
Opinión


All I want for Christmas...

Por Esther Ruiz Moya


Comenzamos semana, casi mitad de mes, mirando hacia delante sin poder dejar de echar la vista atrás. Viviendo un día a día que nos recuerda a otros vividos meses atrás donde los contagios y las muertes se contaban por cientos...

Y aquí estamos con el corazón encogido, haciéndonos cada día las misma preguntas, aunque sabemos que ya son afirmaciones: Entonces, ¿este año la Nochebuena? ¿Y la Navidad? ¿Y la Nochevieja? ¿Y la comida de amigas de toda la vida? ¿Y la de primos? ¿Y la cena de empresa? ¿Y la de amigos? ¿Y el amigo invisible? ¿Y la “Tardebuena”? ¿Y la “Tardevieja” que juntábamos con las uvas? ¿Qué día vienes...? Sabiendo que este año no hay fecha de llegada ni de retorno, porque este año si queremos volver no podemos ir.

Y no me saco de la cabeza el All I want for Christmas is you de Mariah Carey y no porque sea la canción más escuchada con no sé cuántos Guinness en sus 26 años de historia, ni porque forme parte de la banda sonora de nuestras navidades, ni porque la empecemos a oír cada año antes, sino porque este 2020 todos queremos a alguien con quien no vamos a poder estar. Ahora entendemos eso que desde pequeños oíamos en casa en los que brindis de nuestros mayores, esos brindis que después hemos repetido nosotros. Esos brindis que este año cobran todo el sentido y que nos devuelven a lo realmente importante, esos brindis por la salud y por estar todos juntos, porque no faltara nadie...

Este año todos cambiaríamos cualquier regalo por poder abrazar a los nuestros, por poder besar a los convivientes, por llenar nuestra casa de allegados, por oír las voces de los niños de las que nos quejamos cada año, por improvisar mesas con tableros, por pelearnos por no sentarnos en el taburete, por discutir con los niños que ya se quieren sentar en la mesa de los mayores; porque nuestra madre nos leyera la cartilla para “que no entremos al trapo” con las cosas del marido de tu hermana, el célebre “cuñado”, por echar a suertes a quién le toca dormir en el sofá; por escuchar esas playlist imposibles de villancicos desde “Los campanilleros” a Boney M y su “Feliz Navidad” pasando por el regueton, Karina, trap, José Luis Perales, heavy, Lady Gaga y el pop de todas las décadas en inglés y en español para contentar a todas las generaciones, con las imprescindibles Azúcar Moreno y su “Sólo se vive una vez”, que por cierto, cuánta razón tenían.

Por eso, este año, más que ninguno brindaremos por los ausentes, no sólo por los que nos faltan cada año, sino por los que nos faltarán este. Porque el coronavirus nos ha arrebatado a demasiadas personas y se ha empeñado en multiplicar las ausencias y en que echemos de menos hasta lo que otras veces echábamos de más. Esta Navidad no nos quejaremos por quién sobra sino que añoraremos a quién nos falta y sabremos que lo importante no es lo que tenemos, sino a quién tenemos.
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