12 de junio de 2021, 20:42:29
Toros


Feria de San Isidro: Ginés Marín borda el toreo de capote en un festejo aburrido

Por Emilio Martínez

No parece haberle sentado bien al santo patrón el traslado de su eterno altar de Las Ventas al castizo barrio de Carabanchel. Al menos en lo referido al inicio del nuevo abono merced a una primera función más bien aburrida en general, pero que salvó en parte el esplendoroso capote de Ginés Marín a sus dos bureles –con trapío y justos de casta y juego, como todos-, con especial énfasis en el último. El extremeño cortó una oreja de ese ejemplar, y a Álvaro Lorenzo le regalaron otra sin fuste mientras Lopez Simón se fue de vacío.


Los aficionados nos conformamos con muy poco y el festejo se iba derrumbando sin que pasara casi nada, cuando Ginés salió arrebatado a recibir a su segundo con una mezcolanza de mecidas verónicas, chicuelinas y sendos bellos remates por bajo a una mano. No contento con ello, se aplicó de nuevo en un quite otra vez variado con ajustadísimas chicuelinas e inspirados adornos finales. Parecía que iba a mantener el nivel con su pequeña muleta, pero su enemigo, como hicieron sus hermanos, fue perdiendo gas y embistiendo con desgana y distraído.

Marín, que no le permitió al bicho marcharse a la querencia, lo mantuvo en el platillo y le extrajo algunas series desiguales por ambos pitones que además de animar al público también lo hizo con la banda en su única intervención de la tarde. Despenó al burel de un buen espadazo y echó en su esportón una oreja. Otra, como increíble óbolo presidencial, se llevó en el quinto Álvaro Lorenzo, que también lució con brevedad con el percal. Después con la sosería del toro y casi la suya alargó una faena insulsa con alguna voluta de clasicismo suelta que remató con un feo bajonazo. Lo que no fue óbice para llevarse un trofeo sin valor que fue muy protestado con razón.

Ni uno ni otro, ni Álvaro ni Ginés, salvo la labor del extremeño con el percal en el segundo aunque sin alcanzar la altura que si logó con el sexto, alcanzaron a brillar en sus respectivos primeros bicornes, que tampoco tenían casi nada de clase que ofrecer, aunque pedían algo más de imaginación a sus matadores empeñados en pases y pases..

Se fue de vacío López Simón, lo que tras ser cogido de forma espectacular por el cuarto, que tenía un punto de peligro, sin que milagrosamente sufriera cornada, puede darse por bueno, como el valor que le echó cuando desencajado y maltrecho volvió a la cara del animal. Antes no se había entendido con el que abrió función, a pesar de que el de El Pilar sacó algo de codicia que pronto se le acabó.

FICHA

Toros de EL PILAR, serios, cuajados y cinqueños, pero ayunos de bravura en general, que no dieron juego. LÓPEZ SIMÓN: ovación en ambos. ÁLVARO LORENZO. silencio tras aviso; oreja, con escasa petición y protestada, tras aviso. GINÉS MARÍN: palmas tras aviso; oreja tras aviso. Plaza de Vistalegre, 13 de mayo, primera de la Feria de San Isidro. Un tercio de entrada sobre el aforo permitido de 6.000 espectadores.

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