18 de octubre de 2019, 17:51:44
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La 'Declaración de Anoeta', dos años después


El 14 de noviembre de 2004, 15.000 militantes de la izquierda abertzale llenaron las pistas del velódromo donostiarra de Anoeta para arropar la propuesta de sus líderes. Batasuna había alimentado en las semanas precedentes la expectación sobre su documento, que desató los rumores de que fuera acompañado de una declaración de tregua por parte de ETA. La banda llevaba entonces 17 meses sin asesinar y los independentistas afrontaban el ostracismo político e institucional tras su ilegalización, aunque habían abierto una discretísima comunicación con el PSE. Las cosas han cambiado y el ya iniciado proceso de paz, se tambalea.


Aquel 14 de noviembre, Otegi compareció ante los suyos con un pañuelo palestino en la mano en homenaje a Yaser Arafat, que acababa de fallecer, y remedó la histórica intervención del líder de la OLP ante la asamblea de Naciones Unidas: "La izquierda abertzale se presenta hoy aquí con una rama de olivo en la mano. Que nadie deje que se caiga al suelo", aseguró  el portavoz abertzale. Este lunes, en unas declaraciones publicadas en 'Gara', Otegi aseguró que él y los suyos siguen "con la rama de olivo en la mano".

Pero advirtió de que «las cosas están realmente mal» en este momento, endosó la responsabilidad al Gobierno socialista tras criticar también la actitud del PNV y volvió a situar la clave para resolver el conflicto en el logro de un acuerdo multipartito que permita el ejercicio del derecho a decidir. Otegi se esforzó en reiterar su apuesta por el camino emprendido en Anoeta y reivindicó la paternidad del esquema de las dos mesas de resolución, pero eludió cualquier autocrítica sobre la reaparición de la violencia callejera; después, en una entrevista en la emisora autonómica Radio Euskadi, negó que su grupo vaya a efectuar "ningún tipo de llamamiento" para tratar de frenarla, porque sería "absolutamente manipulado".

Otegi consideró "un sarcasmo" exigir la "verificación" de las intenciones de ETA y trató de rebatir la convicción de los partidos -en especial, de los socialistas y el PNV- de que la banda pretende controlar en la sombra el proceso político. «No hay ningún intento por parte de ETA de tutelar eso. Otra cosa es negarle a ETA opinión política», dijo un Otegi a quien oímos distante, escéptico y prudente. Realmente se está produciendo un momento de crisis en el proceso de pacificación.

En definitiva, dos años después del discurso de Anoeta, el PSE aprecia una involución en las posiciones de Batasuna y reprocha a la formación abertzale que haya «cambiado» los planteamientos más posibilistas que habían propiciado un principio de entendimiento tras el alto el fuego de ETA. En las actuales condiciones, con la banda terrorista reincidiendo en sus exigencias políticas y el resurgir de la violencia callejera, los socialistas dan por imposible avanzar en la negociación multipartita y descartan pactar tan siquiera la metodología de la mesa.

El PSE, el PNV y Batasuna habían intensificado sus contactos con el fin de ultimar un preacuerdo que ayudara a impulsar el proceso de paz; pero socialistas y peneuvistas admiten que el resurgir de la kale borroka y el estancamiento del "carril negociador Gobierno-ETA" impiden llegar a cualquier acuerdo con una izquierda abertzale a la que reprochan que no sea capaz de desmarcarse definitivamente del uso de la violencia.

"Su discurso en Anoeta no tiene nada que ver con la actitud actual de la izquierda abertzale, han dado un paso atrás", aseguran los socialistas. Por cierto, la policía municipal de Bilbao ha tenido que comprar trajes ignífugos para evitar ataques como los del pasado fin de semana contra sus agentes. ¡Ojo!, digan lo que digan públicamente, el proceso continúa; que se lo pregunten al socialista Jesús Egiguren o al jefe de ETA, José Antonio Urrutikoetxea, Josu Ternera.

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