18 de octubre de 2019, 17:57:44
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Enrique V. Iglesias


De Salamanca a Montevideo



Ha transcurrido algo más de un año desde que en la ciudad española de Salamanca los Jefes de Estado y de Gobierno iberoamericanos, reunidos en su decimoquinta Cumbre, respaldaron la puesta en marcha de la Secretaría General Iberoamericana, SEGIB y establecieron una serie de mandatos concretos para cohesionar e impulsar el espacio iberoamericano.

Cinco son, a mi juicio, los principales ámbitos de actuación que tienen que ver con la Cumbre de altos mandatarios que se celebrará en Montevideo (Uruguay) del 3 al 5 de noviembre.

En primer lugar, el conjunto de reuniones ministeriales sectoriales y de foros específicos de alto nivel que ya se han producido durante el año o que se producirán en el contexto de la propia Cumbre. Los ministros iberoamericanos de los diferentes ramos se reúnen cada año para tratar, desde una perspectiva multilateral, los temas y problemáticas que les son propios. Dichos encuentros producen multitud de resoluciones y de acuerdos concretos que suponen una práctica contribución al tejido de la colaboración y la concertación iberoamericanas.

Complementando esta importante red de concertación ministerial se han comenzado a convocar cuatro foros de alto nivel. El Foro Parlamentario acerca la voz de las soberanías nacionales de todos los países de nuestra Comunidad a los máximos mandatarios. El año pasado se celebró la primera edición en la ciudad española de Bilbao y este año continuaremos con la segunda convocatoria en Montevideo. Un Foro Empresarial se ha puesto también en marcha. Cerca de doscientos empresarios se reúnen ahora en Punta del Este, Uruguay, para debatir sobre el mejor aprovechamiento, la consolidación y la perdurabilidad de la bonanza económica que vive América Latina. Un Foro Civil acercará igualmente la voz, las inquietudes y la opinión de las organizaciones no gubernamentales más relevantes. También se ha celebrado en Barcelona un Foro Económico que discute sobre la coyuntura económica iberoamericana y que se reúne con periodicidad anual.

En segundo lugar, quiero referirme a la actividad de la propia Secretaría General Iberoamericana, SEGIB. Hemos dividido nuestro trabajo en cuatro grandes áreas: político-institucional, económica, social y cultural, en cada una de las cuales se han incorporado los mandatos y recomendaciones de los mandatarios.

En el área político-institucional, hemos celebrado el Encuentro Iberoamericano sobre Migración y Desarrollo que ha reunido a los principales especialistas mundiales en la materia. El tratamiento interdisciplinario de esta problemática ha tenido como resultado concreto un texto básico que, sin duda alguna, constituirá un apoyo muy importante en las deliberaciones de los mandatarios.

En el ámbito económico, estamos tratando de apoyar los procesos inversionistas en América Latina. Hemos comenzado con los sectores turístico, bancario y energético, y seguiremos con otros como el de infraestructuras. Respecto al sector bancario creo que la “bancarización” de América Latina, muy baja todavía, ayudará decisivamente a impulsar el crecimiento económico. En cuanto al sector energético resaltamos la importancia que tienen, cada vez más, las energías renovables.

El área social, nos estamos concentrando en el cumplimiento de dos mandatos específicos: el apoyo a las prácticas de lucha contra la pobreza, y cómo enfrentar la violencia urbana. Pero también estamos abordando otras necesidades muy importantes como son el fomento de la alfabetización, la creación de un Espacio Común del Conocimiento y, en este contexto, los intercambios de profesores y estudiantes. Asimismo, y dentro de esta área, se está gestando un convenio iberoamericano en materia de Seguridad Social que será de gran relevancia, especialmente en lo que tiene que ver con el aspecto migratorio.

En el ámbito cultural, se continúa avanzando en la elaboración de una Carta Cultural Iberoamericana en la que queden definidos los principios que fundamentan nuestra unidad cultural. Como he tenido oportunidad de resaltar en otras ocasiones, es el factor cultural, con nuestra historia y tradiciones, lo que mejor identifica y define a nuestra Comunidad en el escenario internacional. Hemos puesto en marcha un gran programa de promoción cultural en el contexto de la Cumbre, Iberoamérica Crea, que dará cita a grandes artistas de nuestra Comunidad.

En el ámbito de la proyección internacional de la Conferencia Iberoamericana, hay que destacar que ya somos observadores en Naciones Unidas, lo que nos permite tener presencia ante la asamblea general de la ONU. Y hemos establecido un convenio de colaboración pormenorizada con la Comisión Europea, y otros más con diferentes organismos internacionales.

El tercer gran aspecto es, precisamente, la propia Cumbre de Montevideo. En este nuevo foro al más alto nivel, los mandatarios abordarán tres temas principales: la situación actual de Iberoamérica; el fenómeno migratorio; y la proyección internacional de la Comunidad Iberoamericana. Respecto al segundo se está trabajando intensamente para poder llegar a un “compromiso” formal entre nuestros países, lo que será el “Compromiso de Montevideo sobre Migraciones”.

Quiero referirme al momento histórico que actualmente vive América Latina. Desde una perspectiva política debemos valorar un hecho fundamental: la democracia está funcionando, los procesos democráticos se desenvuelven dentro de los marcos legales establecidos.

Desde una perspectiva económica hay que reconocer que América Latina está atravesando un claro periodo de bonanza. Este crecimiento tiene dos puntos de apoyo: una coyuntura internacional favorable, en líneas generales, que se refleja en los precios de las materias primas, y una correcta gestión macroeconómica. Sin embargo, tenemos que hacer frente a la baja competitividad para estar en mejores condiciones de asumir los retos de la globalización.

El frente social sigue siendo la gran deuda pendiente. Pero creo que si continuamos creciendo con políticas adecuadas en materias como la educación, la salud y el empleo, podremos abordar los problemas con mayor confianza. La pobreza y la inequitativa distribución del ingreso, nuestro principal problema, deben ser abordados con perspectiva y combinando medidas de corto y de medio y largo plazo.

La inserción de América Latina a través de los procesos de integración constituye una clave principal de lo que podríamos llamar el frente internacional de nuestra Comunidad. Debemos insistir en el fortalecimiento de los procesos de integración regional y, al mismo tiempo, abrirnos al mundo. Reitero la necesidad de seguir proyectando internacionalmente a Iberoamérica desde nuestros principios, valores, cultura y lenguas compartidos. Nuestros idiomas, el español y el portugués, además de ser un aspecto clave de nuestra identidad constituyen un elemento económico de primer orden.

Son, en definitiva, muchos los motivos para apoyar la construcción de una auténtica Comunidad Iberoamericana de Naciones. Este es el gran e ilusionante objetivo de la Secretaría General Iberoamericana.

Secretario General Iberoamericano

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