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La catástrofe de Chernóbil, 30 años después

Ciudad abandonada de Prypiat
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Ciudad abandonada de Prypiat (Foto: Reuters/Europa Press)
martes 26 de abril de 2016, 18:01h
Se cumplen 30 años desde la explosión del reactor cuatro de la central nuclear de Chernóbil que provocó la muerte directa de 31 personas. Los países más afectados fueron Bielorrusia, Ucrania y Rusia, pero la radiactividad llegó a países europeos como Finlandia, Suecia o Noruega.

El 26 de abril de 1986 se producía el accidente nuclear que provocó uno de los mayores desastres mediambientales de la historia, siendo el más grave en la Escala Internacional de Accidentes Nucleares. La catástrofe tuvo lugar en la central nuclear Vladimir Ilich Lenin, a tres kilómetros de la ciudad ucraniana de Prypiat -anteriormente integrada en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS)- y a 16 kilómetros de la frontera con Bielorrusia. Ésta 'ciudad fantasma' fue construida para albergar a los trabajadores de la central, donde el impacto del accidente es visible en cada rincón de ella.

El desastre, en contexto

El Presidente soviético, Mijaíl Gorvachov, llevó a cabo un importante programa nuclear con fines militares y de producción eléctrica. En 1970 se construía la central nuclear de Chernóbil, pero el Kremlin estaba preocupado por un posible sabotaje con el ataque a sus plantas nucleares. En caso de corte del suministro eléctrico, como medida preventiva se ordenó probar la seguridad y la capacidad de las centrales nucleares rusas. Durante una prueba en la que se simulaba este citado corte eléctrico, un aumento súbito de potencia en el reactor cuatro de la central de Chernóbil produjo el sobrecalentamiento del núcleo del reactor nuclear, lo que terminó provocando la explosión del hidrógeno que contenía en su interior.

Ciudad de Prypiat (Reuters/Europa Press)

Los materiales radiactivos tóxicos que fueron expulsados desde el reactor se estimaron en alrededor 500 veces mayor que el liberado por la bomba atómica de Hiroshima arrojada en 1945. El accidente provocó la muerte directa de 31 personas y el gobierno de la URSS estuvo obligado a evacuar de forma repentina a 116.000 personas, con lo que la alarma internacional creció exponencialmente.

Tras el desastre, las negociaciones se prolongaron entre el gobierno ucraniano y la comunidad internacional, pero, finalmente, se llegó al acuerdo de financiar los costes del cierre definitivo de la central que fue completado el 15 de diciembre del año 2000.

Posteriormente se produjo la construcción de un sarcófago para aislar el interior del reactor 4 del exterior, aunque su degradación en el tiempo obligó a su reparación entre los años 2004 y 2008. Actualmente se está avanzando en la construcción de un arco para sellar definitivamente el reactor y su instalación está prevista para noviembre de este año. Su coste se cifra en 2.500 millones de euros.

Sarcófago reactor 4 (Europa Press)

La importancia de los liquidadores

Los equipos de liquidadores tuvieron una importancia vital para evitar una mayor gravedad del desastre. 600.000 personas entre bomberos, obreros, científicos, especialistas nucleares, ingenieros y geólogos, llevaron a cabo un proceso de descontaminación, contención y mitigación de la radiactividad en la zona y minimizaron, en gran medida, las consecuencias del accidente. Además, fueron condecorados con el título de Héroes de la Unión Soviética.

Ciudad abandonada de Prypiat (Reuters/Europa Press)

A pesar de su actitud heroica, muchos de ellos sufrieron graves efectos secundarios e incluso varios miles murieron. Según Georgy Leprin, un médico bielorruso que trabajaba en el reactor cuatro, la cifra de muertos podría alcanzar los 100.000, mientras que Viacheslav Grishin, del sindicato de Chernóbil, asegura que serían 60.000 los fallecidos y 165.000 las personas con diversos tipos de discapacidad.

La extensión de la contaminación

La radiactividad de la central nuclear se detectó en al menos 13 países de Europa central y oriental: Rusia, Bielorrusia, Ucrania, Suecia, Finlandia, Austria, Noruega, Bulgaria, Suiza, Grecia, Eslovenia, Italia y Moldavia. La contaminación no se extendió uniformemente por las regiones y países adyacentes, sino que se repartió irregularmente en forma de bolsas radiactivas dependiendo de las condiciones meteorológicas.

El 27 de abril, un día después de la catástrofe, en Suecia se encontraron partículas radiactivas en las prendas de ropa de los trabajadores de la central nuclear de Forsmark, a 1.100 kilómetros de Chernóbil. Tras varias pruebas y análisis, los técnicos suecos determinaron que la radiactividad no provenía de su central, sino de Chernóbil.

El caso de Bielorrusia

La cercanía de la central nuclear de Chernóbil con Bielorrusia -a 16 kilómetros de su frontera- fue determinante a la hora de hacer la medición de la radiactividad del país. Sin duda, fue el país más afectado con un total del 23% de su superficie contaminada, con importantes índices de radiactividad en las ciudades de Gómel y Magiliov -con alrededor de 2 millones de habitantes en esa fecha-.

En la actualidad, el país bielorruso está llevando a cabo la construcción de su primera central nuclear con tecnología rusa. En Minsk, el ministro de Exteriores, Vladimir Makei, ha asegurado que "se puede llorar, sufrir y quejarse, pero hay que tratar de cambiar la situación", unas palabras que representan la superación de las consecuencias del accidente catastrófico que sufrió el país en la mente de los bielorrusos.

Los efectos en la salud

Las consecuencias más inmediatas que afectaron a la salud de los ciudadanos se centraron en las grandes dosis de radiación en la tiroides debido a la absorción de yodo-131, que se concentra en esa glándula. Este yodo radiactivo provendría de leche contaminada producida de forma local y artesanal y suministrada a niños. La incidencia del cáncer de tiroides tuvo su epicentro en Bielorrusia, Ucrania y Rusia y los índices de leucemia se incrementaron, además de las malformaciones físicas como exponente común en los países más afectados.

Fauna salvaje fotografiada en la zona (Reuters/Europa Press)

Europa occidental implementó numerosas restricciones a las importaciones de ciertos alimentos. Varios países europeos establecieron medidas para limitar el efecto de la radiactividad en la salud humana a través de la contaminación de los campos y los bosques. En diferentes zonas de Suecia y Finlandia, las restricciones afectan a la agricultura y al ganado en entornos naturales. Desde la Comisión Europea aseguran que "las restricciones en ciertos alimentos de algunos estados miembros deberán mantenerse aún durante muchos años".

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