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22-M: Elecciones autonómicas y municipales - Castilla-La Mancha

 
  - Castilla-La Mancha - La guerra PSOE-PP, mucho peor que un Madrid-Barça Emilio Martínez Espada > La provincia de Ciudad Real, única que elige un número impar de diputados, será clave para gobernar la Junta ¿Molinos o gigantes? ¿Don Quijote o Sancho? ¿Rojo o azul? ¿To be or not to be? ¿PSOE o PP? La respuesta puede estar en el viento, que decía Bob Dylan. Y que los aires soplen mínimamente en plan conservador o progresista, o sea un mínimo puñado de votos, va a decidir las que se presentan como las elecciones autonómicas más igualadas y reñidas de la historia democrática. Hasta el punto de que el soñado 'sorpasso' popular para desbancar del casi eterno poder a los socialistas puede estar servido. Máxime con las influencias negativas para los socialistas del ‘tsunami’ antizapaterista que se respira aquí y en el resto de España. Y que ha hecho que el presidente José María Barreda huya de su presencia en la campaña electoral, cual de un apestado... políticamente. Eso sí, con las peores artes que podían imaginarse -que ya tiene mérito en el desprestigio ganado a pulso por la clase política en general y la castellano-manchega en particular- a base de palabras gruesas no exentas de descalificaciones e insultos. Vamos, todavía peor que el comportamiento barriobajero de los futbolistas, y los ‘hooligans’ de cada equipo, en los recientes Barça-Madrid o Madrid-Barça a excepción del último. Con la diferencia de que ninguno de los dos aspirantes a sentarse en el trono del poder del Palacio de Fuensalida, el actual presidente Barreda y la poco presente jefa de la oposición María Dolores de Cospedal, fueron Guardiola, sino más bien el prepotente y maleducado Mourinho. Y como éste con los futbolistas del Real, ambos arrastraron a sus respectivos jugadores -o más bien hinchas- que les siguen en las listas electorales que encabezan a la pelea barriobajera, por fortuna, solo a nivel dialéctico. En definitiva que las opciones para que a partir del 22-M Don Quijote y Sancho se enfunden la casada azul ‘pepera’ o la roja tenue socialista son muy similares. Las tierras manchegas, por extensión Don Quijote y Sancho virtuales, van a volver a la máxima actualidad política en estos comicios. Y, a nivel autonómico, tras la polémica reforma del número de diputador por provincia que sacó adelante el PSOE con su mayoría absoluta en las Cortes Regionales hace un par de años –que el PP llevó al Constitucional y a éste le pareció legal-, el partido se juega fundamentalmente en Ciudad Real. Porque en el resto de provincias son pares los escaños en disputa: 10 en Albacete, 12 en Toledo (uno más que en 2003), 8 en Cuenca y Guadalajara (uno más que en 2003) y 11 en Ciudad Real, hasta totalizar los 49, en lugar de los 47 también de 2003. Con este cambio “prosocialista”, según los populares, las antes circunscripciones impares de Guadalajara y Toledo pasan a ser pares, algo que parece no tener importancia… pero sí la tiene. Vaya que si la tiene. Y es que ninguno de los dos partidos mayoritarios que se reparten el poder, con una Ley Electoral injustísima que deja fuera a Izquierda Unida con sus más de 35.000 votos y un 3,5% de votos -por cierto que ni PSOE ni PP quisieron cambiar esta normativa, porque les va muy bien en el machito- tendrá en las cuatro provincias ‘pares’ la ventaja suficiente para sacar dos diputados de diferencia respecto al otro, utilizando los baremos de los comicios de 2007, que no variarán mucho, aunque hay una clara tendencia a la baja del PSOE y al alza del PP.   Teóricos empates Y paradójicamente a estos últimos se les puede volver en contra haberse negado a un sistema más proporcional. De modo que lo normal es que haya empate en Albacete (a 5 parlamentarios), Toledo (a 6), Guadalajara y Cuenca (a 8). Y la madre del cordero será, pues, Ciudad Real, casualmente la provincia que más cuida Barreda, natural de ella. Se salga o no con la suya, y salvo que el voto oculto se decante de manera sorprendente y superior a los sondeos por una de las dos opciones, en las Cortes es fácil que haya un grupo con 25 diputados y mayoría absoluta mínima y otro con 24. ¿Rojo tenue o azul? Esa es la cuestión. En cualquier caso, y antes de entrar a valorar a los dos aspirantes a la Presidencia de la Junta de Comunidades, es evidente que las cómodas mayorías absolutas socialistas en los tiempos de José Bono e incluso de Barreda, su sucesor y vencedor de las autonómicas en 2007, se han acabado más por desafueros propios que por méritos de la oposición, como acontece en el resto de España. De modo que esa diferencia favorable al PSOE de Bono de 29-20 (631.000 votos frente a 401.000) en 2003, que se estrechó con Barreda a 26-21 (570.000 por 466.000) en 2007, ya va a pasar a la historia. Y en ello coinciden la mayoría de los sondeos de que disponen los partidos, aunque siempre los publiciten a su favor, pero sabiendo que quizás un corto puñado de 500 votos –en Ciudad Real- sean los que inclinen la balanza. En cuanto a los candidatos, José María Barreda, que ha heredado en parte –sólo en parte, porque igualarle es imposible física y hasta metafísicamente- el populismo de Bono y también ha demudado de agnóstico a ‘cuasi’ ferviente católico –sin llegar al ‘meapilismo’ de su antecesor-, cuenta con la ventaja que siempre da el poder, claro. Pero también con el inconveniente de ello mismo por los fallos que se le achaquen. El más grave es el de la pésima gestión en la ‘financiera’ socialista, como el PP llama, entre otros calificativos menos publicables a la Caja de Castilla-La Mancha, única intervenida por el Gobierno en la crisis y única que ha perdido su ficha en el Banco de España, tras su absorción por Cajastur. El otrora congresista nacional Juan Pedro Hernández Moltó al frente de la entidad, en una gestión nada profesional por la que está imputado y deberá responder de graves acusaciones, dilapidó el negocio y la dejó con unos déficits que imposibilitaban su salvación. La Caja y sus negocios dudosos Porque la Caja no sólo apoyó negocios más que dudosos con créditos blandos o blandísimos a empresarios que el PP califica de “amigos de Bono y/o Barreda”, sino que se metió hasta las cachas en otros como el inconcluso Aeropuerto de Ciudad Real. Un desastre lógicamente utilizable a tope por la oposición, unas armas sin respuesta casi. Casi porque en el Consejo de Administración los representantes socialistas siempre votaban que sí a estos entuertos… pero los del PP, también, incluyendo a la pareja y después marido de Cospedal, Ignacio López del Hierro, al que la jefa del PP en la región presionó a los socialistas para que entrara precisamente en el Consejo, como ha declarado hasta el propio Moltó. Por cierto que las acusaciones populares sobre la Caja se nutren de otro argumento, similar al de Andalucía y/o Extremadura, únicas comunidades gobernadas desde los primeros comicios democráticos siempre por el PSOE: es menester, justo y necesario, para evitar tanto desastre dilapilador, servilismo y voto cautivo, un cambio, aires nuevos, seguramente aplicando la manida frase de que si el poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente y son más de tres décadas ininterrumpidas. Eso sí, en el otro gran tema polémico, el del agua, Barreda ha sabido jugar mejor sus cartas que su rival. Porque, a veces en serio y otras con un punto de demagogia, siempre defendió que los castellano-manchegos tenían derecho al líquido elemento que con el trasvase Tajo Segura se va a regar tierras levantinas de Valencia, Alicante y Murcia, en ocasiones no para la agricultura, sino para campos de golf. Incluso otro asunto conflictivo como el del nuevo Estatuto de Castilla-La Mancha no salió adelante en el Congreso de los Diputados por la oposición del PP, que se abstuvo en Toledo, una contradicción aún sin explicar. Y es que María Dolores de Cospedal, nacida en Madrid y residente en su infancia en Albacete, se ha visto presa de las decisiones del PP a nivel nacional, sobre todo con sus dirigentes en Valencia y Murcia –absolutamente favorables a la continuidad del trasvase y contrarios, pues, a las aspiraciones manchegas-, dos comunidades con amplísima mayoría absoluta popular. Un granero de votos que su jefe Mariano Rajoy no quiere perder, por lo que en ocasiones Cospedal decía una cosa en Madrid, Valencia o Murcia –a favor del trasvase- y otra en Castilla-La Mancha –en contra. Esta cuestión, nada baladí, sino fundamental en Castilla-La Mancha, puede pasarle factura en las urnas, como es lógico convenientemente explotada por el PSOE. Como también su escasa dedicación parlamentaria a la región, ya que su cargo como secretaria general a nivel nacional del PP le obliga a pasar muy poco tiempo en las Cortes de Toledo en particular y en la región en general, una ventaja que bien explota el PSOE.   Los sueldos de Cospedal Como lo hace respecto a que la jefa de la oposición regional se eche al bolsillo tres sueldos todos los meses: como parlamentaria en Toledo, como senadora en elegida por el cupo autonómico y como secretaria general del PP. Con lo que totaliza más de 165.000 euros al año, no sólo más que Barreda y Zapatero, al fin y al cabo presidentes de sus Ejecutivos, sino más que ningún otro político español. Incluso en la ciudad en la que transcurrió su infancia y a la que dice sentirse muy vinculada, los socialistas tienen un arma especial contra ella. Porque cuando la multinacional Eurocopter, en 2006, se inclinó por la Base Aérea de los Llanos de Albacete –con gran tradición aeronáutica- para instalar su nueva fábrica, que ha dado o apuntalado ya entre dfirectos e indirectos cerca de mil puestos de trabajo, Cospedal, entonces viceconsejera de Transportes de la Comunidad de Madrid, criticó fuertemente esta decisión que obvió a la otra candidatura que era Getafe y culpó al entonces ministro de Defensa, el albacetense y expresidentes de la Junta José Bono. No podemos dejar caer, por último, en este análisis la especial relevancia que el PP ha dado a Castilla-La Mancha y a sus opciones de triunfo con Cospedal. Una moneda que tiene su cara en el significado que tomaría este éxito en las elecciones generales dentro de un año. Sí. Pero también con el riesgo, después de esta fortísima apuesta, que conllevaría la derrota, ya que con ella la carrera de la secretaria general del partido sufriría un duro revés de cara a sus opciones políticas personales. En definitiva que sin entrar en otras muchas cuestiones colaterales, éstas que hemos ido exponiendo líneas arriba –Caja, agua, Estatuto, dedicación y emolumentos- son las que están marcando la campaña electoral, como ya lo han hecho con la precampaña. Y con idéntico tono agrio e insultante, bien lejos de cualquier argumentación distinta del “y tú más”.   También municipales Menos ruido están levantando los comicios municipales por la lógica dispersión de asuntos que muchas veces afectan a una sóla localidad y no pueden extenderse a nivel provincial y autonómico. Aquí, todo indica que el ‘tsunami’ antizapaterista –no hay que olvidar que Barreda, tan crítico con Zapatero, ha programado una campaña sin éste para evitar dentro de lo posible que su presencia le reste votos- también hará daño a los socialistas aunque en menor medida que en las elecciones regionales. En cualquier caso, también es importante lo que ocurra en las cinco capitales de provincia por la repercusión que ello tiene y porque sus muchos concejales luego tienen un peso muy importante en las diputaciones, que manejan fuertes cifras de dinero. Y ahí la batalla, menos llamativa regional y nacionalmente, se repite con similares descalificaciones, con similares faltas de argumentos. La joya de la Corona de Castilla-La Mancha, Albacete, cuya población de 180.000 habitantes duplica como mínimo a las del resto de capitales, y cuyo dinamismo económico y cultural es una buena muestra de la que quieren presumir ambos partidos; la joya de la Corona, se iniste está en juego y puede decantarse en un sentido o en otro hacia el color rojo tenue o el azul. Salvo la etapa 1995/99 con alcalde del PP, la izquierda siempre ha gobernado, bien con mayoría absoluta del PSOE o en con el apoyo del PCE o IU, como actualmente con la socialista Carmen Oliver, tras el empate a 13 concejales de 2007 que deshace la edil de IU. Pero ahora los sondeos más o menos neutrales apuestan por el ‘sorpasso’, aunque igualmente por un puñado de papeletas, una diferencia mínima que con el voto oculto puede ampliarse o irse a pique. Algo similar en los aires de cambio o influencia del ‘tsunami’ ocurre en Toledo –cuya importancia es muy simbólica por ser la capital de la comunidad, la sede del Parlamento y de la Junta de Comunidades-. Y donde una de las manos derechas de Bono, el exconsejero y exvicepresidente de la Junta, Emiliano García-Page gobierna merced a sus 11 actas y las dos de Izquierda Unida frente a las 12 del PP. Sin embargo, pese a que a lo largo de la historia reciente, Cuenca, Guadalajara y Ciudad Real, han tenido primeros ediles de ambos colores políticos, desde 2007 manda con mayoría absoluta el Partido Popular. Y con o sin tsunami, todo indica que el conquense Francisco Javier Pulido, la ciudadrealeña Rosa Romero y e alcarreño Antonio Román Jasanada seguirán al frente otros cuatro años.                                                                               Emilio Martínez                                                                        Volver a la portada>>  
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