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Un hombre en la luna

Un hombre en la luna

La Corte Interamericana de los Derechos Humanos finalmente dictó sentencia y como era de esperar, lo hizo a favor de Leopoldo López. Pero más allá de si se hizo justicia, que obviamente se hizo, al final, todo se reduce en términos prácticos, al simple hecho de si el gobierno de Chávez reconocerá o no, dicha decisión. Particularmente, no pienso que a estas alturas, a Chávez le preocupe mucho, aun cuando fue precisamente ese el motivo que condujo a su inhabilitación política por parte de la Contraloría, que como resultado de lo que dijo la Corte Interamericana, el exalcalde de Chacao se convierta súbitamente en candidato a las primarias y en precandidato de la oposición a la Presidencia. Sin embargo, no por ello, Chávez dará su brazo a torcer, por lo que mucho me temo que la inhabilitación no va a ser levantada por ahora. Y por si caben dudas al respecto, cómo interpretar las últimas declaraciones de Chávez, en las que jugando con las palabras, da más valor a su corte de pelo que a la Corte Interamericana de los Derechos Humanos. No obstante, visto en el contexto histórico del chavismo, el asunto tiene connotaciones mas profundas. Como se recordará, a finales del mes de agosto pasado, Chávez puso en duda que el hombre haya llegado a la Luna, asegurando que todo había sido una farsa montada por las televisoras norteamericanas. Mencionó como argumentos, que su abuela ya le había dicho que la Luna estaba muy lejos y que no creyera en todo lo que viera por la televisión; que si la bandera de Norteamérica se veía ondeando en las fotos de la NASA, cuando en la Luna se supone que no hay brisa, etc. Es decir, que Chávez negó que lo ocurrido el 21 de julio de 1969 cuando Armstrong puso un pie en el suelo de nuestro satélite, fuese cierto, pues todo no fue más que un burdo montaje desde Hollywood. Resulta que cuando se niega un hecho histórico como ese, cuando se desconoce la realidad de esa manera, también se niega que dos y dos sean cuatro, que los aviones puedan volar o que haya presos políticos. Y lo que es más grave, se cruza una línea en la que la mentira y la verdad no guardan diferencia alguna. Es el principio para desconocer todo, para no diferenciar lo que está bien de lo que está mal, lo que se puede hacer de lo que se debe hacer. Es la misma línea de pensamiento que conduce a restarle importancia a la Corte Interamericana, calificándola de cero a la izquierda, o a condenar, retando a que lo prueben, la decisión del Departamento del Tesoro estadounidense que colocó, a cuatro allegados del gobierno de Chávez, en la lista negra, por su presunta colaboración con la guerrilla colombiana de las FARC en el tráfico de drogas y armas. Desconocerlo todo, resulta siempre lo más fácil y constituye parte del problema de fondo de este gobierno, de un gobierno que con Chávez a la cabeza viene negando la realidad que lo rodea de manera sistemática, en estos casi catorce años de actividad, con respecto a temas como el suministro de energía eléctrica, de gasolina, de productos de la cesta básica, vivienda, la salud, o mantenimiento de la infraestructura nacional. Se puede negar un hombre en la Luna, pero es muy difícil desconocer un hombre en la Tierra, cuando lucha por sus derechos y por la verdad.
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