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Catedrático Jean Monnet
Catedrático Jean Monnet

Europa con futuro

lunes 07 de mayo de 2012, 20:48h
El resultado de las elecciones francesas viene precipitando no pocas reflexiones sobre el presente y futuro de la Unión Europea que evidentemente pasa por un sólido entendimiento entre Alemania y Francia. La canciller alemana, Angela Merkel se ha precipitado a decir que recibirá al presidente electo de Francia, François Hollande, "con los brazos abiertos" "Trabajaremos bien e intensamente y nos reuniremos bastante pronto cuando asuma la presidencia", "Estamos en medio de un debate en el que Francia, por supuesto, con su nuevo presidente, aportará su propio énfasis" Unas horas después su portavoz, Steffen Seibert, realizaría, con tanto o mayor énfasis una declaración complementaria "No se puede renegociar el pacto fiscal europeo".

Por cierto, estamos titulando "Horizontes de Europa"; y aquí lo que quiero reseñar es que la Unión Europea necesita imperiosamente establecer una sólida relación con la nueva Rusia de Putin, y es que ni siquiera alcanzaremos a ver el final de esta crisis financiera y económica sin encontrarnos ante la necesidad de dar un nuevo impulso a la Política Energética Europea. Esta reflexión, de la Política Energética, que la hacemos frecuentemente, es la misma que acaba de hacer Jacques Delors al respaldar la idea de crear un foro encargado de seguir las cuestiones energéticas, al final de una reunión realizada entre el Comité Económico y Social y su grupo de reflexión Notre Europe.

Pero volvamos a nuestro objetivo, que no es sino el de trazar un paralelismo entre el pasado y un previsible futuro. Una de las opiniones menos sólidas que hemos leído en los últimos días es la que trataba de presentar que existieran ciertas dificultades si las elecciones francesas eran ganadas por el candidato socialista Francois Hollande e incluso que las relaciones de entonces o futuras con la canciller alemana no serían fáciles y que ello conllevaría una crisis o a un fracaso de la Unión Europea. No hemos entendido porqué se opinaba de este modo, y no lo hemos entendido porque siempre hemos creído, como dijera Menendez Pelayo, que "la Historia es madre y maestra". Baste considerar que si alguna década ha sido reconocida como la gran década de la Unión Europea, y ya van 6, es aquella que se extiende en el periodo 1985-1995 y en ella vamos a recordar que el Canciller de Alemania era Helmut Köhl, lo era desde 1982 hasta 1998 y el Presidente de Francia era François Mitterrand, lo fue desde el 10 de mayo de 1981 hasta 1995. Esta fue la década dorada de la Unión Europea; Fue la década del Acta Única, del diseño de la Unión Económica y Monetaria, del Tratado de la Unión o de Maastricht, que hace emerger una verdadera unión política al introducir en los Tratados la Política Exterior y la Política de Justicia e Interior y además es la época en la que se acaba con la división de Europa al caer el muro de Berlín y deshacerse el telón de acero.

Estábamos realmente ante los verdaderos comienzos de unos Estados Unidos de Europa. Incluso la Rusia de Yeltsin se planteó la integración en la Unión Europea. Se hablaba entonces de la "Gran Europa". Habrían de pasar varios años para que los líderes europeos asumieran otro periodo de grandeza, o lo que es lo mismo, de fuerte avance de esta integración planteada según la doctrina de Jean Monnet, paso a paso. Aquellos años de 2001 a 2005, momentos en el que no pocos líderes europeos y muchos de los Estados integrantes soñaron con realizar una Constitución Europea, fracasaron precisamente por el no de Francia y también el no de Países Bajos. Por tanto, seguimos entendiendo que la década de oro fue aquella en la que el entendimiento entre la Francia socialista de Mitterrand y la Alemania democristiana de Köhl fue enorme y produjo importantes resultados. Falta añadir un tercer personaje, un hombre extraordinario, Jacques Delors, sacado del gobierno de Mitterrand precisamente para situarlo en la Presidencia del ejecutivo europeo, entre cuyas cualidades destacaba una: hacer las cosas en el momento posible. Es más, pensamos que el esfuerzo brutal de Delors para finalizar el Tratado de Maastricht y su ratificación por referéndum en Francia lo dejó tan agotado como agotado quedó Jean Monnet con el fracaso de los Tratados de la Comunidad Europea de Defensa y de la Comunidad Política Europea en la década de los 50.

Ahora pudiéramos establecer un paralelismo esperanzado desde la propia Historia. Que la Canciller Merkel es hija política del Canciller Köhl es un hecho, este la llamaba "das madchen" -"mi chica"-. Merkel está ligada a la construcción europea desde las propias enseñanzas de su entonces líder político. Köhl, no lo olvidemos, es el único personaje que ha sido nombrado "Ciudadano de Honor de Europa" después del fundador Jean Monnet. Que François Hollande es discípulo directo de Jacques Delors no es novedad. Hollande ha trabajado de la mano de Delors y no solo en temas políticos y europeos. Cierto es que Hollande disputó a Martine Aubry, la hija de Jacques Delors, la candidatura a la Presidencia de la República, pero no es menos cierto que Martine Aubry, convertida en Secretaria General del Partido Socialista Francés, ha prestado un apoyo enorme en la campaña presidencial de Hollande. De hecho, se piensa que Martine Aubry puede ser la futura Primer Ministro de Francia. No es poco, aunque yo creo que alguna vez escribí que Jacques Delors no se presentó a la Presidencia de Francia por facilitar que algún día lo fuera su hija.

Lo importante es si se va construir el futuro desde el pasado. Si verdaderamente Angela Merkel será la proyección de Köhl, un extraordinario europeísta y si Hollande va a seguir el legado de Delors, un gran europeísta y si van a realizar juntos un mejor desarrollo de la Unión Europea, evidentemente contando con los demás socios y en el marco del Consejo Europeo. En este aspecto hay temas importantes: El primero de ellos, como resolver la crisis económica y financiera de la Unión Europea. El Euro está en cuestión. La arquitectura institucional de la UE ha de revisarse a fondo. Ahora se habla del crecimiento como la gran panacea. No hace mucho Jacques Delors recordaba en San Sebastián que Europa necesita una gobernanza política más firme y cohesionada. Que ha faltado una coordinación de las políticas económicas, que la Comisión ha estado marginada, y algo más, que Francia y Alemania, que han tenido el papel de bomberos en el incendio europeo no son suficientes para salvar el Euro, que hay que respetar el método comunitario. Quizá sea un sueño tratar de proyectar el pasado sobre el futuro, quizás sea mejor pensar como el poeta T. S. Eliot que "pasado, presente y futuro son la misma cosa".

Rogelio Pérez-Bustamante

Catedrático Jean Monnet ad personam

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