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Mapa dibujado por un espía

'Lágrimas de cocodrilo': Cabrera Infante siempre

"Lágrimas de cocodrilo": Cabrera Infante siempre

viernes 08 de noviembre de 2013, 17:07h
Esta columna, que hace la número 60, aparece cuando cumplimos un año justo en estas páginas tan inmateriales como eternas: solo un cataclismo las puede borrar del ciberespacio. No me parece casualidad que el tema de hoy sea una novela de Guillermo Cabrera Infante, su póstuma Mapa dibujado por un espía.

"Siempre lo entristecía la locura como entristece un destino". Es una frase de Guillermo Cabrera Infante, en su libro póstumo Mapa dibujado por un espía, que acaba de publicar Galaxia Gutenberg. El libro estuvo guardado en un sobre, y en un cajón, hasta que Miriam Gómez, que pasó años sin leerlo, decidió publicarlo en vez de destruirlo. Es una crónica amarga del viaje del escritor cubano a La Habana, cuando muere su madre, y de los meses agridulces que vive retenido en la ciudad, a la espera de un exilio irremediable. No es una novela y es también una novela, basada como casi todos sus libros en un fragmento de su autobiografía. La voluntad de escribir para salvar del olvido esos largos días en el limbo de una ciudad en la que ya no se reconoce, una ciudad en la que su gente está pasando uno de sus peores momentos. La historia de sus amigos y familiares, cercados por el desabastecimiento, la delación y el miedo a ser catalogados como "enemigos de la Revolución", se va transformando en una historia de amor culpable, en la que la duda colabora para hacer más desgarradora la voluntad de abandonar la isla.

El lector asiste a una compleja red de entrecruzados personajes reales, jerarcas de la Revolución o marginados por ellos, militares, escritores y artistas, que forman el escenario efervescente en el que se mueve GCI, que pese a la tensión y el desencanto, no deja de buscar el alivio en su relación con algunas mujeres. Una más i portante que otras.

Los lectores acostumbrados al gran estilo de Tres tristes tigres, o a la prosa robusta de La Habana para un infante difunto, se encontraran aquí con un lenguaje más directo, con una aparente sencillez que nos hace pensar que era el borrador de un libro que Cabrera Infante pensaba reescribir algún día. Pero enseguida comprobarán su efectividad y la oportunidad de su publicación. No es un libro más: completa esa imagen poliédrica del gran escritor cubano. Recomiendo leerlo sin prejuicios, como se deben leer todos los libros.

Miriam Gómez estará aquí en Madrid la semana que viene. Vendrá a contar la historia de esos papeles que Cabrera Infante escribió del tirón, de los que alguna vez habló a la que esto firma, y que explican el brote depresivo que él llamó "su locura". Es decir, la base de su autobiografía literaria. Y vendrá también, Miriam Gómez, a ver a los muchos amigos que tiene aquí, y a asistir a la entrega del premio Antonio Sancha, que los editores españoles conceden este año a Mario Vargas Llosa. Que acaba de publicar novela. Pero eso es tema para otra columna. Ya les contaré.

Ediciones anteriores de 'Lágrimas de cocodrilo'

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