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'Lágrimas de cocodrilo': Todos los santos

'Lágrimas de cocodrilo': Todos los santos

viernes 14 de marzo de 2014, 18:40h
No, si ya sé que los santos son en noviembre, que ahora estamos en cuaresma, época de penitencia -estos últimos años son muy penitenciales, la verdad- y que este año la Semana Santa cae muy alta. La luna de Nissan, que viene tarde.

Pero lo que no me van a negar es que, gestado en los últimos tiempos, y con intereses que a lo mejor son meramente antropológicos, o a lo mejor tienen algo de oscura esperanza en la trascendencia, o a lo mejor es la pura búsqueda de consuelo para las penalidades humanas demasiado humanas, y por supuesto, inducidas, el caso es que sea por lo que sea, cada vez se habla más de religión. No es ya que la España católica -y la otra- despidan, muchos con alivio, al jefe de la Conferencia episcopal, y que eso dé para análisis y de todo. Que los discursos de Francisco, Papa, den para disecciones en un sentido u otro, y para esperanzas y tempranos desencantos, y que supongan un cierto descanso irónico sus golpes de humor, como ese "que se diviertan" con que despidió a los obispos españoles hace nada....Ni siquiera, con ser tan absolutamente importante, que haya un movimiento social fuerte, muy fuerte, contra los intentos de regularnos según una confesión religiosa -véase la ley Gallardón- y que a éstos se les ocurra, se les pase por la imaginación, hacerlo. No hace tanto tiempo les hubieran encerrado en el López Ibor. Y eso, por no movernos de casa, que no vamos a hablar, con lo revuelto que está este patio, de lo que pasa en otras: las mujeres ahorcadas en Irán, por poner un ejemplo que hace saltar las lágrimas. Y las alarmas.

Se habla y se escribe de religión. Y como prueba, traigo dos ejemplos muy recientes: El Jardín del Cielo, de Rafael Piñero (Planeta), en el que cuenta con una cierta distancia irónica y un lenguaje próximo y directo, un recorrido bastante exhaustivo por el santoral y el....martirologio? cristianos, desde los primeros tiempos, y El poder de los santos, (Catarata) donde José Miguel Marinas estudia, también con humor y acidez que no evita el rigor, la iconografía popular, el "Valor político de las imágenes religiosas", como dice el subtítulo del libro para que no nos llevemos a engaño. Yo los he disfrutado los dos, y me parecen complementarios. En el primero, Rafael Piñero dibuja un fresco de esa especie de prestigio del sufrimiento, y me he reencontrado con personajes que ensombrecieron mi infancia, como la Santa Teresita que se hizo eso, santa, gracias al sadismo de sus monjas superioras, o los ejercicios sádicos -no lo puedo evitar, nunca lo he podido entender- de padres biológicos, obispos, inquisidores o herejes....Toda la historia del cristianismo está sembrada de mártires... y mártiras. Durante toda su historia, se les ha presentado como ejemplo, en un odio a la vida terrenal que me parece un contradiós.

Y de todas las épocas, José Miguel Marinas arranca de esa refundación que fue el barroco post-Trento, esa fabricación española, que consigue volver plásticas las que eran palabras: los puñales del corazón de la Dolorosa, ese Sagrado Corazón, víscera coronada de espinas, superpuesta a la túnica del Cristo en majestad, los rayos de las manos de la Milagrosa o.... o los ambiguos, riquísimos Niños Jesús.... Retomando los relicarios y reliquias, que desde el principio, van a modelar el sentido cristiano del cuerpo (por metonimia, dice, una metáfora que mira el todo por la parte) pero leyendo las imágenes, que para eso están: para educar, via sentimiento pero también via sistema, lo que el personal debe hacer. Sin tonterías. Y cuenta Marinas la pervivencia de toda esta imagineria en la cultura y....y la religiosidad popular actual, elementos de consumo como desde el principio, pero nunca sólo eso, y lo cuenta con una mezcla de ira y asombro, seguridad y compasión.

Mientras, nos pasan cosas. Que no hay para donde mirar: nuestra propia pobreza, que dicen fruto de nuestra mala cabeza, esa especie de vuelta atrás de la historia, que no deja a nadie tranquilo, y esos pasos adelante que no acaban de concretarse.... Estudiar la historia y ver los paralelos, aunque no sepamos si a tiempo para no volver a los mismos errores de hace justos cien años. Que es lo que parece desprenderse del estudio Francisco Veiga y Pablo Martín, Las guerras de la Gran Guerra (1914-1923), que también ha salido a las librerías en estos días bajo el sello de Catarata.

Menudo escalofrío, todo. Si el mundo vuelve al punto de salida del año catorce, si los ruidos de sables -que en puridad no han cesado nunca: ni un minuto sin una guerra local- se acaban concretando en una que mejorará a todas las demás, entonces, que dios nos coja confesados. Y con esta frase, lo estoy diciendo todo.

- Ediciones anteriores de 'Lágrimas de cocodrilo'

- Leer para escribir, talleres de literatura de Rosa Pereda

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