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‘Madre Coraje’ resucita la vieja y nueva alianza entre el negocio, la corrupción y la guerra
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‘Madre Coraje’ resucita la vieja y nueva alianza entre el negocio, la corrupción y la guerra

Uno de los clásicos de Bertolt Brecht más representados, ‘Madre Coraje’ llega al Matadero de Madrid, de la mano de la compañía andaluza Atalaya, dos años después de su estreno en Sevilla, y con un ya largo recorrido a sus espaldas (15 comunidades autónomas). La versión abre la temporada 15/16 del Teatro Español y permanecerá en cartel en las Naves del Matadero (Sala Fernando Arrabal) hasta el 3 de octubre.

La excelente versión del montaje es de Ricardo Iniesta que, además de director es también adaptador -y ha colaborado con el resto del elenco de la compañía en el diseño del espacio escénico y la escenografía-, que estrenó con motivo de los primeros 30 años de vida de Atalaya. La apuesta ha obtenido el reconocimiento generalizado de público y crítica y, por si eso solo fuera poco, ha conseguido también cuatro premios del Teatro Andaluz: mejor espectáculo, director, actriz y vestuario.

La escenografía es austera, dura, contundente, como el conocido texto de la obra de Brecht: Una valla, una carreta y unas gradas, situadas en el mismo escenario, ocupadas por unos 50 espectadores, que también forman parte del mismo, ya que Iniesta ha querido significar con ese gesto que nada de lo que ocurre en el escenario es algo lejano o ajeno al público. Este, cuando entra a la sala, se encuentra con un espacio vacío, ocupado tan solo por un acordeón en una esquina.

Entran los ocho actores protagonistas del montaje. Cada uno con su maleta, que irán dejando debajo de las dos gradas laterales. Allí permanecerán sentados y actuarán ante y entre el público que ocupa esas localidades. En ocasiones, incluso, los mismos actores también se cambian de atuendo allí ya que lo mismo son los soldados de los distintos ejércitos que víctimas civiles o narradores. Estupendo el diseño de vestuario de Carmen de Giles, en donde predominan los negros y los grises en tejidos raídos excepto en uno de los personajes (Ivette), una mujer prostituta, que al principio viste de rojo y al final de negro, pero con un vestido elaborado con un tejido delicado y elegantísimo.

El texto original de Brecht ha sido recortado por Iniesta para adaptar el formato elegido y, posiblemente, la mayor licencia que se ha permitido el director han sido las explicaciones que dan unos narradores durante la representación que contextualizan las fechas y el desarrollo de la obra durante la Guerra de los Treinta Años, el conflicto religioso entre católicos y protestantes que asoló Europa en el siglo XVII. Madrecoraje, Anna Fierling, con su carreta y sus hijos, recorre países como Suecia, Polonia y Alemania teniendo que sortear todo tipo de problemas. Su mal entendido coraje termina haciéndole confundir el afán de supervivencia de su negocio, a toda costa, con la de su propia familia y acaba perdiendo a sus tres hijos…

Trabajo coral

Madrecoraje esCarmen Gallardo (¡soberbia, magnífica!). Pero el trabajo coral de todos los actores y actrices de Atalaya que apuntalan esta excelente ‘Madre Coraje’, es responsabilidad compartida entre Lidia Mauduit (¡qué fuerza e impotencia las que imprime a los gritos sordos, guturales, de Katerina, la hija muda!); Raúl Vera (Cabo, General, Alférez); Silvia Garzón (Ivette Potier, Soldado, Campesino joven); Manuel Asensio (Cocinero, Intendente, ‘Tuerto’); Jerónimo Arenal (Capellán, Campesino); Raúl Sirio Iniesta (Eilif, hijo de Madrecoraje), y María Sanz (Caracuajo -hijo de Madrecoraje-, Campesina).

La obra, además, contiene bastantes pasajes musicales, de bella factura. La música es de Paul Dessau y los arreglos musicales de Luis Navarro. Los coros y coreografías son de los mismos actores de Atalaya. Otro tanto puede decirse de la iluminación, (fogonazos de los cañonazos, el estremecedor claroscuro de la valla que parecen intentar franquear los hombres y mujeres que huyen de los horrores de la guerra, o los rojos de la cantina y los demás efectos de iluminación, que contribuyen a la verosimilitud de cuanto ocurre en el escenario, gracias al diseño y al trabajo de Alejandro Conesa. Y lo mismo puede decirse del sonido de Emilio Morales (bombardeos, viento gélido…).

Con la actual e incesante llegada a Europa de miles y miles de refugiados procedentes de Siria, Eritrea, Afganistán…, la representación de esta ‘Madre Coraje’ cobra aún mayor fuerza dramática y moral entre nosotros.Brecht confiaba en que este texto de 1949 -recién acabada la II Guerra Mundial- perdiera muy pronto la vigencia pero los hechos son tozudos y, 70 años después, vuelven a repetirse ciertas abominables escenas (guerras, corrupción, vallas de espino, campos de refugiados, hambre, xenofobia, insolidaridad…), que parecen ser patrimonio exclusivo del ser humano. Por eso aún resuenan con mayor fuerza frases que pueden escucharse en esta ‘Madre Coraje’: “Esto es la guerra, hermosa fuente de ingresos”… “La guerra nos da de comer a los que resistimos”… “¡Malditas sean todas las guerras!”… “Ninguna causa está perdida si queda un insensato dispuesto a luchar por ella”... “La bondad no produce ningún beneficio, la maldad sí”.

Madre Coraje’, de Bertolt Brecht

Versión y dirección de Ricardo Iniesta

Naves del Español - Sala Fernando Arrabal


Del 9 de septiembre al 4 de octubre

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