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La puerta de al lado
La puerta de al lado

‘La puerta de al lado’, acertada primera incursión en la comedia de Peris-Mencheta

lunes 04 de abril de 2016, 17:25h

En un bar de copas, lo más atrayente de un cocktail es lo sorprendente del sabor que puede llegar a conseguir la imaginación del barman mezclando bebidas que el cliente suele conocer por separado. En el teatro, el director de escena es el equivalente al barman y Sergio Peris-Mencheta (que ha cuajado estupendos trabajos en montajes como Incrementum,Un trozo invisible de este mundo,o enContinuidad de los parques),ha conseguido también un montaje (cocktail) verdaderamente sorprendente en ‘La puerta de al lado’, una comedia de salón escrita por el francés Fabrice Roger-Lacan, nieto del psicoanalista Jacques Lacan.

Peris-Mencheta, además, ha adaptado el montaje en español de la comedia de Lacan, y, para dar vida a los dos personajes de la obra, ha elegido con gran acierto a los dos protagonistas Silvia Marsó(que hemos visto recientemente en dramas como Yerma,Casa de muñecas y El zoo de cristal) y con Pablo Chiapella (de la serie de televisión La que se avecina), y ha incorporado un tercer personaje, encarnado por Litus Ruiz, que hace aquí el papel de narrador y acotador de los conflictos del dúo protagonista de la comedia, y que ha compuesto y toca y canta en directo la canción base, que interpreta con una voz espléndida, (“… será que cada uno es cada uno. Será que cada uno es cada cual”).

‘La puerta de al lado’ la protagonizan, pues, dos únicos personajes, que viven en el mismo piso, puerta con puerta. El uno es jefe de productos de yogures Yoplait, y es un hombre simpático, sencillo, atractivo, que no quiere complicarse la vida más allá de lo necesario, y que se ríe siempre de sus propios chistes (“a partir de cierto umbral, el desprecio no me afecta”, le dice a la vecina de escalera). Haceyoga, escucha a Bruckner y le gusta MargueriteDuras… La mujer es también de mediana edad, psicoterapeuta, intelectual, con un carácter insoportable, que está siempre buscando la confrontación dialéctica y que no deja fluir sus sentimientos, que recurre con excesiva frecuencia al menosprecio de su interlocutor, y que utiliza frases rimbombantes que no facilitan la comunicación con él.

Los vecinos no se soportan y, cada uno por su lado, deciden recurrir a internet para intentar encontrar el amor.Él navega bajo el pseudónimo de edredón plumífero y ella como superterapeuta. Ambos son el fiel reflejo de una sociedad cada vez más virtual y digitalizada en la que, sin embargo, sigue haciendo falta encontrarse bis a bis con el otro para salir de esa soledad que nos envuelve a todos, en la era en la que, aparentemente al menos, es más fácil e inmediato comunicarse con los demás.

Risas por doquier

La obra despierta fácilmente la risa y hasta la carcajada en el público, y se puede encuadrar en el género de vodevil, o de comedia de salón, que, de paso, parodia el mundo de los psicoterapeutas, y su eficacia se apoya en los diálogos, el permanente juego de palabras cruzadas, llenas de ironía entre los personajes.

Sin embargo, creo que la dirección de Peris-Mencheta supera con mucho la calidad del texto y a ello han contribuido también la estupenda escenografía de Elisa Sanz (que se ocupa también del vestuario) y la iluminación precisa de Juan GómezCornejo. Todo sucede en los cuatro espacios, bien demarcados por la escenografía. Dos salones de las casas de los dos protagonistas, separadas por una pared invisible. Se ve el descansillo de la escalera y, en el medio, el ascensor.

Y sobre el ascensor está situado de principio a fin de la obra Litus, el narrador, teclista, guitarrista y cantante, que oficia como maestro de una ceremonia que discurre a lo largo de diez cuadros, en los que los dos protagonistas construyen sus papeles respectivos con la gracia y la solvencia que se espera. Su química personal contribuye -y mucho- a imprimir un ritmo tremendo a la acción y conseguir que el interés del espectador no decaiga en los 90 minutos de espectáculo. Y eso que el final de la comedia es de esos que se intuyen un momento después de comenzar la función.Me parece que tendremos ‘La puerta de al lado’ muchos meses por delante porque el público va a seguir apostando por la certeza de una tarde estupenda de teatro.

¡Ah! Y enhorabuena a Litus y a quien haya escrito la introducción al espectáculo (imagino que el mismo Peris-Mencheta…) por la extraordinaria invitación a que el personal apague de una vez el móvil cuando traspasa la puerta del patio de butacas. Además de ser la más graciosa y ocurrente que nuncahe oído, la arenga dictada en tono de humor es de una eficacia insospechada: ni un solo timbre y ni una sola pantalla encendida, a lo largo de toda la función. Compañías y exhibidores debieran asistir a alguna representaciónde ‘La puerta de al lado’ , aunque no sea más que para imitar la exhortación y, a ver si así somos capaces entre todos de conseguir en el más breve plazo posible que nadie exhiba su último modelo de Smartphone, antes, durante y después de cada función…

‘La puerta de al lado’

Autor: Fabrice Roger-Lacan

Adaptación y dirección: Sergio Peris-Mencheta

Ayudante de dirección: Diana Palazón

Intérpretes: Silvia Marsó yPablo Chiapella

Música en directo: Litus/Tofol Martínez

Composición: “Hablo tu idioma pero no lo entiendo”, de Litus

Un espectáculo producido por: Barco Pirata Producciones, LAMARSÓ Produce,ALG Management y Gota de Luz

Teatro Marquina

Hasta el 29 de mayo

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