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Debate a 5: un esquivo y desarmado Sánchez regateó como pudo los ataques de izquierda y derecha

> El presidente anunció por sorpresa que Nadia Calviño será su vicepresidenta si logra gobernar
> Iglesias tiende una mano al líder socialista y Casado, Rivera y Abascal se intercambian reproches
> Llamó mucho la atención los ataques de Rivera a los "robos" y la "corrupción" de su socio PP
> Rivera cambió de estrategia y se situó en el centro criticando a Abascal por su "chiringuito" económico

lunes 04 de noviembre de 2019, 22:11h

El debate a 5 terminó siendo un festín para los 4 rivales del presidente del Gobierno, que si bien no fue muy criticado por Iglesias, también de Podemos recibió reproches. Rivera, Casado y Abascal le arriconaron, sobre todo los dos primeros, que estuvieron incisivos, como en la anterior campaña electoral, y el líder socialista apenas mantuvo el tipo ante tanto fuego a discreción.

A Sánchez le salvó, a duras penas, que los de candidatos de PP y Ciudadanos también intercambiaron fuego cruzado y pudo respirar unos minutos, pero el debate fue una caza al presidente que desarmó y dejó en muy mal lugar a un aspirante a la presidencia sin apenas argumentos ni peso en sus argumentos. Uno de los intentos por cobrar protagonismo con un cambio de tema fue su anuncio de que la ministra de Economía, Nadia Calviño, era su candidata a vicepresidenta en caso de poder formar gobierno. Otro de sus argumentos repetidos fue que el PP y Cs eran la "derecha cobarde" frente a una "ultraderecha agresiva", queriendo cuestionar el pacto de estos partidos.

Casado estuvo incisivos y brillante por momentos y se mojó al asegurar que no pactaría con el PSOE, presionando a Sánchez para que dijera si él se dejará apoyar en los independentistas para gobernar. Rivera cambió de estrategia y quiso atacar más si cabe a sus socios de derecha para cambiar el curso de las encuestas, posicionando a Abascal y Vox en el pasado y la radicalidad, y a Casado y al PP, en la corrupción.

Iglesias presentó menos peso intelectual que en otros debates pasados y aunque tuvo buenos momentos de lucimiento, se fue diluyendo poco a poco, dejando que Rivera y Casado fueran los protagonistas principales para atacar a Sánchez y, por extensión, protagonistas del debate.

Así fue el seguimiento del debate:

Política Internacional

En este punto hubo muchos reproches por el escaso peso internacional de nuestro país, temas dispersos como Gibraltar, el peso de la UE, el viaje de los Reyes a Cuba, que todos los candidatos de derecha criticaron a Sánchez por forzar a los monarcas a emprenderlo... Iglesias se acordó de los españoles que han vuelto a tener muchas dificultades para votar desde el extranjero. Rivera y Abascal protagonizaron un rifi-rafe a costa del apoyo de Vox a Salvini, que el propio Abascal desacreditó con pruebas. Sánchez se centró en las exhumaciones de fosas comunes donde descansan los restos de miles de españoles ejecutados en la Guerra Civil.

Calidad democrática

Tras la segunda y última pausa, llegaba este penúltimo bloque donde Casado estuvo muy brillante recordando los últimos tiempos de España con el PSOE en el poder. Iglesias también aprovechó para culpar a Sánchez de que no haya gobierno. El socialista se defendió recordando que cada partido se inventa un pacto oculto que no tiene, porque él intentó formar gobierno con quien intentó. Y no quiso contestar a Casado si recibiría los votos de los nacionalistas catalanes y vascos. Rivera le echó un cable puntualizando: "Quien calla otorga". El líder de Cs aprovechó para recordarle que está por llegar la sentencia del caso de los ERE de Andalucía, pidiendo la dimisión de Sánchez en caso de condena.

Abascal se erigió en único héroe nacional porque recibió amenazas de ETA. Fue entonces cuando Abascal e Iglesias protagonizaron el duelo más caliente de la noche hablando de golpes de Estado, el franquismo, el nazismo, ETA, víctimas del terrorismo... saltaron las chispas en plató. Rivera saltó para pedirles volver al siglo siglo XXI y debatir de temas actuales que preocupan a los españoles. Condenó la Fundación de Franco pero también a las CUP.

Política social e igualdad

Tercer bloque donde esta vez se bajó el tono de enfrentamiento en la fase inicial. El consentimiento explícito para las relaciones sexuales volvió a debate tras la polémica de Cayetana Álvarez de Toledo. "El código penal deja muy claro qué es el consentimiento", le respondió Casado a Iglesias, y le recordaba que el PP fue quien añadió la categoría de violación que, asegura, eliminó el PSOE.

También los candidatos hablaron de igualidad porque la presentadora, Ana Blanco, les recordó que los 5 eran hombres. Sánchez le dio la razón pero recordó que su gobierno es el que tiene más mujeres en proporción de todo el mundo y el Parlamento está lleno también de mujeres.

Sánchez fue quien calentó el debate en este bloque al reprochar a Casado y Rivera ser socios de la "ultraderecha agresiva" y que por ello son la "derecha cobarde", como por no condenar la idea de Vox de querer ilegalizar al PNV. Ambos se unieron esta vez para golpear a Sánchez por la corrupción del PSOE en Andalucía y pedirle que no apoye tanto a los nacionalistas.

Abascal se empeñó en un ideario xenófobo: sólo le preocupaba el gasto en sanidad dirigido a los inmigrantes sin papeles y el gasto en los MENA, los menores extranjeros no acompañados y que considera un tema prioritario nacional por la falta de seguridad en los barrios. También habló de los violadores que entran y salen de las cárceles.

Política económica

El segundo bloque empezó tras una pausa de 10 minutos. Pablo Iglesias tomó de nuevo la palabra en el primer turno. Admitió que viene una desaceleración con sabor a crisis económica y pide subir el salario mínimo y exigir a la banca que devuelva el dinero del rescate de la anterior crisis económica.

Casado y Abascal se enfrentaron de nuevo, esta vez por la lectura de cómo Rajoy contribuyó a la deuda pública. El líder de Vox le metió en el mismo saco que a Zapatero, y Casado defendió a su antecesor en el cargo con fuerza.

Sánchez, por su parte, se atribuyó el mérito y la única autoría de subir el salario mínimo, cuando fue junto a Podemos y bajo la presión de este partido. Para sorpresa de todos, anunció que si logra ser presidente, la ministra Nadia Calviño será la nueva vicepresidenta económica del país.

Casado repitió las promesas en materia económica que ha hecho en los últimos días: menos impuestos, 24 meses de tarifa plana para nuevos autónomos... Rivera repitió algunas fórmulas pero le reprochó la corrupción al PP, que no termina de condenarla. "No dé lecciones", le dijo Casado a su socio en algunas autonomías y ayuntamientos. "No venga a embarrar", le reprochó al líder de Ciudadanos. Rivera, que tiene que remontar en las encuestas, optó por cargar más por el PP que por el líder del PSOE, claramente.

Luego le tocó a Abascal: Rivera, que claramente cambió de objetivo, fue hacia sus rivales de centro-derecha para recuperar votos. Le recordó a Abascal que cobraba un gran sueldo de una fundación que dependía de dinero público, algo que el líder de Vox supo torear bien para terminar diciendo que era más "humilde" que él, y que al ver desde dentro qué mal funcionaban las instituciones públicas, decidió crear su propio partido para luchar contra ello.

Cohesión territorial - Cataluña

Rivera volvió a los viejos espectáculos de la muestra de objetos desde su atril. Esta vez se superó a sí mismo llevando hasta allí un adoquín de los que se tiraban en los recientes incidentes en Barcelona tras conocerse la sentencia del procés. Su objetivo era reprochar a Sánchez que no impusiera el orden en Cataluña con contundencia.

Abascal repartió culpas a PSOE y PP de tiempos de Zapatero y Rajoy achacándoles retirar que convocar referéndum fuera un delito en el Código Penal. Casado negó con la cabeza y no le dio la razón.

Iglesias reprochó a sus rivales que sólo hablen en este bloque sobre Cataluña y prefirió hablar de problemas territoriales en provincias.

Casado y Sánchez entraron en un tenso intercambio de palabras sobre si en España hay varias "naciones", en referencia a Cataluña, Euskadi y Galicia. El presidente le reprochó que "ya está con su raca-raca", y apuntó que en el pasado hablaba de "nacionalidades" que figuran en la Constitución. El líder del PP le acusó de estar negociando con los independentistas para ser presidente a partir del 10 de noviembre.

También fue llamativo que Casado y Rivera se intercambiaron reproches importantes sobre lo que habían hechos sus respectivos partidos en Cataluña.

Iglesias le tendió una mano y mostró una bandera blanca a Sánchez diciendo que tenían que estar juntos ante estas derechas "con altura", que niegan la riqueza plurinacional de España, como hacen Suiza o Reino Unido sin complejos. Eso sí, Sánchez no terminó de aceptar su cercanía señalando las muchas diferencias entre sus partidos en el asunto catalán.

Iglesias se enfrentó a Abascal diciendo que no aceptaba lecciones de quién es más español porque para él el orgullo de ser español es ver qué bien funciona la sanidad pública para curar un cáncer, y no ostentar por quién tiene la bandera más grande.

Tema de los bloqueos políticos:

El debate lo comenzó muy puntual Pablo Iglesias, con una intervención poco habitual en él, donde apenas dio contenido a su turno.

Albert Rivera le contestó reprochándole a Pedro Sánchez que no consiguiera formar gobierno en meses de intentos por conseguirlo. Prometió que desde la oposición, se comprometía a desbloquear el país desde esa posición.

Santiago Abascal dice que si no hay gobierno es culpa del resto de partidos presentes y que Vox es el único que supone una alternativa "patriótica" para el país

Por su parte, el presidente Sánchez evadió responsabilidades y dijo que votando se soluciona el bloqueo que ha sufrido y citó los principales problemas de los ciudadanos, como las condiciones en sanidad y vivienda. Pidió que se deje gobernar a la lista más votada, sin mencionar que él no dio pie a esa vía cuando defendió el 'no es no' a Mariano Rajoy en 2016.

Cerró este turno Pablo Casado, recordando que Sánchez es el gran culpable de que haya de nuevo elecciones y que todavía está en Moncloa gracias a los votos de los independentistas catalanes.

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