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El debate se centró en la grave crisis económica y en política nacional e internacional

McCain: 'Yo no soy el presidente Bush' Obama: 'Necesitamos un nuevo rumbo'

McCain: "Yo no soy el presidente Bush" Obama: "Necesitamos un nuevo rumbo"

McCain: "Yo no soy el presidente Bush" Obama: "Necesitamos un nuevo rumboConsciente de que quedan menos de tres semanas para las elecciones presidenciales en EE UU y de que el demócrata Barack Obama posee una sólida ventaja en las últimas encuestas, el republicano John McCain ha optado a la desesperada esta noche, en el tercer y último debate presidencial, por retomar los ataques hacia su rival.

El debate se centró en política y economía nacional. Obama y McCain estaban sentados en una mesa con el moderador Bob Schieffer de CBS News, en lugar de estar de pie ante un podio como en el primer debate.

Este cara a cara, que ha tenido lugar en la Universidad de Hofstra en Hempstead, en Nueva York, ha sido un debate agresivo en el que la sombra del ex radical Bill Ayers, y sus supuestas relaciones con Obama, ha entrado de nuevo en campaña de mano del aspirante republicano.

Estaba claro que la economía iba a centrar el debate -Wall Street cerró ayer con una caída del 7% en su índice Dow Jones de Industriales-, y sobre cómo van a afrontar los candidatos la crisis es la primera pregunta del moderador, dirigida en primer lugar al republicano.

Hay que recordar que la economía no ha sido el punto fuerte de McCain durante las últimas semanas. Su comportamiento durante la crisis -desde la suspensión de su campaña hasta ofrecer un plan para comprar activos contaminados en el pasado debate- parece que han tenido el efecto contrario al que deseaba y ha minado la confianza de los votantes y alejado a los independientes.

"Los estadounidenses están furiosos, quieren que el país tome una nueva dirección", indica el republicano McCain. Para el senador por Arizona, las quiebras de las hipotecarias Freddie Mac y Fannie Mae llevaron al colapso del sistema financiero. 300.000 millones de dólares se destinarán a comprar los activos contaminados, si gana el candidato.

Obama, por su parte, en vez de hablar de las causas, se refiere a los retos que hay que encarar. "El plan de rescate es un importante primer paso, pero no hemos visto un plan de rescate dirigido a la clase media", señala el senador por Illinois. Lo que propone Obama es incentivos para las empresas que creen empleos, un recorte fiscal para los que ganen menos de 200.000 dólares al año o apoyar a los dueños de inmuebles para que renegocien hipotecas.

Primer rifirrafe entre los dos senadores. "No voy a tolerar un aumento de impuestos para las pequeñas empresas -contesta McCain, poniendo el ejemplo de un fontanero, ciudadano de a pie, al que llama "Joe"- que cree que Obama será un impedimento para aquel empresario "que quiera realizar su sueño", a lo que el demócrata contesta: "Voy a recortar los impuestos para el 95% de los estadounidenses".

Se inicia un diálogo fluido entre los dos aspirantes. El demócrata quiere favorecer a la clase media en detrimento de las pequeñas empresas, a lo que el republicano se opone. Obama indica que preferiría que "nadie pagase impuestos" y pone en evidencia las diferencias de planteamiento con McCain. "Lo que necesitamos es recortar los impuestos", enfatiza McCain.

Los dos candidatos a la Casa Blanca, Barack Obama y John McCain, coincidieron este miércoles en la gravedad de la crisis económico-financiera y se comprometieron a "rescatar" a los ciudadanos que tengan problemas con el pago de sus hipotecas.

El tercer y último debate presidencial en la Universidad de Hofstra de Nueva York comenzó con una pregunta de candente actualidad relacionada con la crisis financiera que ha hundido a los mercados bursátiles de todo el mundo y sus planes para hacerle frente.

"Estamos viviendo la peor crisis financiera desde la Gran Depresión", dijo Obama al señalar que el plan de rescate diseñado por el gobierno y aprobado en el Congreso -por 700 mil millones de dólares- "es un importante primer paso" para salir de la crisis.

No obstante, advirtió que "llevará algún tiempo que funcione" y "de momento no hemos visto ningún plan de rescate para la clase media".

En este punto, explicó los cuatro pilares de su programa para tal fin: primero, centrarse en los empleos, dando incentivos fiscales a las empresas que contraten a nuevos trabajadores y penalizando fiscalmente a quienes se lleven sus fábricas al extranjero.

En segundo lugar, ayudar a las familias recortando los impuestos de aquellas que tengan ingresos menores a 250 mil dólares al año, lo que beneficiará al 95 por ciento de los ciudadanos.

En tercer lugar, ayudar a los ciudadanos que no pueden pagar sus hipotecas a renegociar sus cuotas, y en cuarto lugar, hacer frente a "desafíos a largo plazo" como la política energética, el sistema educativo y el seguro médico.

Por su lado, McCain reiteró su plan de dedicar 300 mil millones de dólares –del paquete de 700 mil aprobado para ayudar a los que no pueden pagar sus hipotecas a fin de que las renegocien.

"Estoy convencido de que esta crisis no amainará hasta que el precio de las casas deje de bajar y la gente pueda estar en ellas. Tenemos que revertir esta tendencia y poner a los propietarios de casa primero; ellos son la prioridad", enfatizó el republicano.

Este encuentro fue el debate más áspero y animado, donde McCain criticó el plan tributario de Obama, el tono de su campaña y su relación con un radical de la década de 1960.

Los candidatos a la presidencia se quejaron de los enfoques negativos de la campaña de su rival durante un tenso debate.

McCain dijo que el tono podría haber sido más favorable si Obama hubiese accedido a su solicitud de una serie de encuentros más informales, en los que el público formulase las preguntas.

Asimismo, pidió a Obama que explicara su relación con el ex radical de la década de 1960 William Ayers, a quien Obama conoció en un encuentro comunitario en Chicago. El aspirante demócrata dijo que era simplemente un conocido.

"El señor Ayers no está involucrado en mi campaña", dijo Obama.

McCain, senador por Arizona, entró al debate bajo una intensa presión para que entregue una sólida actuación que consiga dar vuelta a una carrera presidencial que se ha inclinado decisivamente a favor de Obama, luego de semanas de agitación económica y derrumbes en los mercados bursátiles.

Los sondeos de opinión a tres semanas de la votación del 4 de noviembre muestran que más votantes confían en la capacidad de Obama para liderar la economía, un tema que ha dominado la discusión de campaña y ha eclipsado la experiencia de McCain en política exterior y militar.

McCain criticó a Obama por decir reiteradamente que el candidato republicano es demasiado cercano a las políticas del presidente George W. Bush.

"Senador Obama, yo no soy el presidente Bush. Si usted quería competir contra el presidente Bush, debió postular hace cuatro años", afirmó McCain.

Obama respondió apuntando que en algunas oportunidades tenía problemas para encontrar una diferencia.

"Si ocasionalmente confundo sus políticas con las de George Bush, se debe a que en el centro de los temas económicos que importan al pueblo estadunidense, en la política tributaria, en la política energética, en las prioridades de gasto, usted ha sido un vigoroso partidario del presidente Bush", aseguró Obama.

Los candidatos discutieron sobre sus planes de impuestos y prometieron que ayudarían a los trabajadores estadunidenses como "Joe el plomero".

McCain criticó la propuesta de Obama de aumentar los impuestos a los estadunidenses que ganan más de 250 mil dólares al año y señaló que dañaría a los dueños de pequeños negocios como un plomero llamado Joe, a quien el aspirante demócrata conoció durante su campaña.

"¿Por qué querrías subirle los impuestos a alguien ahora?", le preguntó McCain a Obama. "Necesitamos alentar los negocios", agregó.

Obama sostuvo que su plan reduciría los impuestos al 95 por ciento de los ciudadanos y se los subiría sólo a una pequeña parte de quienes tienen los mayores ingresos, mientras que McCain daría exenciones tributarias a las compañías de gas y petróleo.

"Ambos queremos recortar los impuestos", subrayó Obama, senador por Illinois.

Varios sondeos de opinión recientes muestran que los ataques del candidato republicano a Obama han sido contraproducentes, aumentando las opiniones negativas sobre McCain entre los votantes que buscan solución a los problemas económicos.

Sin embargo, ambos candidatos pasaron largo tiempo discutiendo sobre los ataques de la campaña del rival y sin hablar sobre la economía.

Los aspirantes ponen el broche final al duelo. "Es un momento cumbre para EE UU", indica McCain, que se promociona diciendo que tiene la experiencia suficiente en varios ámbitos. "Las promesas de esta noche se basan en si ustedes pueden confiar en nosotros (...). Yo he pasado mi vida entera sirviendo a este país y pongo al país primero y espero que me den la oportunidad de poder volver a servirlo".

Obama insiste en la "grave situación" y asegura que "el gran error sería insistir en la política de los últimos años". "Cambio" es la palabra que siempre ha defendido y que ha vuelto a mencionar esta noche. "No será fácil ni rápido, porque va a requerir que todos nos unamos para tener un espíritu renovado de sacrificio, y por eso les pido su voto, y voy a trabajar cada día en favor del futuro de nuestros hijos", concluye el demócrata.

 

 

 


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