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El Estatuto catalán, lo que se dice, lo que se piensa y lo que seguramente pasará

El Estatuto catalán, lo que se dice, lo que se piensa y lo que seguramente pasará

El asunto del Estatuto de Autonomía catalán ha de quedar despejado el año que viene. Las deliberaciones del Tribunal Constitucional no se pueden eternizar. Ni tampoco la situación actual entre el gobierno catalán y el de toda España.
En Cataluña si se exceptúa el Partido Popular y Ciudadanos, el resto de los partidos, con más o menos fe defiende el contenido del nuevo Estatuto de Autonomía. Parlamentariamente hablando esto supone más del 80% de la representación. Cabe manifestar que cada partido del frente pro estatuto tiene sus matices. Por ejemplo, ERC, que votó en contra del texto, ahora lo asume como un compromiso de mínimos y, en la otra punta, el PSC quedaría bastante satisfecho en sus objetivos políticos si se consiguiese salvar el texto actual.

    Fuera del consenso quedan los populares que, defienden la corrección del recurso presentado al Constitucional sin hacer de ello, ahora, una bandera a reivindicar. Saben que si quieren gobernar en España una de sus bazas es lograr un acuerdo con los nacionalistas moderados. Ciutadans tiene otra visión y algunos de sus líderes consideran incluso demasiado amplias las competencias del estatuto que surgió de la transición.

    Con la boca pequeña todos los responsables de los partidos políticos aceptan que el Estatuto saldrá del Constitucional recortado. Ya salió sin algunas plumas del Parlamento y antes de llegar a Madrid hubo rebajas en el frente interno.

    La reacción al recorte es lo que diferencia a los diversos grupos. CDC, el partido de Artur Mas, está por forzar unas elecciones anticipadas en Cataluña (el estatuto actual y el anterior lo permiten) y plantear en la campaña alternativas radicales. No se han explicitado alternativas y cada dirigente habla de una cosa diferente, desde forzar algún tipo de plebiscito a formar un gobierno de unidad que vuelva a plantear el pleito estatutario.

    UDC, el partido de Duran, no tiene tan claro que la respuesta haya de ser tirarse al monte. Lo dijo el dirigente democristiano después de entrevistarse con Montilla el pasado 14 de noviembre. Se buscará una respuesta unitaria, afirmó.
   
    ERC tiene tantas respuestas como sectores en liza. Por una parte quisiera encabezar una reacción masiva a la mutilación del texto, pero sabe que la respuesta no moverá masas. En este sentido ha amagado con plantear algo parecido a un referéndum, pidiendo permiso a Madrid para realizarlo o mediante la sucesión de consultas municipales. Los grupos disidentes plantean forzar elecciones y buscar un gobierno nacionalista con  CDC beligerante con el gobierno central de turno.

     El PSC opta, por su parte, por esperar y ver. Lo hace porqué no puede aceptar de entrada que el “gobierno amigo” de Zapatero les deje en la estacada y porqué defiende a machamartillo la legalidad del Estatuto. En las filas socialistas no se ha dado, contrariamente a lo que ha pasado en ERC o CDC ningún tipo de declaración que desautorice al Tribunal Constitucional.
ICV-EUA también defiende el Estatuto actual, es para ellos una imagen bastante cercana a lo que seria un planteamiento federalista, visto desde la periferia. Muchos dirigentes de esta formación, heredera del histórico PSUC, manifiestan su deseo de que un acuerdo como el estatutario deje de situar la cuestión catalana en primer plano y puedan dedicar sus esfuerzos al ámbito social.

    Hasta aquí lo que dice cada sector político de los existentes en Cataluña. Lo que viene a continuación es análisis, previsión o simple aplicación de lo pasado anteriormente a las nuevas circunstancias.

¿Qué ocurrirá?

    La hipótesis más plausible es que,  contra lo que dicen algunos agoreros, el Estatuto salga adelante en su mayor parte. Se dejará pelos en la gatera y de ello dependerán las respuestas. Si el tamaño de la pelambrera es aceptable los socialistas reconducirán su posición y plantearán aprovechar al máximo lo conseguido dejando en segundo plano una bandera etérea consistente en no renunciar a lo recortado.
    
CDC es una incógnita porqué depende mucho de si en esta tesitura triunfan los pragmáticos o los más fundamentalistas. Como siempre, en este partido una cosa son las declaraciones previas y otra el ejercicio de realpolitik que ha efectuado a menudo el partido de Pujol. Me atrevo a aventurar que si el recorte no es drástico y al mismo tiempo los nacionalistas moderados ven que pueden influir en Madrid, estos podrían dejar para más adelante aventuras reivindicativas y como pasó con la negociación del Estatuto en liza, formar más parte del acuerdo que del disenso. Las formas aquí serán importantes, y nada evitará que a pesar de la política del día a día los sectores más soberanistas no hagan del Estatuto cepillado un banderín de enganche para que no se olviden reclamaciones más contundentes.

     UDC optará por el realismo buscando sacar lo que pueda de lo perdido. De la coalición nacionalista es el partido que más claramente apuesta por participar en la política española y desde allí, por la vía de los hechos conseguir, como hizo Pujol, reequilibrar las relaciones entre centro y periferia, quizás sin hacer ruido pero también con resultados tangibles, vistos desde esta parte del país.

    ICV-EUA planteará una posición de principio consistente en mantener la reclamación del texto estatutario de antes de la decisión del Constitucional y acto seguido, seguirá la estela socialista: aprovechar lo que se pueda y dejar el tema listo por si en España se produce una flexión histórica que permita replantear la cuestión. En todo caso es difícil ver a Iniciativa jugando ahí un papel de liderazgo.

    ERC seguramente, no sin problemas internos, repita la jugada del proceso de elaboración del Estatuto. Es decir, si el tema se le plantea a las bases, se mostrarán absolutamente en contra del recorte, pero al mismo tiempo los dirigentes, acostumbrados a la moqueta, no romperán la baraja. Quizás opten, como con el Estatuto, por acogerse “a lo que quede” y reivindicar el resto, sin olvidar que se consideran independentistas.

     Es fácil pensar que PP y Ciutadans, saluden un recorte del texto estatutario afirmando el primero “ya lo dijimos” y al mismo tiempo reivindicando conseguir competencias por vías más amables. Ciutadans, puede que se quede en lo primero y exija apurar la ley “sin victimismos”.

    ¿Y los ciudadanos? Si exceptuamos los que legítimamente militan en partidos, creo que mayoritariamente se han desentendido del galimatías en que se ha convertido el tema estatutario. Creo también que piden a la Administración que resuelva sus problemas. Entienden que es más fácil que esos problemas sean prioritarios para un gobierno situado como máximo a dos horas de coche que para un gobierno que está a 600 kilómetros. Sea como fuere, los catalanes, del pelaje que sean, se conformarían con que los trenes no se estropeasen al caer cuatro gotas; con que los hospitales no estuviesen abarrotados; con que la enseñanza fuese de calidad y, añado,  con sentirse cómodos como catalanes en este país que se ha acordado en llamar España, sin tener que hacer renuncias a su forma de ser (que incluye su, sus, lenguas)  ni juramentos de Santa Gadea. No sé si a esto se le llama estatuto o sentido común.
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