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Rouco y su Nuevo Testamento: 'los sacrificados por el aborto son los nuevos Santos Inocentes'

Rouco y su Nuevo Testamento: "los sacrificados por el aborto son los nuevos Santos Inocentes"

Coincidiendo la Fiesta de la Sagrada Familia con el Día de los Santos Inocentes, el cardenal arzobispo de Madrid, monseñor Antonio María Rouco Varela, aseguró que los no nacidos sobre los que se cometió un aborto "son los nuevos 'Santos Inocentes' de la época contemporánea".
La intervención de Rouco Varela comenzó con el agradecimiento a "las luminosas y estimulantes palabras" que el Papa Benedicto XVI dirigió desde la Plaza de San Pedro de Roma, en el marco del rezo dominical del Ángelus, a los congregados en Madrid pero que nadie pudo escuchar por una serie de problemas técnicos.

Varón y mujer

   Rouco insistió en que el modelo de vivir en familia es la Sagrada Familia de Nazareth: "la posibilidad de vivir la familia en la integridad y belleza de su ser como comunidad indisoluble de amor y de vida, fundada en la donación esponsal del varón a la mujer y de la mujer al varón y, por ello, esencialmente abierta al don de la vida: a los hijos".

   Así, constató, que la celebración en la Plaza de Colón tiene como objetivo preservar "este modelo de la verdadera familia, cuya actualidad no pasa nunca". En este punto recordó las palabras de Juan Pablo II acerca de que "¡El futuro de la humanidad pasa por la familia!" y las de Benedicto XVI sobre que la familia "es la principal agencia de paz".

   "Estamos convencidos, por la gracia de Dios -la gracia que a todos se ofrece y que a nadie rechaza, a no ser que ella misma sea rechazada- de que no sólo es posible concebir, ordenar y vivir el matrimonio y la familia de forma muy distinta a la que en tantos ambientes de nuestra sociedad está de moda y que dispone de tantos medios y oportunidades mediáticas, educativas y culturales para su difusión, sino que, además, es la que responde a las exigencias más hondas y auténticas de amor y de felicidad que anidan en el corazón del hombre", aseveró.

Amor de un padre y una madre

   Concretamente, aseguró que los niños "necesitan de sus padres". "Necesitan del amor de un padre y de una madre para poder ser engendrados, traídos al mundo, criados y educados conforme a la dignidad que les es propia desde el momento en el que son concebidos en el vientre materno: la dignidad de personas, llamadas a ser hijos de Dios", agregó.

   También tuvo palabras para la realidad del aborto y señaló que "estremece el hecho y el número de los que son sacrificados por la sobrecogedora crueldad" de esta práctica, que calificó como "una de las lacras más terribles de nuestro tiempo tan orgulloso de sí mismo y de su progreso".

   Concretamente, coincidiendo la Fiesta de la Sagrada Familia con el Día de los Santos Inocentes -que recuerda la orden de Herodes de matar a todos los niños menores de dos años nacidos en Belén (Judea) con el fin de deshacerse del recién nacido Jesús de Nazaret- aseguró que los no nacidos sobre los que se cometió un aborto "son los nuevos 'Santos Inocentes' de la época contemporánea".


El difícil camino de la familia


   Finalmente, el cardenal se refirió a las muchas dificultades de toda índole -económicas, sociales, jurídicas y culturales, morales y espirituales- que se interponen en el camino de la plena realización de la vocación de esposos y de padres cristianos en las actuales circunstancias e insistió en que para afrontarlas hay que mirar y seguir el modelo de la Sagrada Familia de Nazareth, "siempre luminoso y siempre actual".

   Así, dijo a los esposos presentes, es un "reto formidable" vivir en la actualidad el matrimonio "como os lo pide la voluntad de Dios", dado que "la cultura del relativismo egoísta, del interés y de la competencia de todos contra todos, y la cultura de la muerte son muy poderosas".

   "El lenguaje de la creación es claro e inequívoco respecto al matrimonio: un varón y una mujer, el esposo y la esposa que se aman para siempre y ¡dan la vida!", declaró Rouco, quien consideró, recordando el discurso de Navidad del Papa Benedicto XVI a la Curia Romana, que "es necesario que haya algo como una ecología del hombre, entendida en el sentido justo", refiriéndose al valor insustituible de la ley natural como garantía del bien de la persona humana y de la familia.

   Finalmente, el cardenal instó a los presentes a "vivir el matrimonio y la familia como la Sagrada Familia de Nazareth", a "dar testimonio ante el mundo de la alegría honda y duradera que trae la familia cristiana" y a, como urgente, "vencer la cultura de la muerte con la cultura de la vida". "¡No hay duda! ¡el futuro de la humanidad pasa por la familia, la familia cristiana!", concluyó.
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