www.diariocritico.com

Chaves dimite como presidente: José Antonio Griñán, nuevo jefe del Ejecutivo

Un 'recambio' para neutralizar el cambio en Andalucía

Un 'recambio' para neutralizar el cambio en Andalucía

> Se lleva a Madrid a su mano derecha, Gaspar Zarrías, como secretario de Estado, crónica de I. Navarrete desde Sevilla

> Chaves y Griñán son como dos gotas de agua: misma edad, misma trayectoria política y misma reticencia a asumir la Presidencia de la Junta
> La marcha de Gaspar Zarrías a Madrid  evitaría tensiones en el nuevo Gobierno, dado su pugna con el que será nuevo presidente

Un hombre del pasado se vislumbra en el futuro de Andalucía. José Antonio Griñán sucederá a Manuel Chaves en la Presidencia del Gobierno autonómico con la incógnita de si es una solución de interinidad o una decidida apuesta por un nuevo liderazgo, el cuarto forzado por el PSOE, que Gobierna la Comunidad autonóma intinterrumpidamente desde la preatonomía. Nada más y nada menos que 31 años en los que los cambios políticos han sido dictados por las pugnas internas socialistas y no por las urnas. Toda una peculiaridad del muy singular “régimen” político andaluz.
El tópico de Lampedusa -cambiar algo para que todo siga igual- sigue vigente en Andalucía. Griñán, como Chaves, pertenece al club que ha superado los 60 años; Griñán, como Chaves, fue ministro de Felipe González, Griñán, como Chaves, va a acceder a la Presidencia de la Junta por la vía del “golpe” interno del partido, Griñán, como Chaves cuando llegó, no tiene el liderazgo del partido y Griñán, como Chaves, tampoco quería ser jefe del Ejecutivo andaluz. Demasiado olor a naftalina, a pasado, como para protagonizar el “cambio” que el socialismo andaluz necesita para no morir de éxito: es la única federación donde la renovación del zapaterismo no ha logrado arrinconar a la “vieja guardia” que sobrevió a la llamada “guerra de las dos rosas”, la que enfrentó a Felipe González y a Alfonso Guerra y que acabó con la pulverización del guerrismo y la entronización del chavesismo.


TRIUNVIRATO

Tras 19 años en el poder, el relevo de Chaves era un imperativo tan político como  biólogico. En las elecciones de 2008, volvió a ganar por mayoría absoluta y la elección de su nuevo gobierno, con dos vicepresidencia, la del todopoderoso Gaspar Zarrías y la del amigo personal, José Antonio Griñán, iba destinada a preparar ese relevo. Pero no se puede poner a dos gallos al frente del mismo gallinero. Las tensiones entre ambos vicepresidentes, entre  el “político” y el “técnico” han sido constantes, con un tercer gallito en discordia, Luis Pizarro al frente de la vicesecretaría del partido. De ese “triuvirato” debía salir la solución al relevo de Chaves, operación que se ha realizado por tres razones fundamentales: el deseo de Chaves de no abandonar el poder, como Felipe González, perdiendo unas elecciones, y por el desgaste de su gestión que evidenciaron las “tradicionales” encuestas del último 28 de febrero, Día de Andalucía. La del periódico “amigo”, El País, situaba la diferencia con el PP de Javier Arenas en un punto, algo insólito por estos pagos, lo que accionó las alarmas, sobre todo la de Rodríguez Zapatero, que es quien ha precipitado el relevo de Chaves,  previsto pero no tan pronto.

Zapatero se lleva a Chaves y Chaves se llevará, presumiblemente, al perdedor de esta crisis, el vicepresidente primero de su Gobierno, Gaspar Zarrías, muñidor de todo lo que ha ocurrido en el socialismo andaluz desde la etapa de José Rodríguez de la Borbolla, y que había puesto sus ojos en Mar Moreno, jienense como él, para suceder a Chaves. Mar Moreno,  actual secretaria de Política Autonómica en la ejecutiva federal, abandonó la primera línea de la política andaluza tras el último congreso del PSOE , pero no su escaño autonómico, imprescindible para acceder a la Presidencia de la Junta sin mediar unas elecciones. Como su mentor, Zarrías, ha perdido la batalla, no sabemos si la guerra.


BICEFALIA

Sin Zarrías en el Gobierno, Griñán puede respirar aires de independencia para dotar a la Junta de Andalucía del perfil técnico y de gestión que demandan la crisis económica -descomunal en Andalucía- y que emana de la personalidad política y humana del nuevo presidente,  político dialogante, curtido en la gestión y a la vez, hombre seductor que combina los números con su pasión por la poesía. Bien visto entre los empresarios y entre la misma oposición, carece de peso específico en el partido.

Precisamente, ahí puede estar el problema a largo plazo. La precipitación de los acontecimientos también huele a pasado: el partido retoma el vértigo de la bicefalía, a dividir el poder entre la Junta de Andalucía y el partido, unificado por Chaves en su misma persona tras la cruenta batalla contra el guerrismo.  Ahora Chaves seguirá ostentando la secretaria general, con Griñán al frente de la Junta. A favor de la nueva situación, que Chaves y Griñán son compañeros de partido y sin embargo amigos, algo no habitual en el PSOE andaluz.




RECAMBIO

Los socialistas andaluces quieren presentar el relevo de Chaves como un “cambio” que neutralice el atractivo mensaje de Javier Arenas, líder del PP andaluz, sobre la acuciante necesidad de la alternancia política como un valor de higiene democrática; sin embargo estamos ante un “cambio”  que ni por edad  ni por  la trayectoria política de Griñán,  ligada primero a Felipe González y luego a Chaves,  puede encanar al “Zapatero andaluz”: ni hay relevo generacional ni un nuevo proyecto.

Sabedores de que la lluvia fina de Arenas (el PP ganó las últimas elecciones municipales en todas las capitales) cala en las capas urbanas y menos subsidiadas, los socialistas andaluces han tratado de ligar el futuro de Chaves al de Arenas: si el primero lleva 19 años en el Gobierno y ganando elecciones, el segundo lleva “casi” los mismos pero perdiendo. Si Chaves está “amortizado” para Zapatero en la Comunidad Autónoma, Arenas lo está para el votante andaluz. En consecuencia, si Chaves deja Andalucía, Arenas debería ir haciendo las maletas.

Sin embargo la elección de un hombre del pasado, Griñán, no neutraliza el argumento del cambio que hoy representa Arenas. Otra cosa sería si Griñán, que solía aconsejar a Chaves dejar ambos la política dada sus respectivas edades, fuera una solución interina y que en las próximas elecciones surgiera de las filas socialistas un candidato que sí represente el cambio, al menos, el generacional, pero eso, hoy por hoy, en un partido más conservador que reformista el de  Arenas, es como mentar a la bicha, que se dice en Andalucía donde, por cierto, la gente está más pendiente del “hombre del tiempo” por aquello de cofradías y de playas, que  de la agenda de su nuevo presidente. Eso lo sabe el PSOE y por eso ha  elegido la Semana de Pasión para desatar sus “pasiones” internas.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios