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Más partido, más mujeres

La crisis de Gobierno se ha cerrado con más pena que gloria, o lo que es lo mismo: se esperaba un cambio radical y apenas se han movido los banquillos. No se han eliminado Ministerios, uno de ellos se ha elevado a la categoría de vicepresidencia tercera, a otro (Ciencia) le han quitado una parte de sus competencias para llevarlas a Educación, y a éste se le quita Deportes para que el presidente haga de su capa un sayo. Demasiado poco para las expectativas que había despertado y aún menos para las exigencias de la crisis a la que nos enfrentamos.

Veamos con más calma: Elena Salgado sustituye a Pedro Solbes, que estaba evidentemente gastado por este duro año de combate contra la gigantesca crisis financiera que padecemos. Y la pregunta en el aspecto interno es: ¿tendrá más apoyo del presidente la nueva vicepresidenta segunda para mandar sobre Miguel Sebastián y sobre José Blanco? ; y de cara al exterior: ¿infundirá más credibilidad en los mercados, en las instituciones financieras y en las empresas que su antecesor?. Más dura que Solbes lo es, menos flexible, menos dispuesta a que la intenten “torear” desde otras áreas del Gabinete. De su éxito o fracaso dependerá el propio éxito o fracaso del presidente, que se juega electoralmente su futuro.

El número dos del PSOE sustituye a Magdalena Alvarez, que queda compensada territorialmente por el propio presidente del partido y hasta ayer presidente de Andalucía. Blanco tiene mejor talante que Alvarez, más apoyos territoriales para negociar con amigos y adversarios, más recorrido político y puede ser uno de los grandes ejes del nuevo Gabinete, A nivel “publicitario” sin ninguna duda.

Manuel Chaves consigue un buen adiós a 20 años de poder en la Comunidad más grande de España y la que más sostiene al PSOE a nivel de representación parlamentaria. Una buena salida pactada desde Sevilla y que representa el final de las baronías que heredó Zapatero, ya desaparecidos Bono y Rodríguez Ibarra, el penúltimo adiós del “clan de la tortilla” que nació hace 40 años. El presidente del PSOE mantendrá el cargo en el partido y podrá dialogar con más autoridad con Montilla, con López y con Barreda, por poner tres ejemplos internos, al igual que con Feijóo y Camps. Ventajas de la experiencia.

Cambiar a Bernat Soria por Trinidad Jiménez es apostar por imágenes políticas y de partido más que por conocimientos técnicos en la materia. Premio para una de las integrantes del grupo de la “Tercera Vía” que se hizo con el poder en el PSOE en el año 2000 y que, a falta de Exteriores, bien está la Sanidad. En Cultura digamos que se cambia la literatura por el cine, pero nada más. César Antonio Molina por Angeles González -Sinde. Se podía haber suprimido y cambiar Ministerios por Secretarias de estado. Algo parecido a lo que se ha hecho con Deportes. Y a Blanco se le podía haber agregado Vivienda e incluso Medio Ambiente si se buscase una política global de desarrollo de las infraestructuras y las ciudades. 

Del resto no cabe decir nada salvo que siguen sobrando carteras, que Rubalcaba es incombustible, que Chacón sigue contando con todo el apoyo y que el presidente no piensa dar marcha atrás en algunas apuesta personales como son Vivienda e Igualdad. Quitarlas habría sido un ejemplo de ahorro. En resumen: más imagen política, más partido y más mujeres. Así las cosas si Zapatero decidiera no volver a ser candidato, la vía para una sucesora está más abierta que nunca.
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