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Europa les importa un pito

Europa les importa un pito

Hace cinco años, el Partido Popular lamía sus heridas por el fracaso electoral de marzo de 2004. Una pésima gestión del atentado de Madrid, había hecho que el tándem Aznar-Rajoy, perdiera las elecciones. La obsesión por culpar a ETA del atentado previo al 14-M, les había hecho perder el contacto con la realidad. Tres meses después se celebraron las elecciones para el Parlamento Europeo, y, en la sede del PP  había muchos ex ministros colgados de la brocha. Por eso aquella papeleta la encabezó Jaime Mayor Oreja y a la lista del PP la llamaron “el último helicóptero de VietNam”. Lo de menos era Europa y su debate, lo de más servir de aliviadero doméstico a una necesidad interna. Y la ciudadanía captó el mensaje: si a ustedes no les importa Europa, a nosotros tampoco. Y la abstención se disparó. El 7 de junio volverá a ocurrir algo parecido en lo relativo a la poca participación.

El PSOE encabezará su lista con un Juan Fernando López Aguilar que fue ministro de Justicia quien con José María Michavila, del PP hizo el “Pacto por la Justicia” responsable de la Ley de Partidos. El hombre, además de hacer buenas caricaturas, es un auténtico chisgarabís al que Canarias, según confesión propia, “se le ha quedado pequeña” y para que no enrede más de lo necesario, Zapatero, lo ha nominado para encabezar su lista electoral. El otro día le vi en el programa de Buenafuente tocando una guitarra eléctrica.
La novedad ha sido el que, desconociendo el criterio cremallera, no es una mujer quien le secunde sino Ramón Jauregi cuyas primeras declaraciones nada tienen que ver con la filosofía de los padres fundadores de la Unión. “Me mandan a un cementerio de elefantes” expresó. A los dos días tuvo que decir que estaba encantado, pero su comentario espontáneo reflejaba la visión que tiene Jauregi de lo que es una institución que si se aprueba el Tratado de Lisboa, tendrá más competencias, e incluso capacidad de codecisión y de controlar a los Comisarios que son como una especie de ministros europeos y será el Parlamento con mayores competencias de Europa.

Pero para mí lo más grave no es la desidia y distancia con la que el PP y el PSOE abordan unas elecciones en clave de pequeña política doméstica sino la existencia de una sola circunscripción que polarizará nuevamente la campaña. El PP desea comprobar  si el viento de cola que tiene Rajoy tras su victoria en Galicia se repite y, si por la otra, el PSOE no queda muy distanciado ante la posible victoria del PP. Por eso la elección de Patxi López no es una apuesta más, sino un trofeo para enseñar en momentos de cierta tribulación y como un dato clave que añadir en esta precampaña. El domingo pasado, Zapatero lo presentó en Madrid, por todo lo alto, junto a López Aguilar.

Es decir, Europa les importa un pito. Y eso que el año que viene el estado español ocupará la presidencia semestral de la Unión Europea. Sin embargo ahora todo está en clave doméstica y de cercanías. Lo que importa es la foto. Solo la foto.

'Más Europa siempre será siempre más Euzkadi'

En este contexto, al PNV le avala su trayectoria histórica. Cuando nadie hablaba de una Europa unida, el PNV celebró su Aberri Eguna de 1932 en Donosti con el lema “Euzkadi-Europa”  trayendo al mitin de ese día a un dirigente letón, Ewal Amende. Caído Bilbao, se relacionó con el pensamiento progresista católico de Francia que como decía el Lehendakari Leizaola, “fue el receptáculo prenatal de la democracia cristiana europea y la que puso los cimientos, tras la guerra mundial, de todo el movimiento europeo basándolo en el planteamiento tomista del principio de subsidiariedad”. Y allí estuvo él, junto a Aguirre, Landaburu, Jauregi, Rezola, Nardiz, Basterra e Irujo, yendo y viniendo a todos los Congresos y prestando su Delegación de París para que los Nuevos Equipos Internacionales (los NEI) abrieran la puerta a la democracia cristiana alemana de Konrad Adenauer o se creara el Consejo Federal del Estado español del Movimiento Europeo en febrero de 1949. Nada menos.

Y en Madrid estuvimos todos en marzo de 1977 bajo la batuta de Juan de Ajuriaguerra en un “Encuentro con Europa” buscando involucrar a los democristianos italianos, alemanes, franceses, suizos, daneses y austríacos para vigilar una transición a la democracia que empezaba y que tenía un inquietante color de hormiga. Al poco se aprobaron nuestros documentos y fuimos los únicos que en nuestra ponencia política marcamos la necesidad de una unificación europea. La idea no era nuestra pero si el hecho que recogíamos todo el buen hacer que en el exilio habían hecho nuestros mayores, no solo para unificar Europa, sino para encontrar acomodo de lo vasco en ese atractivo concierto internacional. Más Europa siempre será siempre más Euzkadi.

Por eso entre otras demandas, en el Congreso y en el Senado, en nuestras intervenciones siempre hemos reivindicado una cuestión fundamental. Si el estado español se jacta de ser un estado autonómico y hasta de modelo de descentralización y sensibilidad hacia lo cercano, en justa reciprocidad la forma de como se eligen a los eurodiputados debería ser la autonómica habida cuenta que lo europeo no es ya política internacional sino doméstica.

Pues no. Sobre esto le pregunté el mes pasado por enésima vez al ministro Alfredo Pérez Rubalcaba y éste me contestó lo siguiente:

“Como su señoría conoce bien, este es un debate que no es nuevo en estas Cámaras, por parte de su grupo parlamentario y de algunos otros y se ha planteado con regularidad, prácticamente poco tiempo antes de las elecciones europeas. Es verdad, como usted dice, que hay organismos como la Asamblea de Regiones, que, por su propia naturaleza, plantean circunscripciones regionales. Tiene toda la lógica, como la tiene, creo yo, mantener la circunscripción única. Después de todo, de lo que se trata es de elegir un parlamento, el Parlamento Europeo, en el cual están representados los Estados como tales. Desde esa perspectiva, lo más razonable, creo yo, es que sea una representación a nivel del Estado la que acuda, con independencia de que los partidos puedan defender donde quieran sus correspondientes listas electorales.

“En todo caso, señor Anasagasti, es un debate abierto, como todos los debates electorales, para los cuales el Gobierno siempre ha mantenido un criterio: que cualquier modificación de una ley como ésta, la Ley Orgánica de Régimen Electoral, tan importante, exige un amplio consenso de todas las fuerzas políticas, y, en este momento, como usted sabe, señoría, no lo hay para el cambio que usted propone”.

Como se constata la respuesta de Pérez Rubalcaba se resume en tres palabras. Solo hay una única Circunscripción como solo hay una España, grande y libre. Pero da la casualidad que la jacobina Francia tiene ocho circunscripciones electorales y no digamos Bélgica, Austria o Alemania. Pero aquí, solo Una. La del PP y la del PSOE.

Zapatero y Rajoy, a lo suyo

En su España cañí Zapatero y Rajoy aprovecharán estas elecciones no para hablar de Europa, sino de lo suyo. De hecho, las esperanzas de salir de la crisis, descansa en buena medida, en la capacidad de la Unión Europea de actuar coordinadamente en temas como las políticas fiscales, déficits presupuestarios, mecanismos financieros… Pero de esto no se discutirá. Se hablará sobre el aborto y la eutanasia y del apoyo de Aznar a Mayor Oreja. No de la investigación, de mejorar la enseñanza, de explicar mejor el plan Bolonia para europeizar la Universidad o de tantas cosas que nos afectan en nuestro día a día. Nada de eso. Como dijo Zapatero en su último Comité Federal lo importantes es polarizar la campaña y meterse con Mayor Oreja (que bien lo merece) con recordatorios como éste “al gobierno de Aznar que de la mano de Bush trató de debilitar Europa y alejarnos del corazón de la UE”. “¿Os acordáis del desdén con el que hablaban de la vieja Europa?” se preguntó Zapatero ante los suyos.  Polarización en estado puro.

Este pues va a ser el tono de la campaña y no de lo que el ciudadano puede hacer con su voto para influir desde una Bruselas y Estrasburgo que cada día influyen más en nuestras vidas.

El PNV se presentará en una coalición de partidos nacionalistas y regionalistas. Iñigo Urkullu se pasó tres semanas haciendo los trabajos de Sísifo para poder lograr repetir la coalición Galeuscat que al final no se ha podido reeditar por la comprensible argumentación de un BNG que, a pesar de ésta contingencia, mantiene su fidelidad a ésta histórica plataforma. En nuestro caso iremos con canarios, andaluces, valencianos y mallorquines y con CiU tratando de lograr revalidar nuestra presencia en Europa y buscando no nos ocurra lo sucedido hace cinco años, que el tercer eurodiputado de la Coalición no salió porque nos robaron decenas de votos en lugares donde no tuvimos apoderados ni representantes en las mesas de ésta extensa piel de toro. Izaskun Bilbao será dentro de un mes nuestra eurodiputada. Y lo hará muy bien.

A Europa se va a trabajar, a construirla y a lograr en lo posible, en nuestro caso, se oiga la voz de las naciones sin estado. Eso es lo que pretendemos en esta campaña que corre el riesgo de otra gran abstención porque al PP y al PSOE les importa un pito la construcción europea y de acercar el poder europeo al ciudadano. Pero, frente a eso, solo nos queda una vez más la campaña de la alpargata. Europea, por supuesto.
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