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Clima de gran crispación en los servicios secretos

El ‘caso Saiz’ divide al Gobierno

El ‘caso Saiz’ divide al Gobierno

> El director del CNI tendrá que comparecer en el Parlamento ‘en abierto’

El cúmulo de acusaciones que, desde algunos medios periodísticos, está cayendo sobre la cabeza de Alberto Saiz, el director del Centro Nacional de Inteligencia, pone en evidencia las divisiones que esta caso está provocando en el seno del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que, a última hora y tras una considerable bronca interna, decidió hace algo más de dos meses mantener en el puesto a Saiz, cuyo mandato legal de cinco años vencía entonces.
 
Ya en aquellos momentos, en el equipo de Zapatero había opiniones muy encontradas respecto a Saiz, que se ha convertido sin duda en el más polémico de los muy polémicos directores que han transitado por la jefatura de los servicios secretos de la democracia. Los dossieres, surgidos desde ‘la Casa’ de la Cuesta de las Perdices, circulaban con profusión desde hace más de un año, y ya este periódico se hizo entonces eco de algunos de los ataques que, filtrados desde el Centro, tenían como blanco a su director y a su entonces jefa de prensa, hoy jefa de Gabinete, la periodista toledana Mercedes G.
 

Sin embargo, el Gobierno, sobre todo, parece, a instancias de la vicepresidenta Fernández de la Vega, decidió ‘in extremis’ mantener a Saiz, un ingeniero técnico forestal que llegó a los servicios secretos en abril de 2004, de la mano del entonces flamante ministro de Defensa, José Bono, con quien mantiene un lejano parentesco. Hoy, Bono se cuida mucho de expresar su apoyo al director del Centro, y la propia Fernández de la Vega, que le encargó ‘negociar’ con altos funcionarios africanos –merced a los fondos reservados—el freno a la llegada de cayucos y pateras con inmigrantes, no pone la mano en el fuego por su protegido: tras el Consejo de Ministros del pasado viernes, en el que anunció que Saiz comparecerá este martes ante la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso, la ‘número dos’ del Ejecutivo se limitó a señalar que allí Saiz dará “las explicaciones pertinentes”.
 
Saiz “ha informado siempre de manera puntual sobre todos los temas que se refieren al Centro y a su actividad y ha comparecido y comparecerá en el Congreso todas las veces que sean necesarias”, dijo De la Vega. Sin embargo, algunos dudan de que la información del director del Centro al Parlamento haya sido tan “puntual”: la última vez que compareció ya conocía la dimisión de los tres máximos responsables de la lucha contra el terrorismo en el CNI, y nada de eso dijo. Parece, según publicó el diario El Mundo, que lidera las revelaciones que atañen a Saiz, que este ni siquiera comunicó estas dimisiones a la ministra de Defensa, de la que depende y que se ha estrellado contra la vicepresidenta en sus tentativas de relevar al jefe de los espías. Y, siempre de acuerdo con lo que se va filtrando desde el Centro, que no desde Defensa, la ministra Chacón le exigió explicaciones por escrito.  Como se las habría pedido el titular de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, tras haber recibido algunas protestas procedentes de Francia.
 
Confirmado por Zapatero
 
Así, Rubalcaba y Chacón, cada uno por su lado –las relaciones entre ambos no parecen ser demasiado fluídas--, se han mostrado contrarios a Saiz y habrían tratado de presionar a Zapatero para forzar su relevo a la luz de la ley del Centro, elaborada en su día por el general Javier Calderón, una ley cuyo espíritu inequívocamente propugna el fin del mandato a los cinco años. Pero, apoyado por la vicepresidenta y –dicen—por alguna alta institución, Saiz logró verse confirmado por Zapatero, que alegó, en conversaciones informales con periodistas, los éxitos del CNI en la lucha contra el terrorismo, especialmente el de ETA. Lo cual resultaba entonces indudable, a raíz de la participación de agentes del Centro en la localización y detención de Txapote, entre otros logros.
 

Sin embargo, ahora se ha sabido de la dimisión de los tres responsables de la lucha contra el terrorismo, de los cuales solamente uno permanece aún en el puesto. Y esto sigue a un largo proceso en el que medio centenar de importantes miembros de ‘la Casa’, con veteranía y experiencia, han ido siendo destituidos, cambiados de funciones o alejados; el caso más sonado fue el de Agustín Cassinello, pára colmo hijo de un legendario militar de inteligencia, pero ha habido muchos más, menos conocidos. El resultado es que, hoy, ‘el jefe de los espías’ se atrinchera en el edificio estelar de la Cuesta de las Perdices apenas rodeado de incondicionales que ocupan puestos clave: la ya mentada jefa de Gabinete, el jefe de Operaciones, coronel de Caballería Francisco Montes, y la jefa de Inteligencia, Raquel Guardiola, como los más destacados, mientras asegura que en ‘la Casa’ todos están contra él.
 
Se verán todos las caras
 
Los ataques periodísticos arreciaron esta semana, cuando Saiz se hallaba en misión en el extranjero. Pero, inmediatamente a su vuelta, decidió acogerse a la comparecencia en la Comisión de Secretos Oficiales, este martes, en medio de las protestas --con sordina—de una oposición que no parece demasiado decidida, por el momento, a hacer sangre con este asunto, del que parece conocer poco. Sin embargo, el PP llevará a la Mesa del Congreso la exigencia de que, además, Saiz comparezca, ya a finales de este mes, ante la comisión de Defensa, abierta a la prensa, para responder del presunto uso de dinero público para sus actividades privadas, algo que Saiz siempre ha negado y que las informaciones periodísticas y los ‘dossieres’ que circulan no han podido demostrar de manera fehaciente, pese a los episodios más o menos cómicos divulgados por los medios, que incluyen hasta chapuzas en trucajes de fotografías.
 
Sin embargo, lo más preocupante, a juicio tanto de los responsables de Defensa en la oposición como de los ‘disconformes’ en el PSOE con la permanencia de Saiz, es el clima que se vive en el interior de los servicios secretos españoles, que no deja, aseguran algunas fuentes, de tener su incidencia en el funcionamiento de los mismos y en su relación con otros servicios extranjeros. Así las cosas, esta semana resultará clave para conocer qué futuro le espera a Saiz, cuando comparece ante el Parlamento, aunque sea en una sesión (relativamente) secreta y cuando, el miércoles, habrá en ‘la Casa’ la tradicional copa por la onomástica del Rey, donde todos tendrán ocasión de verse las caras. Lo más probable, reconocen algunos de los disidentes internos, es, sin embargo, que Alberto Saiz aguante aún unos meses, porque sería casi impensable que Zapatero dé su brazo a torcer tras haberle confirmado en el puesto hace menos de tres meses. Otra patata caliente para el jefe del Ejecutivo.

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