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La urbe se blinda ante los manifestantes

Bienvenidos (también) a la contracumbre

Bienvenidos (también) a la contracumbre

La ciudad de Pittsburgh, al este de EE.UU., ultima los preparativos para acoger mañana a la cumbre del G20, pero también a decenas de organizaciones activistas que reclaman justicia social y mayor protección a los derechos básicos.

Liderados por la Unión de Libertades Civiles, y otras organizaciones de peso que ganaron notoriedad durante la guerra de Irak, como Codepink, cientos de activistas han comenzado ya ha llegar a la ciudad, preparados para enarbolar sus pancartas a los líderes del G20.

"Estamos aquí para decir al G20 que la gente necesita servicios sociales, en lugar de rescates para la banca o las grandes corporaciones", dijo a un medio local de Pensilvania la portavoz de la Caravana del Pueblo, Kim Coughlin.

Esta coalición representa a varias organizaciones que han ido recorriendo varias localidades en los últimos días, incluida la capital del estado, Filadelfia, antes de llegar hoy a Pittsburgh.

Pero organizar una protesta ante una cumbre de Jefes de Estado, y con una ciudad tomada por las fuerzas de seguridad, no ha sido fácil.

Hace unos días, seis grupos que pretendían celebrar una manifestación en defensa de la justicia social durante la cumbre del G20 presentaron una demanda en los juzgados ante las trabas que les pusieron las autoridades.

Aunque estos grupos estuvieron negociando durante más de un mes con las autoridades, solo obtuvieron autorización para realizar dos de las 13 protestas que tenían programadas, una de ellas se hará lejos del centro de la ciudad, donde se reunirán los mandatarios.

"Lo que están haciendo esencialmente es rechazar cualquier manifestación en el centro de Pittsburgh, algo inaudito hasta ahora", dijo a la prensa Witold Walczak, uno de los abogados de la Unión de Libertades Civiles en Pensilvania.

Las autoridades sí han concedido permiso para realizar un evento en el centro de la ciudad. Se trata de un "festival de libertad de expresión" organizado por la Alianza para la Protección del Clima, fundada por el ex vicepresidente de EE.UU., Al Gore.

Ciudad blindada

El centro de la ciudad de Pittsburg, tradicionalmente una zona transitada pero apacible, se ha convertido en una fortaleza blindada para proteger a los líderes del G20, que hoy inician con una cena de trabajo una cumbre de dos días.

Más de 65 agencias gubernamentales participan en el dispositivo de seguridad que se ha desplegado en esta ciudad del estado de Pensilvania (EEUU), no sólo para proteger a los jefes de Estado y de Gobierno, sino también para mantener bajo control a los activistas que planean protestar contra la cumbre.

A los cerca de 1.000 policías de la ciudad se han sumado un batallón de combate de la Guardia Nacional recién regresado de Irak, así como 3.000 agentes adicionales de las fuerzas de seguridad estatales y nacionales.

Ya en la cumbre de abril pasado en Londres, se demostró que los activistas contra el capitalismo y la globalización consideraban al G20, que incluye países en vías de desarrollo e industrializados, tan culpables de los males del capitalismo como a los países ricos del G7, contra los que normalmente dirigían sus protestas.

Los incidentes de Londres se tornaron violentos, y acabaron con altercados, mas de 30 detenciones, y un muerto por causas naturales.

En previsión de que esto pueda pasar en Pittsburgh, la ciudad ha sido tomada por miles de agentes procedentes de diferentes puntos de Pensilvania, que prácticamente mantienen rodeado el Centro de Convenciones David Lawrence, el ecológico edificio que albergará las reuniones de la cumbre.

Los comercios y pequeños restaurantes que rodean el centro de convenciones, a orillas del río Allegheny, se han dotado de protecciones para sellar sus cristaleras y escaparates, en previsión de que las protestas adquieran tintes violentos.

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