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Papá, no quiero estudiar FP, quiero ser científico precario

Papá, no quiero estudiar FP, quiero ser científico precario

Educación, investigación e innovación. Tres bonitas palabras. El trío para salir de la crisis, para cambiar el modelo productivo de la economía española. Preciosos vocablos, sobre todo si los políticos que las pronuncian se las creen. Hay un ministro que cuando las articula se nota que le gustan. Pero espero que no sea un llanero solitario en el Consejo de Ministros.

Decía este jueves el Ministro de Educación, Ángel Gabilondo, que defenderá la importancia de la ciencia y la investigación allá “donde le toque”. El ex rector de la Autónoma asegura que ha recibido el apoyo de las universidades en su “reivindicación de la ciencia”. No dudo de esos apoyos, ni de su buena voluntad, pero al final los números mandan y la ciencia se queja de los recortes para 2010 en las cuentas públicas. Como el propio Gabilondo dice: “las convicciones se expresan en los presupuestos”. ¿Será suficientemente embaucador el catedrático de metafísica para convencer a Zapatero y Salgado?

De momento, su colega Cristina Garmendia se puede encontrar con la primera huelga de los científicos con la que se encuentren los socialistas. Así lo han anunciado diversos colectivos, entre ellos el de jóvenes científicos precarios. Están temerosos de que una cosa sea el discurso y otra los euros. El sector se encuentra defraudado con los números, aunque desde Ciencia se asegure que el presupuesto ha crecido si reagrupa el gasto de todas las agencias bajo su paraguas.

Y es que en esta cuestión los anuncios del Gobierno divergen de los hechos. En 2009 sólo tras el Plan E se puedo igualar el gasto en I+D del año anterior. Y ahora sin más inversión en I+D no hay cambio de modelo posible.

Pero la otra pata del cambio que al Gobierno se le olvida es la educación. España continúa con los índices más elevados de fracaso escolar de la Unión Europea. Ahí es donde entra la Formación Profesional para preparar a los jóvenes para los trabajos que el siglo XXI demanda. Pero pocos estudiantes quieren seguir el camino de la FP. Desde el inicio de la legislatura el Ejecutivo lleva diciendo que quiere ‘prestigar’ esta formación, más útil que el bachillerato para encontrar un empleo, pero los pasos son invisibles. Los jóvenes siguen sin querer dar el paso de ir a la FP, porque estos estudios están desprestigiados y, en muchos casos, obsoletos.

Con el cese de Mercedes Cabrera, se inició una nueva etapa, un volver a empezar. Ahora Gabilondo quiere llegar a pacto educativo con el PP. Seguramente tiene la confianza de la sociedad. Pero no puede retrasarse ni fallar, porque al Gobierno no le queda mucho crédito.

La educación fabrica miles de universitarios y bachilleres que el mercado no quiere, y los pobres muchachos que más estudian, los mejores, aquellos dedicados a la investigación y a la docencia, son los peores pagados. Y por abajo, el mercado está lleno de mano de obra poco formada. A ver si Zapatero lleva más a Gabilondo a los ‘maitines’ en Moncloa y se fía menos de la errática Oficina Económica.

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