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Obama practica la política sobre la cancha de baloncesto

El presidente de EE.UU., Barack Obama, es un gran creyente en la eficacia del deporte como arma política y para demostrarlo hoy se batió en la cancha de baloncesto de la Casa Blanca con miembros de su Gabinete y legisladores de ambos partidos.

Entre la quincena de invitados al partidillo se encontraban hombres de todos los tipos: desde el secretario de Educación, Arne Duncan, de cerca de dos metros de altura y en su día un jugador universitario más que decente, hasta el secretario del Interior, Ken Salazar, ya entrado en años.

Todos, sin embargo, comparten una característica, según ha reconocido la Casa Blanca: son varones.

"Tomamos buena nota", admitió hoy contrito el portavoz presidencial, Robert Gibbs, en su rueda de prensa diaria.
"El presidente, como padre de dos hijas, tiene un gran interés en que las mujeres puedan competir contra cualquiera en el terreno de juego. El presidente desde luego ha jugado al baloncesto y a otros deportes con mujeres en el pasado y preveo que lo haga en el futuro", señaló Gibbs.

El partido se desarrolló a puerta cerrada, lejos de los ojos de la prensa "para proteger las estadísticas de los participantes", bromeó Gibbs.

Obama es un ávido practicante del baloncesto -en su adolescencia su sueño dorado era convertirse en jugador profesional- y con frecuencia participa en partidillos con funcionarios de la Casa Blanca o algún miembro de su Gabinete.

Su contrincante favorito, sin embargo, suele ser su asistente personal, Reggie Love, un afroamericano que también jugó al baloncesto durante su etapa universitaria en uno de los centros docentes punteros en este deporte en Estados Unidos, Duke.

En su rueda de prensa hoy, Gibbs aludió a una de las últimas ocasiones en que Obama y Love disputaron unas canastas, durante la Asamblea General de la ONU en Nueva York.

Entonces, Love no quiso revelar a la prensa que acompañaba al presidente quién había ganado el partido y alegó: "Gibbs me mataría".

La verdadera razón es que Obama "le hizo varios tapones", reveló hoy Gibbs, que dijo que, uno de ellos, fue inmortalizado por el fotógrafo oficial de la Casa Blanca.

Obama exigió una ampliación tamaño póster de la imagen, que ya está colgada en el Ala Oeste de la Casa Blanca con el autógrafo de Love y la dedicatoria "Buen tapón, señor presidente", según dijo hoy Gibbs.

Al mismo tiempo, entre las risas de los asistentes a la conferencia de prensa diaria, un ayudante traía la fotografía enmarcada a la sala de prensa.

Las risas continuaron cuando, minutos más tarde, Love irrumpió en la sala de prensa para llevarse la fotografía.
"Uh, contesto una pregunta más y me voy a que Reggie me dé una golpiza (paliza)", concluyó el portavoz.

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