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Siete víctimas mortales

Palencia echa en falta a los Reyes

Palencia echa en falta a los Reyes

El Rey Juan Carlos y el Príncipe Felipe han telefoneado al alcalde de Palencia, Heliodoro Gallego, y al presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, para mostrar sus condolencias por los siete muertos en el derrumbamiento de un edificio. Pero las primeras críticas a la ausencia de la Familia Real en la capital castellano-leonesa han comenzado a escucharse.

   "Muchos ir a ver a la nueva Infanta, pero nadie de la Familia Real ha venido a Palencia, que está sumida en la desgracia". Esta es una de las primeras críticas que se han escuchado esta mañana en algún medio de comunicación, porque ningún miembro o representante de la Casa Real ha acudido a la capital palentina, donde siete personas han perdido la vida tras el derrumbamiento de un céntrico edificio, una de las mayores tragedias vividas en Palencia en las últimas décadas.

   El derrumbamiento de un edificio en la céntrica calle Gaspar Arroyo de la capital palentina se saldó con siete personas muertas y numerosos heridos, la más grave una niña de 6 años, N.M.A, que en un primer momento fue llevada al hospital Río Carrión de Palencia y posteriormente al Clínico de Salamanca, donde permanece en la UCI de pediatría. Las víctimas mortales son seis mujeres, L.M.A de 91años; J.M.M, de 86 años; A.M.M, de 83 años; M.L.G.P, de 63 años; A.I.A.R, de 35 años  y R.R.B, de 20 años, así como un hombre H.M.S, de 57 años, cuyo cadáver fue el último en ser rescatado entre los escombros.

   Faltaban pocos minutos para las 6.00 horas de ayer martes cuando una fuerte explosión se oyó en Palencia procedente del número 4 de la calle Gaspar Arroyo, que se vino abajo en su totalidad, provocando una gran montaña de escombros y daños estructurales en los edificios colindantes, que tuvieron que ser desalojados para evitar daños mayores.

   En un primer momento fueron tres las personas fallecidas a consecuencia del derrumbamiento aunque a medida que avanzó el día y los equipos de rescate trabajaban en el desescombro se encontró el cadáver de otra tres personas, una de las cuales apareció en el edificio colindante al que se vino abajo y que también tendrá que ser derruido al sufrir daños en su estructura, así como los cuerpos de dos hermanas de 86 y 83 años, que dormían en la misma habitación y que fueron localizadas bajo los escombros con apenas unos minutos de diferencia.

   Igualmente, los efectivos sanitarios del Servicio de Emergencias 112 atendieron a lo largo del día a 34 personas aunque sólo siete de ellas permanecen ingresadas, entre ellas la niña de 6 años, que sufre traumatismo craneoencefálico y herida en un pierna y aunque su estado es reservado está estable y sedada en la UCI de Pediatría del Clínico de Salamanca.

   Muchas de las personas atendidas por el Servicio 112 presentaban cuadros de ansiedad y otros intoxicación por inhalación del humo procedente del incendio que siguió a la fuerte explosión que provocó el derrumbamiento del edificio y que, al parecer, se produjo por una acumulación de gas en la planta baja, aunque será la autoridad judicial quien determine la causa del siniestro..

   Poco después de que se produjera el siniestro se personaron en el lugar de los hechos el alcalde, Heliodoro Gallego, quien prácticamente pasó todo el día en el lugar de los hechos; el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera; el delegado del Gobierno en Castilla y León, Miguel Alejo, el director de la Agencia de Protección Civil, Luis Aznar; el consejero de Sanidad, César Antón, mientras el consejero de Presidencia, Alfonso Fernández Mañueco, coordinó desde la sala del 112 el operativo de actuación.

   Igualmente, se movilizaron tres helicópteros medicalizados, cinco Ambulancias medicalizadas, cuatro ambulancias de Soporte Vital Básico, un vehículo de Apoyo Logístico, el Punto de Atención Continuada de La Puebla, un grupo de rescate de  la Agencia de Protección Civil, una Unidad de Rescate Canina y efectivos de los Bomberos, de la Policía Nacional, de la Policía Local y de Cruz Roja.

   Desde Sacyl y en colaboración con Cruz Roja se habilitaron dos puntos de atención psicológica para prestar apoyo a los familiares de las víctimas y de los desaparecidos tanto el el polideportivo municipal Marta Domínguez, que se convirtió en una improvisada morgue, como en el convento de las Hermanitas Desamparadas.

   Asimismo, desde Protección Civil se habilitó el teléfono 800 200 112, que atendió unas 150 de llamadas de familiares y allegados ya que a media tarde de ayer seis personas permanecían desaparecidas y podrían encontrarse "con toda probabilidad", bajo los escombros, tal y como aseveró el director general de la Agencia, Luis Aznar.

   Además, en relación con este trágico siniestro se atendieron unas 160 llamadas sobre el derrumbamiento del edificio y otras 900 sobre gestión del incidente.

   Aunque no se conoce con exactitud el número de personas que tuvieron que ser desalojadas de sus viviendas, ya que la deflagración alcanzó un radio de 200 metros, el Ayuntamiento y Protección Civil facilitaron alojamiento temporal a 34 personas, 30 de ellas en la residencia juvenil Escuela Castilla y cuatro en el centro San José, mientras que muchas otras personas optaron por ser realojados en viviendas de familiares.

   No obstante, el alcalde de Palencia afirmó que todas las administraciones--Junta, Gobierno Central, Ayuntamiento y Diputación--acordaron desarrollar un plan conjunto y "coordinado" para atender a las víctimas del siniestro, que provocó que se decretasen tres días de luto en los que las banderas ondearán a media asta y con crespones negros en toda la Comunidad.

   Las muestras de condolencia llegaron de todos los puntos y así tanto el Rey Juan Carlos como el Príncipe de Asturias telefonearon al alcalde de Palencia y presidente de la FEMP y al presidente de la Junta.

   A pesar de que la noche cayó sobre la capital palentina los trabajos de desescombro del edificio no se detuvieron ante la posibilidad de que nuevos víctimas se encontrasen atrapados ya que los perros de la Unidad Canina de Castilla y León durante los rastreos realizados habían señalado varios puntos calientes donde podrían encontrarse nuevos cuerpos.

   Un gran agujero y una inmensa montaña de escombros dan testimonio de la tragedia que ayer martes, Día Internacional del Trabajo, sacudió a la capital palentina, que despedirá a las víctimas con un funeral que se celebrará mañana en la Catedral oficiado por el obispo, José Ignacio Munilla, aunque tendrán que pasar muchos días para que la calma vuelva a esta ciudad.
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