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La dimisión de Quintás y el mar de fondo de la fusión de las cajas

La dimisión de Quintás y el mar de fondo de la fusión de las cajas

La dimisión prematura de Juan Ramón Quintás como presidente de la Ceca (Confederación Española de las Cajas de Ahorro) del pasado miércoles, cuando su salida estaba prevista para el 19 de mayo, ha puesto de relieve la feroz batalla política que se libra en el máximo órgano de las cajas por controlar cómo y con quién se pueden fusionar, con intervención incluida de caballeros blancos, como Isidro Fainé, el presidente de la Caixa.

Los 26 representantes reunidos durante cuatro horas en Sevilla para conmemorar el 175 aniversario de Cajasol, no fueron capaces de ponerse de acuerdo sobre el sucesor de Quintás, que presentó su dimisión ante la negativa del resto de directivos a sumarse a su candidato, Amado Franco, presidente de la zaragozana Ibercaja.

Su enfado además fue supino, al constatar que el presidente de la Caixa y vicepresidente primero de la Ceca, Isidre Fainé, asumiría la presidencia interina hasta el día 20 sin demasiado descontento, lo que ahondaría en la tesis de que Fainé es un “tapado” de alguna operación de mucha más envergadura para las cajas que unos simples procesos de fusión. La Caixa es hoy la primera caja de ahorros por beneficios y activos, y ha afrontado la crisis financiera con cambios en su modelo de negocio y actividad que la acercan más a un banco, salvando el objeto de obra social.

Quintás defendió a capa y espada a su candidato porque Franco es un hombre de bajo perfil, partidario como el de que el proceso de concentración se liquide en la medida de lo posible con ese invento denominado SIPs (Sistemas Institucionales de Información). Los SIPs obedecen a una fórmula de cooperación que permite compartir la liquidez y el riesgo de crédito entre entidades. Para ello es necesario un sistema común de información, contabilidad y auditoría, que permita la evaluación común del riesgo que asume cada entidad y que, compartido, reduce los costes de cada una. En suma, una alianza más técnica que empresarial. El presidente de Ibercaja es hombre de caja mediana, un perfil más compatible con los deseos del sector de no ser fagocitados por los bancos, en su proceso de concentración, una hipótesis que ha denunciado muchas veces, incluso en público, Quintás.

Mucha política

Pero el nuevo presidente de la Ceca deberá afrontar la pospuesta reforma de la Ley de Órganos Rectores de Cajas, conocida como Lorca. Una ley que tratan de pactar el Gobierno y los partidos políticos, pero que está envenenada por el choque entre los intereses nacionales que defienden PSOE y PP, y los autonómicos, que son a los que obedecen las cajas, ya sean gobiernos de uno y otro signo.

La posibilidad de que se instalen las cuotas participativas con derechos políticos, que reforzarían el capital de las cajas pero que abren la puerta a la privatización e incluso al control por parte de los bancos es otra de las posibilidades de cierre del proceso de concentración del sector: Pero para estas batallas los políticos quieren a alguien de peso en los mercados financieros y Fainé les gusta más.

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