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Divorcio Berlusconi- Fini: ¡Qué espectáculo!

Divorcio Berlusconi- Fini: ¡Qué espectáculo!

   En Italia ha terminado una época para el centro derecha. Por primera vez en sus 16 años de reinado absoluto en su formación política, Silvio Berlusconi observa incrédulo y nervioso que alguien se levanta para decirle que no está de acuerdo. Gianfranco Fini, número dos del Pueblo de la Libertad, (PDL) cofundador del partido, tercera autoridad del Estado por su condición de presidente del Congreso de los Diputados, ha contestado su política ante los 477 delegados del comité de dirección del PDL y con las cámaras de televisión transmitiendo en directo un durísimo debate. Fini lo ha hecho con su única arma disponible:  una buena oratoria y tratando de igual a igual al presidente del Gobierno. Durante una hora, se ha dirigido a él llamándole simplemente por su apellido,  algo que ha dejado a Berlusconi visiblemente irritado.  Al final de la bronca, tras las acusaciones mutuas ante los ojos atónitos  de los dirigentes del partido y del país, un Berlusconi fuera de sí  le espetó a su rival: "Si quieres hacer política, deja la presidencia de la Cámara".  Como por resorte,  Fini se levantó del asiento repitiendo: "¿Y si no, qué haces, me echas?". Berlusconi  no se lo dijo, pero la respuesta era evidente: sí.


Objetivo de Fini: Frenar a la Liga Norte

   Esta vez los gestos, las caras, las manos (con Fini en pie a un paso de Berlusconi interrumpiendo su discurso y gesticulando desafiante con el índice) fueron casi más importantes que las palabras. Fu un espectáculo inédito para el país. Eran como una pareja matrimonial que no se soportan más y discuten airadamente su separación. Fue una imagen histórica, que escenificó el divorcio político irreparable de Fini y Berlusconi, dos personalidades en las antípodas, con dos visiones opuestas de la política y ya sin posibilidad de diálogo.

   Silvio Berlusconi, habituado a la apoteosis, esperaba que de nuevo ser glorificado tras la victoria del PDL en las recientes elecciones regionales. Pero  Fini le aguó la fiesta, con acusaciones y propuestas para cambiar el rumbo de un partido y de un Gobierno que no le agradan. Al presidente de la Cámara le disgusta el protagonismo de la Liga Norte,  y de un Bossi, el verdadero ganador de las elecciones regionales, que cada día  condiciona más la política del país.  EL objetivo de Fini es frenar ese dominio de la Liga Norte, creando por el momento una corriente interna dentro del PDL para hacer oir su voz, aunque estén muy en minoría.


Para Berlusconi, Fini es un traidor

   En su discurso, Gianfranco Fini habló con coraje de temas de fondo, como la crisis, valores , la unidad del país y la democracia, mostrando de forma explícita la distancia enorme que le separa de Berlusconi. Pero a éste quizás lo que más molestó fue la referencia de Fini sobre la reforma de la justicia: "Hace falta reformar la justicia, pero no dar la impresión de que se hace para garantizar más impunidad”.  En esta frase, Berlusconi, especialmente criticado por la promulgación de leyes “ad personan” para salvarse de procesos ante la justicia, vio a Fini incluso como un traidor.


Posible guerrilla en el Parlamento

   Berlusconi ganó el debate con los números en la mano, pues el documento final fue aprobado por la dirección del partido con solo 12 votos en contra, rechazando por tanto la formación de una corriente interna del partido. Pero los costes políticos serán muy altos. No es descartable que los fieles de Gianfranco Fini , quien podría contar con unos 50 parlamentarios, actúen como una “guerrilla” y hagan imposible ciertas reformas que pretende Berlusconi, sobre todo, para él la más importante, la justicia.  Pero la situación podría hacerse insostenible, en cuyo caso se abriría la posibilidad real de un adelanto de las elecciones que están previstas para dentro de tres años.


Del “partido del amor”, al divorcio y ruptura total

 Gianfranco Fini, político inteligente, permanecerá por ahora en el PDL, hablando con moderación a la derecha del partido y del país, pero al mismo tiempo preparando a sus fieles para encontrar una salida política. Hace tan solo siete meses, tras mantener una entrevista con una destacada personalidad política española, Gianfranco Fini le dijo: “No sé si dentro de un año tú seguirás en tu cargo, pero lo que es seguro es que yo no seguiré en mi puesto como presidente de la Cámara dentro de un año”. Más que una premonición, la frase de Fini, a la vista del ruptura total de ayer con Berlusconi,  parece que podría responder a una estrategia. Toda la clase política mirará ahora con sumo interés cada paso que dé Fini, un político reflexivo, criticado hoy por la gran mayoría del centro derecha y paradójicamente alabado por el centro izquierda por su coraje. No en vano algunos lo definen en broma como jefe de la oposición. Fini podrá dificultar la gobernabilidad de Berlusconi, pero, teniendo en cuenta el extraordinario poder de Berlusconi, incluyendo su gran control de los medios de comunicación, tiene por delante un camino dificilísimo. Menos mal, a la vista de las profundas heridas que deja este divorcio político, que el PDL era, en palabras de Berlusconi, el “partido del amor”.

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