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Únicamente el bloque socialista votó a favor, por lo que el decreto entra en vigor pero comienza una ardua tramitación parlamentaria

La abstención 'gana' por una amplia mayoría la votación de la reforma laboral en el Congreso

La abstención 'gana' por una amplia mayoría la votación de la reforma laboral en el Congreso

RESULTADOS DE LA VOTACIÓN: Presentes 349; sí-168, no-8 y abstención-173
> El diputado socialista Antonio Gutiérrez fue la voz 'díscola': se abstuvo
> Vote en nuestra encuesta de portada: ¿debe dimitir? | Lea el chat que mantuvo en Diariocrítico>>martes 22 de junio de 2010, 21:10h

Con sus únicos votos y con contestación interna: así es como el Gobierno ha conseguido convalidar este martes el real decreto ley de medidas urgentes para la reforma del mercado de trabajo. Ni un solo apoyo ha tenido el Ejeutivo, salvo, claro, el del Grupo Socialista, y aún así con la abstención del diputado Antonio Gutiérrez. El ‘decretazo’ ha contado con el rechazo total de la izquierda real, pero la abstención de los nacionalistas y regionalistas y del PP ha facilitado una convalidación que, sin embargo, amenaza con pasar una durísima travesía parlamentaria: del original ahora convalidado a lo que salga de las Cortes Generales habrá una abismal diferencia.
Pírrica victoria del Gobierno que ha conseguido convalidar gracias a los 168 votos del PSOE -frente a 8 votos en contra y 173 abstenciones, únicamente faltó la diputada canaria Ana Oramas al hemiciclo por problemas personales- un más que polémico decreto para la reforma del mercado laboral con menos votos que nunca, pero con la suficiente mayoría gracias a la abstención de PNV, CiU, Coalición Canaria, UPN y Partido Popular. El rechazo ha sido total por parte de la izquierda real: han votado en contra IU-ICV, ERC, BNG y Na-Bai, una minoría, en realidad, que aventura que el trámite parlamentario va a ser muy tortuoso y que el ‘decreto Corbacho’ saldrá de las Cortes Generales más endurecido de lo que entró gracias al bloque conservador que parece que podrían conformar PP, CiU, CC, UPN y PNV.

         Ni una sola palabra positiva ha oído el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, en la sesión parlamentaria de este martes. El rechazo contra su ‘decretazo’ ha sido total por parte de Joan Herrera (IU-ICV), Joan Ridao (ERC), Uxue Barkos (Na-Bai), María Olaia Fernández (BNG) y Rosa Díez (UPyD). La descalificación de estos portavoces ha sido una tónica general y Corbacho ha tenido que oír de todo: desde que “es una reforma basada en un modelo fracasado” (Rosa Díez) hasta que “su propuesta es la de la peor patronal” (Joan Herrera); desde que “al Gobierno se le ha quemado el embrague de tanto hacer marcha atrás en dos días” (Joan Ridao) hasta que “es una batalla tan ganada por la clase de los ricos como perdida por la clase trabajadora” (María Olaia Fernández).

         Pero tampoco ha oído Corbacho frases más bonitas por parte de los que, con su abstención, han facilitado que el Gobierno pudiera convalidar el ‘decretazo’ laboral: durísimas fueron las intervenciones de Carlos Salvador (UPN) y de José Luis Perestelo (Coalición Canaria), y muy especialmente ácidas fueron las de Emilio Olabarría (PNV), Carles Campuzano (CiU) y, naturalmente, la de Soraya Sáenz de Santamaría (PP), para quienes, en definitiva, la reforma planteada por el Gobierno “llega tarde y no va a crear empleo”. Pero todos han coincidido en algo: que la reforma del mercado de trabajo es necesaria y que se aprovechará su tramitación parlamentaria como proyecto de ley para introducir enmiendas que van a cambiar el texto ahora convalidado hasta límites que no lo va a conocer ni quien lo redactó.
 

Tres bloques, dos reformas


Más allá del trámite parlamentario de este martes, que ya estaba visto para sentencia desde que se conoció que nacionalistas y PP se abstendrían en la convalidación, lo que se adivina para el futuro es la creación de tres bloques diferenciados para dos concepciones de reforma radicalmente distintas. Por un lado, el Partido Socialista, más solo que nunca, que tendrá que realizar auténticos juegos malabares para sortear las enmiendas que se van a presentar al texto aprobado por el Gobierno.

         Frente a la posición socialista se encuentra la de la ‘izquierda real’; el bloque formado por IU-UCV, ERC, BNG, Na-Bai y, en cierta medida, UPyD, que no sólo no formarán piña con el Grupo Socialista porque rechazan de plano el ‘decretazo’ convalidado, sino que intentarán plasmar en el papel las posiciones de los sindicatos –rechazadas por Gobierno y patronal-, pero que no tendrán fuerza suficiente para introducir enmiendas que garanticen un giro social en la ley.

         Más fuerte, en principio, será el bloque que podrían conformar catalanes, vascos, navarros, canarios y el PP, con los que inevitablemente el PSOE tendrá que entenderse en los próximos meses. Todos estos grupos han anunciado alternativas al texto convalidado; alternativas que irán en la dirección de un endurecimiento de la reforma y que tensionarán al Grupo Parlamentario Socialista hasta límites insospechados: la abstención de este martes del ex secretario general de CCOO y actual diputado del PSOE por Madrid Antonio Gutiérrez no es más que un anuncio de lo que puede ocurrir en los próximos meses.




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