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Las cuentas de la cosecha

Las cuentas de la cosecha

La vieja máxima de que “los agricultores siempre se están quejando, unas veces por duro, y otras por blando”, parece que vuelve hacerse realidad en la cosecha de este año en Castilla y León. A pesar del año abundante en lluvias, a pesar de que las previsiones superan en cerca de 2 millones de toneladas de cereales la cosecha del año pasado (de 4 a 6),  y a pesar de que en el resto de los sectores las cosas no pueden ir peor, las OPAs, las Organizaciones Profesionales Agrarias, se muestran remisas a la hora de ser optimistas respecto a los resultados finales que proporcione la cosecha de cereales. De hecho, algunas organizaciones bajan la cosecha hasta los 4,9 millones de toneladas y otras, como ASAJA, más próxima a la derecha, la sitúa en 5,6.
    
 La Alianza por la Unidad del Campo (UPA-COAG), que ven mucho por los ojos socialistas, prevén una cosecha mala. Sin duda, son menos optimistas que Zapatero.     
     
Nadie dice, ni puede decir, que en el campo las cosas son todas de color de rosa, pero eso no quita que los responsables de los sindicatos agrarios alguna vez acepten los hechos objetivos. Por ejemplo, si la  Consejería de Agricultura ha calculado el coste de producción, después de análisis ajustados a los parámetros reales, en 365 euros por hectárea, no se entiende que las OPAs lo eleven nada menos que a 515 euros. El abono, las labores, la amortización, el gasóleo y los salarios tienen un coste concreto, claro. Y según esos datos, 'El Topillo' considera que a las OPAs se les ha ido la mano y el cálculo. No es cuestión de hacer número a número aquí, pero el Topillo ha hecho cuentas, en base a datos del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM)  y  le salen más próximas a la Consejería de Agricultura. Lo que no quita, ni quitará, que 'El Topillo' no esté dispuesto a defender siempre al agricultor. Por eso anda retirado de los campos, para no crear los problemas de hace años. De hecho fue Silvia Clemente, la consejera de Agricultura, la que le retiró de los trigos y las cebadas.
    
Lo que está claro es que la cosecha será desigual en las diferentes provincias y comarcas. No será lo mismo en Tierra de Campos que en la Campiña del Arlanzón. Y no será igual en La Armuña de Salamanca que en La Moraña abulense.
   
Vamos, que nunca llueve a gusto de todos. Pero este año, a pesar de los pesares, hay que ser optimistas y no olvidar que esta tierra dura no es ni será nunca la de Ucrania, la de Polonia y la de la cercana Francia, donde los kilos de producción de cereal por hectárea aquí son impensables.
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