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Rey Momo quiere majestad

Rey Momo quiere majestad

Majestad y grandeza la tiene un humilde Iniesta en contraste con un atorrante Maradona

Una del rebaño rojo -sin más mérito para el cargo que su abyecto servilismo acusa a un valiente Cardenal de la Iglesia de atentar contra la "majestad" de su amo tan solo porque el prelado disintió de un régimen abusivo y extralimitado.

La infeliz no tiene idea de lo que es majestad. ¿Qué sabe burro de pasta de dientes?

Majestad significa grandeza; y la verdadera grandeza está en el espíritu, en la conducta consistente, la manera de vivir, y la suma de gestos grandes y pequeños.

La majestad no la da un cargo: La persona da majestad al cargo, o se la quita.

Majestad la ejerce una Reina de España que por un lado besa a cada sudoroso integrante de su seleccionado, y por otro aparta el abrazo de cualquier grotesco caudillo tropical.

Pero la verdadera majestad no es monopolio de monarcas, la consigue todo ser humano que la proyecte en su conducta. Majestad significa hacerse respetar respetando al prójimo.

Cualquier sencillo mortal puede comportarse con más majestad y grandeza que un engreído jefe de Estado de no pase de petulante energúmeno.

Majestad y grandeza la tiene un humilde Iniesta en contraste con un atorrante Maradona.

En la historia abundan gobernantes que confunden majestad con una simple coreografía del poder. Semejantes desequilibrados necesitan una corte de utilería. El demente Henri Christophe, "Emperador" de Haití imitó a la corte napoleónica creando Duques de la Mermelada y Condes de la Limonada; y los del siglo XXI se la consiguen fabricando ministros, diputados y magistrados de comiquita, a su imagen y semejanza.

¿A quién más se le ocurre invocar majestad para uno que por su falta de respeto hacia todo y hacia todos es convertido en la antítesis de grandeza a los ojos de todo el mundo?

¿Cómo nombrarle majestad a un desaforado cuya única contribución a la historia global será inmortalizarse como sinónimo de exhibicionismo, irresponsabilidad, patanería y vulgaridad?

En la antigua Grecia el Momo era un espíritu que por sus acusaciones malintencionadas y críticas injustas fue expulsado del Monte Olimpo. Una máscara ocultaba su verdadera cara, y su cetro tenía una grotesca cabeza que simbolizaba locura. De allí salió el bufón Rey del carnaval carioca.

Algunos megalómanos confunden grandeza con grandilocuencia, y aunque desesperadamente remeden a los monarcas refiriéndose a sí mismos como "nosotros", semejantes personajes alcanzarán grandeza. Tendrán poder, dinero y notoriedad; pero majestad, o aquello que El Libertador llamaba la gloria, jamás.

Rey Momo no tiene majestad.

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