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El toro de lidia en Castilla y León

Los festejos taurinos mantienen su protagonismo en las fiestas patronales pese a la crisis

Los festejos taurinos mantienen su protagonismo en las fiestas patronales pese a la crisis

Castilla y León, tierra con historia por excelencia. Tierra de cultura, arte y tradiciones. Una de las más arraigadas son los espectáculos taurinos, protagonistas en estas fechas de las fiestas patronales de las localidades de la Comunidad. De hecho, los encierros más antiguos constatados en España se localizan en el municipio segoviano de Cuéllar y datan de principios del siglo XIII. Desde entonces, el mundo del toro bravo ha evolucionado notablemente hasta llegar al periodo actual marcado por la profunda controversia en torno a su utilización como elemento de diversión para el ser humano.

La creciente opinión antitaurina no puede obviar el fuerte tirón que atesoran todavía los festejos taurinos entre la población castellanoleonesa. Miles de aficionados disfrutan cada año de los encierros, capeas, concursos de cortes o corridas de toros. A pesar de ello, la crisis económica, como no podía ser de otra manera, ha mermado gravemente la salud de la industria taurina. El descenso en el número de espectáculos durante el pasado ejercicio propició que se iniciara la presente temporada con un excedente de aproximadamente 2.700 reses que cumplirán cinco primaveras este año. Este hecho conlleva una dificultad añadida a la hora de colocar en el mercado a estos animales, ya que los toreros suelen rechazar lidiar toros cinqueños. En la mayoría de los casos su destino es el matadero donde su precio se rebaja drásticamente hasta casi no cubrir gastos.

Durante el 2009, Castilla y León acogió 2.536 espectáculos taurinos, un 11,73 por ciento menos que en el mismo periodo de 2008, cuando se celebraron 2.873 festejos. Una cifra elevada pese a todo. La suelta de vaquillas lideró el año pasado esta clasificación con un total de 849 eventos de estas características, seguido por los encierros urbanos, con 727; los encierros mixtos, con 130 y las capeas, con 121, mientras que el número de corridas de toros acendió a 89, según datos facilitados por la Consejería de Interior y Justicia de la Junta de Castilla y León.

Aunque todavía no se manejan cifras exactas, ya que la temporada taurina no ha alcanzado su ecuador, se prevé que este año la situación resulte similar al ejercicio anterior. La organización de gran parte de los festejos está en manos municipales y los ayuntamientos no están para fiestas. La austeridad prevalece en este sentido. Sin embargo, este hecho no significa que el sector se encuentre olvidado por las instituciones. Nada más lejos de la realidad. Desde la Consejería de Interior y Justicia, competente en la materia, se han impulsado una serie de medidas con el objetivo de relanzar el mundo del toro bravo.

La Comisión Regional Taurina, órgano consultivo adscrito a la Consejería de Interior, ha aprobado un paquete de 22 medidas para fomentar la actividad taurina desde distintas vertientes. Entre ellas destacan la difusión del mundo del toro en el ámbito educativo, la potenciación de la actividad del Centro Etnográfico del Toro de Lidia del Instituto Tecnológico Agrario (Itacyl) o la petición ante la UNESCO de declarar la fiesta taurina como ‘Patrimonio Inmaterial de la Humanidad’.

Castilla y León mantiene su estatus como potencia productiva del toro de lidia. De hecho, se trata de la segunda comunidad autónoma que registra el mayor número de ganaderías de estas características con un total de 241, un 20 por ciento del total nacional, sólo por detrás de Andalucía. Además, la provincia de Salamanca lidera el ranking nacional con 178 explotaciones, el 73,8 por ciento de las censadas en la región. De las 56.804 hectáreas dedicadas en la Comunidad al toro bravo, 48.184 se localizan en tierras salmantinas. Respecto al número de cabezas de ganado de lidia se contabilizan aproximadamente 51.000 animales en las fincas castellanoleonesas.

Más allá de debates y polémicas en torno a la abolición de los espectáculos taurinos, el toro de lidia se presenta no sólo como una seña de identidad cultural, sino como un elemento generador de riqueza del que dependen en todo el país más de 150.000 personas y maneja un flujo de 2.500 millones de euros anuales. En este sentido debería ir encaminada la controversia, ya que a lo mejor es peor el remedio que la enfermedad.

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