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Los sindicatos plantan cara a las nuevas políticas de ajustes europeas

Zapatero, agobiado por Europa, podría tirar la toalla el 2 de abril

Zapatero, agobiado por Europa, podría tirar la toalla el 2 de abril

La Europa comunitaria duda que, de cara al Consejo Europeo del 24 y 25 de marzo, Zapatero pueda resolver los compromisos propuestos en la zona euro, entre otros, en el tema del control de los costes salariales y su alineamiento con la productividad. Y ello pese a la carta de compromiso que Zapatero le dirigió la semana pasada a Van Rompuy sobre la flexibilización de salarios en España. La bronca está asegurada, y tras el rotundo rechazo de los sindicatos a tales medidas, hay quien no descarta que Zapatero anuncie el próximo 2 de abril que renuncia a la reelección y que se abre el proceso en el PSOE para elegir un nuevo candidato. De momento, Zapatero ha convocado a 45 empresas españolas para el 26 de marzo, un día después del Consejo Europeo.
Zapatero pidió a los dirigentes del PSOE un 'periodo de reflexión' para decidir sobre si volvería a ser el cabeza de cartel en las generales de 2012. Pero ese tiempo parece ya consumido, y el actual presidente podría anunciar en el Comité Federal del próximo 2 de abril que no se presenta a la reelección, lo que implicaría la apertura de un proceso para determinar el candidato que el PSOE presentará en las próximas elecciones generales. Ésa es la conclusión a la que están llegando algunos dirigentes socialistas, que ven previsible que Zapatero llegue a la reunión del Consejo Europeo de los próximos 24 y 25 de marzo sin 'haber hecho los deberes' que le impone la Unión Europea, a iniciativa de la canciller alemana, Angela Merkel, y del presidente francés, Nicolás Sarkozy. Como es sabido, el objetivo de los 17 jefes de Estado y de Gobierno de la zona euro es consensuar un pacto de competitividad que permita salvar las reticencias de Alemania para flexibilizar el fondo de rescate destinado a los países con problemas financieros. De cara a ese pacto de competividad, y dada la delicadísima situación económico-financiera por la que atraviesa España, Zapatero hizo un gesto de buena voluntad la pasada semana enviando una carta al presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, en la que consideraba necesario "eliminar las rigideces de las economías domésticas" europeas para ganar competitividad, lo que implicaba "alinear salarios y competitividad". Más o menos lo que quiere Merkel. Ahora bien, Zapatero, que ha venido realizando toda una serie de compromisos planteados en el marco del Pacto al tiempo en que éste se iba redefiniendo -retraso de la edad de jubilación y la reforma de las pensiones-, y que no tiene problemas con la armonización de la base imponible del impuesto de sociedades porque le favorece, sí parece tener muchas más dificultades si acepta la vinculación entre los salarios y la productividad y liberaliza los servicios profesionales, dos de las medidas a las que se ha comprometido en la carta enviada al Presidente permanente del Consejo Europeo. Rechazo frontal de los sindicatos   Cierto es que todo está en la negociación que estudian sindicatos y empresarios en la mesa de diálogo social que debe concluir antes del 19 de marzo. Pero si no hay acuerdo en esa mesa, o en esos puntos concretos que tanto importan a Merkel y Sarkozy, ¿qué hará el Gobierno de cara a la cita europea del 24 de marzo? ¿Adoptará una forzada decisión política que podría suponerle un altísimo coste en pérdida de credibilidad y paz social? De momento, la respuesta de los sindicatos ha sido de frontal oposición. El secretario general de Comisiones Obreras, Ignacio Fernández Toxo, le ha dicho claramente que la posibilidad de ligar la productividad al salario de los trabajadores por ley o por la vía de alguna norma "tendría visos claros de inconstitucionalidad". Y eso después de recordar que Zapatero “tiene cierto desconocimiento de la negociación colectiva en España”. De la misma manera, el Secretario de Acción Sindical de UGT, Toni Ferrer, ha dicho que “ajustar salarios a la productividad sería una profunda equivocación y que el Gobierno no puede interferir en estos temas a menos que apruebe una ley que intervenga la negociación colectiva”. La situación del Gobierno, en general, y de Zapatero, en particular, es tan delicada que algunos analistas consideran que el presidente del Gobierno se verá abocado a tomar ya una decisión sobre su propio liderazgo, y que esa decisión la podría comunicar al Comité Federal socialista que se reunirá el próximo 2 de abril en Madrid. Pero antes, debe afrontar una reunión en Moncloa -de la que cual, claro, él es el convocante- con 44 grandes empresas, además de la CEOE. ¿Qué les dirá en esa reunión a los empresarios? Aún es un misterio, pero hay quien que cree que Zapatero está 'próximo' a revelar cuál va a ser su futuro político.   - Lea también: Zapatero convoca a 44 grandes empresarios el próximo 26 de marzo Más frente: los sindicatos rechazan un 'acuerdito' en la propuesta de productividad Zapatero tiene un problema en Europa, por Fernando Jáuregui ¿Qué está pasando en Bruselas?, por Rogelio Pérez Bustamante
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