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Tras su detención se le imputaron más violaciones

Los forenses describen al acusado de matar a prostituta como inteligente y con poca empatía hacia la víctima

Los forenses describen al acusado de matar a prostituta como inteligente y con poca empatía hacia la víctima

La víctima, que fue inmovilizada, no presentaba lesiones de defensa y el asesino utilizó una camisa como mordaza para taparle la boca
   Jesús Enrique Campuzano, el hombre acusado de matar a una prostituta en el domicilio de ésta en junio de 2008 tras maniatarla e inmovilizarla, no presenta ninguna enfermedad psíquica ni sintomática, respondiendo al perfil de una persona "normal, sin ideas delirantes, con capacidad de raciocinio y conducta arrogante" exhibiendo, al mismo tiempo, "poca empatía" hacia su víctima.    Así se desprende del informe de imputabilidad que los médicos forenses realizaron respecto de Campuzano, y que han expuesto este jueves, en la cuarta sesión del juicio oral que se celebra en la Audiencia Provincial con Jurado Popular.    Según los expertos, Campuzano es una persona con capacidad para controlarse y descartando la depresión que padecía por aquellos entonces, se trata de un individuo con cierta "dureza emocional" hasta el punto de que cuando fue sometido a este examen, "negó todos los hechos y se mostró poco colaborador, ya que no hablaba de sus antecedentes", el último de ellos una agresión sexual que le llevó a la pena de siete años de prisión.    "Lo encontramos bien, consciente, nada alterado, reticente a colaborar y con una conducta arrogante", ha matizado uno de los médicos forenses.    La segunda prueba pericial que se ha expuesto al jurado popular, que previsiblemente se reunirá el lunes para comenzar a deliberar y emitir el veredicto, ha sido el informe de la autopsia, del que se desprende la existencia de tres heridas producidas con un arma blanca que podría corresponder, ya que no fue encontrada, a la de un cuchillo, dado que "la hoja como mínimo era de 2 cm y en el cuerpo se llegó a penetrar hasta 9 cm".    De estas tres heridas, localizadas en la zona pectoral izquierda, una de ellas le llegó a travesar la arteria pulmonar en su salida del corazón dentro de lo que se llama el saco pericárdico, lo que le causó la muerte como consecuencia de la hemorragia que le produjo por taponamiento cardiaco. Las dos heridas restantes le lesionaron el pulmón izquierdo, causándole una hemorragia pulmonar.    Se observó también en el cuero cabelludo cinco zonas que corresponderían a los cinco dedos de la mano del asesino, que estaban marcados en la cabeza, aunque el resultado de la autopsia no refleja lesiones externas, salvo leves hematomas en brazos y piernas, ni de defensa o de lucha, dado que "ninguna de las uñas, que la víctima las tenía bien cuidadas, estaba rota". LA MATÓ A PLENA LUZ DEL DÍA    Al hilo de esto, los médicos forenses han asegurado que las heridas fueron cuando la víctima se encontraba tumbada en la cama y no de pie, estando el asesino encima de ella, puesto que "los regueros de sangre no estaban mezclados", lo que también pone de manifiesto que no se pudo mover al encontrarse maniatada de pies y manos con un cable de antena en el que la Policía Científica halló restos de ADN del perfil genético del acusado.    Además de estar maniatada para ser inmovilizada, la víctima, que padecía anorexia y pesaba 40 kilos, tenía alrededor del cuello una camisa que presuntamente, y según entienden los forenses, el asesino la utilizó de "mordaza" para taparle la boca y así que no chillara. Y es que, hay que tener en cuenta que la hora de la muerte fue a plena luz del día, una vez que la víctima llegó a su casa tras estar trabajando en el club de alterne, donde conoció a su presunto asesino.    Es decir, la hora de la muerte se sitúa entre las 8.00 y las 11.00 horas, y momentos antes dos cámaras de seguridad captaron la imagen de la víctima de camino a su casa y a escasos metros, en un cajero se tiene constancia de que el procesado realizó, sobre las 6.45 horas, dos movimientos bancarios con una tarjeta que "no fue denunciada como sustraída" y que éste utilizó en días posteriores, e incluso esa misma noche que estuvo en el club de alterne con la víctima y otra empleada del local.    Al mismo tiempo, el trayecto que hay entre la casa de la víctima y el cajero de donde el procesado sacó dinero se realiza en poco más de un minuto, según ha declarado este jueves el inspector de la Brigada de Homicidios de la Policía Nacional, quien ha matizado que "había indicios más que suficientes para detenerlo". DETENIDO ANTERIORMENTE POR HOMICIDIOS Y AGRESIONES SEXUALES    Una vez que la policía descartó a familiares y conocidos de la víctima y averiguó que esa noche había estado con Campuzano, salieron a relucir los numerosos antecedentes que pesaban sobre esta persona, quien anteriormente había sido detenido por homicidio y agresiones sexuales.    A pesar de estos indicios, los agentes investigadores decidieron hacerle un seguimiento que culminó cuando en una colilla de éste encontraron restos de ADN que, tras cotejarlo, coincidió con el hallado en el trozo de cable coaxial que utilizó para presuntamente maniatar a la fallecida de pies y manos, así como en un cinturón que también se utilizó para atarla, según los peritos de la Policía Nacional del departamento de Biología.    Una tesis que se vio reforzada al encontrar, además, en el barrido del suelo del dormitorio de la víctima, restos biológicos de Campuzano.    Igualmente, los agentes constataron que los días 3 de cada mes se venían produciendo violaciones; razón por la que se aceleró el arresto de Campuzano por el miedo existente a que se repitieran, tras el cual se le imputaron "más violaciones a prostitutas" que lo reconocieron a raíz de su foto en prensa.
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