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Con un concierto en la iglesia del Carmen

Un 'Te Deum' inédito de 1899 conmemorará el VI Centenario de la Archicofradía de la Sangre el próximo lunes

   Se trata de un documento que apareció tras unos armarios y unas paredes del convento de Las Anas, en unas reformas    El próximo lunes, 11 de abril, hará 600 años exactos de la fundación de la Archicofradía de la Sangre de Murcia, creada por los seguidores de San Vicente Ferrer. Para conmemorar esta efeméride, la Archicofradía y la Fundación Cajamurcia han recuperado un 'Te Deum de acción de gracias' de 1889, que fue encontrado en 2008 tras permanecer oculto en una pared del convento de Las Anas durante prácticamente todo el siglo XX.    La Iglesia del Carmen de Murcia acogerá el próximo lunes el concierto conmemorativo en una función solemne que contará con acceso libre hasta completar aforo, a las 21.00 horas.    La obra será interpretada por la Orquesta Sinfónica Ciudad de Elche, dirigida por Leonardo Martínez, la Coral Discantus de Murcia, bajo la dirección de Ángel Luis Carrillo, y la soprano Eva Tenorio, todas ellas voces femeninas para respetar la intención del autor original, que la elaboró para ser cantada en un convento de clausura.    La obra fue rescatada en 2008 junto con un ingente cantidad de partituras de música sacra que en su día sirvieron para el oficio divino, tras un muro del convento de las Religiosas Dominicas, durante la realización de una rehabilitación, y es obra de quien fue maestro de capilla de la Catedral de Murcia durante el último cuarto del XIX, Mariano García López (1836-1906), quien destacó como compositor.    Así lo han hecho saber en rueda de prensa el gerente de la Fundación Cajamurcia, Pascual Martínez, junto con el vicepresidente de la Archicofradía, Francisco Gómez, el director del Museo de la Archicofradía, Enrique González Semitiel, y el compositor encargado de la orquestación de la obra, Salvador Martínez.    En concreto, Martínez, encargado de la restauración de la obra, ha reconocido que ha sido muy respetuoso con la obra de Mariano García, y ha señalado que su trabajo ha consistido en "mostrar los colores de la obra y sacar esa solemnidad que tiene".    Así, ha dicho que los murcianos que acudan como público a escuchar la obra "van a descubrir a un autor romántico, mundano, que le gustaba la ópera, que utilizaba el coro y el órgano de manera mediterránea y que suena a Murcia por muchos sitios sin utilizar ni un solo tema popular".    "La obra es incluso sensual, y tiene la grandeza del final de siglo, antes de las vanguardias, y que es un poco el final de una época magnífica en la música", ha añadido.    La pieza ha llevado dos años de un trabajo multidisciplinar de interpretación, musicología, análisis, composición y edición, según Martínez, quien reconoce que quedó maravillado con la aparición de la partitura, y se sintió como un espeleólogo en su disciplina al encontrar partituras de puño y letra de autores olvidados en muchos casos, con partituras que no han visto la luz.    El encargado de la orquestación recuerda que "lo que había aparecido detrás de unos armarios y unas paredes del convento de Las Anas, en unas reformas, representa lo máximo en la vida de un investigador. Son partituras que estaban dormidas, que nadie conocía y que llevaban más de cien años escondidas, y que se salvaron de la quema de la guerra precisamente por aquello".    Al parecer, las obras "se encontraban en un estado, casi, como si se hubieran escrito un día antes", lo que Martínez, acostumbrado a ver partituras con humedad, rotas, ilegibles, comidas por las ratas y con la tinta pasada, ha calificado como "un tesoro monumental de una calidad fuera de lugar".    Entre las partituras había cuatro 'Te Deum' de Mariano García, además de 70 obras más, todas ellas desconocidas y que se habían perdido del archivo de la Catedral. No obstante, a dos de los 'Te Deum' le faltaban hojas, y otro de ellos no tenía la solemnidad que requería el acto.    Martínez ha reconocido que, durante el proceso de rehabilitación, tuvo periodos dramáticos y de ansiedad porque no aparecían partes del documento y no conseguía casar hojas sueltas que estaban escritas al derecho y al revés. De todas formas, se ha felicitado por la transcripción final de este documento, disponible en el Archivo General de la Región para que cualquiera pueda interpretarlo. ORIGEN DE LA ARCHICOFRADÍA    Por su parte, Gómez ha recordado que la Archicofradía de la Sangre tiene su origen en la hermandad de disciplinantes hermanos de sangre en Murcia, fundada por los seguidores de San Vicente Ferrer, movidos por sus predicaciones en la ciudad.    A finales del siglo XVI, la cofradía pasó al Convento de la Trinidad y, pocos años después, en 1580, con la llegada de los Carmelitas a Murcia, se trasladó a lo que era el partido de San Benito, donde "echó raíces".    En esos seis siglos, la fisionomía de la ciudad "ha cambiado por completo" y, de hecho, Gómez ha recordado que en las primeras estaciones de penitencia disciplinantes "no existían cosas tan emblemáticas como puede ser la Catedral de Murcia". Así, el Cristo de la Sangre ha hecho estación de penitencia en la Catedral "cuando no existía siquiera su maravillosa fachada barroca".    A finales del siglo XVIII, tras un corto periodo de estancia en Santa Eulalia de 25 años, volvió a la iglesia del Carmen, de donde no se ha movido. Actualmente, esa cofradía que estaba compuesta por un limitado número de mayordomos, cuenta actualmente con casi 5.000 cofrades, nazarenos coloraos que en una gran mayoría siguen siendo gente de la huerta.    Semitiel, por su parte, ha recordado que, para conmemorar el VI centenario, la única duda que hubo fue si componer un nuevo 'Te Deum' o aprovechar uno antiguo. La Archicofradía "se ha distinguido precisamente por recuperar y favorecer que la sociedad murciana pueda acceder al patrimonio desaparecido o perdido, por lo que decidió recuperar una pieza".
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