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Mis dos “x” en el IRPF

Mis dos “x” en el IRPF

Este año volveré a poner mis dos “x” en la Declaración del IRPF para que el Estado destine el 0,7 de sus ingresos, de los impuestos que pagamos los ciudadanos, a la Iglesia católica y a las ONGs. Desde hace algunos años ya no es voluntad del Gobierno de turno que ese dinero vaya graciosamente a unos o a otros. Lo deciden libremente los ciudadanos. Curiosamente, cada año, son más los que marcan la casilla de la Iglesia, a pesar de las campañas de no pocos para desprestigiarla. Marcar esas dos casillas no le cuesta más a ningún ciudadano ni devolverán menos a quien las marque. Simplemente permite elegir dónde queremos que vaya nuestro dinero. Sería bueno que pudiéramos elegir directamente en qué deben gastarse nuestros dineros: más educación, más justicia, más sanidad, más infraestructuras… No es así, pero por lo menos podemos elegir más solidaridad. Y no sólo eso: también a quién confiamos administrar esa solidaridad. Mi “x” en la casilla de la Iglesia y en la de las ONGs es para Cáritas porque sin su ayuda, la crisis económica sería irresoluble para millones de parados, y para Manos Unidas, porque sus proyectos en África, Asia, América y Oceanía están devolviendo la esperanza a los que no tienen ninguna oportunidad de un desarrollo real en su territorio. Para los sacerdotes y religiosas que hoy en España se ocupan de los enfermos de SIDA que nadie atiende. Y para los que atienden comedores y hospitales tratando de que su vida, incluso al final, sea digna y soportable cuando de lo que están hablando es de muerte digna. Mi “x” en la Declaración de la Renta es para tantos sacerdotes rurales que son la única esperanza, el único consuelo de tantas personas solas, de los enfermos, de los ancianos. Para los que educan a millones de jóvenes y les dan una formación en valores ahora que lo que prima es la cultura de usar y tirar. Para los 17.000 misioneros que se dejan literalmente la vida por los más pobres de los pobres. Detrás de todas estas actividades hay miles de horas de dedicación y un ahorro de miles de millones a los servicios sociales del Estado. La Iglesia está formada por hombres santos y por pecadores, está llena de aciertos y de algunos errores, pero, ¿quién está más cerca hoy de los que sufren, de los que no tienen hogar, de los que presos, de los enfermos, de los abandonados, de los minusválidos, de los drogadictos, de las prostitutas, de los que pasan hambre, de los que tienen sed de justicia? Los datos son irrefutables: 4.500 centros asistenciales, 86 hospitales, 55 ambulatorios, casas de ancianos, 237 guarderías, 178 centros familiares y de defensa de la vida, 68 centros para víctimas de la violencia,  y atención a ex prostitutas, 53 centros de asesoría jurídica, 1.500 para mitigar la pobreza, 78 de rehabilitación de drogadictos, 639 para asistencia de emigrantes  refugiados. A cambio de nada. Para eso marco mis “x”. ¿Y tú?   
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