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Presentación del libro

Maribel Atiénzar, pisando los terrenos del hombre

Maribel Atiénzar, pisando los terrenos del hombre

Maribel Atiénzar fue una de esas pioneras que se atrevieron a pisar terrenos reservados a los hombres, unos terrenos tan peligrosos y machistas como los del toro. En la época de la Transición esta mujer decidió que quería ser torera; siguiendo los pasos de otras precursoras como Juanita Cruz o María de los Ángeles Hernández, Ángela; y no sólo lo consiguió, sino que puede decirse que se puso el mundo por montera.
Este martes ha visto como en la plaza de Las Ventas se la rendía homenaje y se presentaba el libro “Maribel Atiénzar: Una vida en juego” escrito por Paco Delgado y José Sánchez Robles. El primero ha sido uno de los encargados de servir de 'subalterno' a la gran protagonista. Pero como ha indicado Emilio Martínez, crítico taurino de Diariocrítico y uno de los responsables de este merecido homenaje, “es un lujo ser subalterno de Maribel”. Completó la ‘cuadrilla’, junto a Delgado y Martínez, Carlos Abella, Director de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid quien englobó este acto dentro del homenaje a la visión femenina del toreo que tiene otro de sus puntos de interés en una exposición que se celebra en la Puerta del Sol. El acto ha servido como homenaje a la mujer en el mundo de los toros y en demostrar cómo ha tenido que luchar el doble para hacerse respetar y conseguir un trato semejante al del hombre. Atiénzar ha contado con el apoyo de “Ángela”, a quien ha calificado como “su ídolo” y que fue la que logró junto a su abogado, José Briones, que el 10 de agosto 1974 se aboliese la prohibición de torear a pie a las mujeres en España, una ley que estuvo vigente desde el año 61.  También ha habido un recuerdo para una de las más ilustres seguidoras de Ángela y Atiénzar, Cristina Sánchez. Claro que, a pesar de el gran paso que supuso la vistoria en los tribunales de Ángela, con esto no se acabó con todas las injusticias. Maribel vio como su progreso como matadora se veía interrumpido cuando algunos de los principales novilleros de la época se negaban a compartir cartel con ella. Aun así en su etapa de novillera toreo en muchas de las grandes plazas de nuestro país, logrando algunos éxitos sonados y algunos robos descarados, como cuando se le “birló” la Puerta Grande en Madrid o Sevilla. Y es que como muy bien se ha encargado se recordar la propia torera, a muchos les cuesta entender que el toro no entiende de hombres o mujeres, sino de “cómo se le presenta la muleta”. Y en eso pocos se han acercado a Atiénzar. El final de su carrera tuvo muchos sinsabores, pero como Atiénzar ha señalado fue ella la que le puso fin. Harta de tanta injusticia o parafraseando a Joan Manuel Serrat, como bien ha recordado Emilio Martínez, “harto ya de estar harto, ya me cansé de preguntarle al mundo por qué y por qué” la torera se retiró para que antes de que “me vean derrumbada y amargada los que mandan en el toreo, me marcho yo”. Quería con ello dejar la imagen de “esa niña morena con el pelo largo” que logró que su sonrisa iluminara las plazas de media España. Visto el cariño y el respeto de la afición que hoy la ha ovacionado en Las Ventas, lo ha conseguido. San Isidro nos trae en Madrid una mirada femenina del toreo
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