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El medio ambiente y sus predadores

    La Especie Humana tiene unas complicadas relaciones con el Planeta Tierra. Las tres principales son: con el Medio Ambiente, el Cambio Climático y los Desastres Naturales, mencionadas en el orden prioritario que Naciones Unidas ha considerado desde que toma conciencia de la existencia de la Ecología en 1972. Anteriormente, desde 1945 en que es creada la ONU, transcurrieron 27 años de total despreocupación ecológica. Un tema que hoy ocupa, por su importancia y desarrollo mundial, una atención universal y creciente en tan solo 39 años.     Si nos asomamos a la Historia podremos recordar que hicieron Naciones Unidas cuando aún no eran “ecológicas”.     Gracias a la Cooperación Internacional realizada por los Estados y los hombres y mujeres en esa época  Naciones Unidas han logrado superar retos tan importantes como la lucha por la supervivencia y desarrollo de la infancia, la protección del entorno, la creación de unos Derechos Humanos Universales, la investigación sanitaria y médica, el alivio de la pobreza y desarrollo económico, el desarrollo agrícola y de la industria pesquera, la educación, la planificación familiar, la asistencia en caso de emergencia o desastre, el incremento de la seguridad en los viajes por mar y aire, los usos pacíficos de la energía atómica, la lucha por los derechos de los trabajadores. Con los Cascos Azules realiza actividades para mantener la Paz en los conflictos.     Desde la primera “Declaración de Naciones Unidas sobre el Medio Humano” (Estocolmo, 16 de junio de 1972) y especialmente veinte años después, en la “Declaración de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo” (Río de Janeiro, 7 de mayo de 1992), se ha hablado y legislado sobre las relaciones Hombre – Medio Ambiente.     Como el Hombre vive y se alimenta en el Medio Ambiente, el principio 1 de Río, nos recuerda que “Los seres humanos constituyen el centro de las preocupaciones relacionadas con el desarrollo sostenible. Tiene derecho a una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza”.     ¿Cumplimos este primer principio? Podremos decir que no, pues vivir en armonía con la Naturaleza, se ha prestado a muy diversas interpretaciones.     Toda la abundantísima legislación sobre Responsabilidad ambiental y Derechos del ciudadano en materia de Medio Ambiente, se cumple de manera dispar por los Estados desarrollados y los que están en vías de serlo, y por sus poblaciones. El Protocolo de Kioto (1997) entró en vigor en 2005 y vence el plazo en 2012. Los países signatarios se comprometieron en reducir un 50% la emisiones contaminantes entre 2008 y 2012. Las siguientes Cumbres Johannesburgo (2002); Copenhague (2009); Cancún (2010) y la próxima Durban 2012, han mostrado los avances y desacuerdos logrados.     Las técnicas de protección de los distintos sectores del Medio Ambiente no se cumplen por parte de todos los que debían hacerlo. Recuerdo que son Aire, (Contaminación atmosférica, Cambio Climático); Aguas (vertidos de sustancias peligrosas al mar; tratamiento de aguas residuales; etc.); Territorial (espacios marítimo – terrestre; biodiversidad; suelos contaminados; urbanismo; minas, etc.); Residuos (su eliminación).     Además los seres humanos realizamos Actividades Peligrosas: sustancias y preparados arriesgados; Biotecnología (organismos modificados genéticamente); Energía Nuclear, (en el foco de la discusión universal, inmediata por la decisión alemana de Angela Merkel de cerrar en 2022 todas las centrales nucleares. Pero cuando se produce un desastre en una central nuclear, las radiaciones peligrosas no respetan los límites fronterizos de los Estados. Europa está llena de centrales nucleares. Tendrían que desaparecer todas, para tener una seguridad garantizada. Considero que la solución para el uso generalizado de energía nuclear, que tiene aspectos muy positivos, es que la investigación encuentre sistemas seguros y limpios, para las centrales. Y en cuanto a los residuos radioactivos eliminar su peligrosidad. Hasta que cuente con esa seguridad, la Humanidad no podrá disponer de una energía nuclear garantizada, y tendrá que recurrir a las energías alternativas.     Para conocer las actividades del Hombre como predador del Medio Ambiente, debemos fijarnos en sus actividades con la biodiversidad y la geodiversidad, porque incendia miles de hectáreas de bosques con la flora y fauna que contienen. Esquilma los mares de peces pequeños y convierte a los océanos en vertederos de plástico. Es quién, sin la adecuada seguridad, provoca desastres nucleares, industriales, contamina la atmósfera, el agua y los suelos. Fabrica sustancias peligrosas, explosivas y comburentes. No solo mata animales para comerlos, saquea el Medio Ambiente e incrementa los daños que le causan los Desastres Naturales. Realiza un consumo de energía que de continuar al ritmo actual, nos pondría en serias dificultades. La investigación ayuda. La tercera parte del consumo energético mundial se centra en los medios de transporte. Los automóviles y camiones eléctricos están innovando de forma creciente sus fuentes energéticas, igual que los motores híbridos de gas y gasoil. Lo mismo sucede con las demás energías alternativas.     El 5 de junio ha sido el Día Mundial del Medio Ambiente que Naciones Unidas ha dedicado este año a prevenir a la Humanidad de los efectos negativos de la desaparición de grandes bosques en tres partes del mundo: Amazonía, Cauce del Río Congo, e Indonesia, en el continente asiático. La deforestación avanza 14.000 hectáreas diarias. Y en total, al año se pierden 5,2 millones de hectáreas. Estos datos son de Naciones Unidas en su Programa para el Medio Ambiente (PNUMA) cuyos actos centrales han tenido lugar en Nueva Delhi (India) y en Nairobi (Kenia), bajo el título: Bosques, naturaleza a tu servicio.     Han proclamado las ventajas de conservar grandes zonas boscosas por los servicios que prestan a la Humanidad. Consiguen una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en un 20%. Sirven de freno a las catástrofes y evitan desprendimientos de tierra. Constituyen grandes pulmones para la Humanidad.     Pero en el momento actual no veo soplen vientos favorables para la conservación de grandes masas de árboles. Existe una autentica lucha entre su conservación y la deforestación.     El móvil de esta no es baladí. Se trata de transformar los bosques en terrenos de cultivo agrícola y en pastos para ganaderías de miles de animales que nos sirven de alimento. Y al mismo tiempo, está el negocio de la madera, para su trasformación en pasta de papel, muebles y su empleo en la construcción de viviendas, etc. Sería un ideal si se pudiera encontrar un equilibrio, entre estos intereses enfrentados.     Como consecuencia de lo señalado, actualmente el Hombre se ha convertido en predador del Medio Ambiente, y las Naciones Unidas, tratan de evitarlo. Sería deseable que el Hombre Ecológico del Tercer Milenio se convirtiera en quién sabe convivir en “Su casa”, en armonía con la Naturaleza.     Segundo predador: Desastres Naturales.     La preocupación a Naciones Unidas por los Desastres Naturales le ha llegado, con 16 años de retraso en relación con el Medio Ambiente. El Día Mundial del Ambiente se celebra desde el 5 de Junio de 1973. El Día Internacional para los Desastres Naturales comienza el 3 de Octubre de 1989.     La primera Conferencia Mundial sobre la Reducción de los Desastres realizada por NU (18-22 de enero de 2005, Kobe, Hyogo, Japón), aprobó el Marco de Acción de Hyogo para 2005 – 2015: “Aumento de la resiliencia de las naciones y las comunidades ante los Desastres”, que incorpora y aprueba la “estrategia de Yokohama” de 1994. Constituye un documento muy completo, al cual solo le presento una objeción en la forma. Naciones Unidas no utiliza la Norma ISO (2145/1978), titulada Documentación “Divisiones y Subdivisiones de documentos escritos” Si la usara se entendería mejor. Al emplear números romanos, árabes, letras mayúsculas y minúsculas, crea continuas confusiones al lector en relación a la claridad del texto, para saber la situación de un párrafo o artículo dentro de la clasificación general.     El fondo del documento, cuando se actualice con los experimentos y resultados, obtenido en el decenio 2005 – 2015, servirá para que la Asamblea de Naciones Unidas proclame la Declaración Universal de la Conducta Humana con el Planeta Tierra, que es la “asignatura pendiente” (en cuanto a Declaraciones Universales) desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.     En mi opinión esta es la situación actual de la cuestión: Una aceptable legislación desde 2005, sobre los Desastres Naturales que no se cumple en la práctica por los Estados, Comunidades Regionales y Ayuntamientos por diversas causas, cuyo resultado es que actualmente cada Desastres Natural sorprende, en mayor o menor medida, a los Estados y a los ciudadanos que lo sufren y las autoridades actúan, en general con lentitud e improvisación, sin disponer de un “Gabinete de Crisis” que sepa afrontar con eficacia los desastres y daños ocurridos, y hacer frente a la posterior Reconstrucción.     Naciones Unidas reconoce en diversos documentos estas deficiencias. En el Informe del Secretario General de 5 de septiembre de 2007 puede leerse: Siguen aumentando la cantidad de desastres y la amplitud de sus consecuencias, a causa en buena parte del incremento de la vulnerabilidad a los riesgos naturales, mas también por los efectos del cambio climático, que ponen en peligro las vidas y los medios de sustento de un número  cada vez más elevado de millones de personas y el logro de los objetivos de desarrollo del Milenio. Cada día apremia más multiplicar el Marco de Acción de Hyogo para 2005 – 2015. El mundo no está bien encaminado para alcanzar el objetivo de una reducción sustantiva de las pérdidas causadas por los desastres en 2015.     En el CENTRO DE NOTICIAS/ONU, de 14 de mayo de 2011, la Secretaría de la Estrategia Internacional de Reducción de Desastres, publicó el 21 de enero de 2011: “El año pasado fue el de mayor número de muertes por desastres naturales de las últimas dos décadas. Se estima que más de 300.000 personas murieron por esa causa y que el terremoto de Haití fue el evento más letal con 220.000 fallecidos”.  El costo de los daños causados por estas catástrofes fue superior a los 110.000 millones de dólares.     Pero aunque no se hable, o mejor dicho, se hable poco, resulta que los Desastres Naturales y los Tecnológicos (causados por los hombres), no solo dañan a la Especie Humana, sino a todas las Especies vivas existentes en el Medio Ambiente, flora y fauna, entre otras. Estos es,  desde tiempo inmemorial los Desastres actúan de predador del Medio Ambiente, que causa los daños que le producen los Desastres Naturales: Climatológicos, Cósmicos, Geológicos, Geomorfológicos, Meteorológicos e Hidrológicos y Biológicos.     La atención creciente que debe prestar Naciones Unidas a los Desastres Naturales, dedicándoles prioridad en legislación  y recursos, no puede esperar: Actuará en beneficio del Hombre y del Medio Ambiente. Pero para ello es imprescindible que cuente con la Cooperación Internacional de los 192 Estados que la componen, y son los encargados de llevar las disposiciones a la práctica. Si las normas no se convierten en realidad, el mensaje no logra su objetivo.     En el Camino Ecológico Mundial (CEM) emprendido por Naciones Unidas en 1972, para extender el conocimiento de la Cultura Ecológica actual, han jugado un papel innovador, para alcanzar el grado de desarrollo logrado actualmente, los ecologistas con sus ideas más o menos utópicas, algunas realizadas años después de promulgarse, y los periodistas, con su labor informativa que traspasa fronteras y despierta conciencias. Ambos están incorporados al Camino Ecológico Mundial, al igual que las Cumbres de Naciones Unidas que, como hitos, lo jalonan. *Fernando De Salas López Doctor en Ciencias de la Información. Periodista
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