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Los minutos de la basura

Los minutos de la basura

Será como en los minutos de la basura pero al revés. En la NBA los entrenadores utilizan los minutos finales del último cuarto de partido para poner  en cancha a los rookies y a los jugadores que menos juegan durante la temporada para que  demuestren algo de las facultades que se les suponen. Lo hacen para dar oportunidades a los chavales y porque saben que  por muy mal que jueguen no hay riesgo alguno de alterar el resultado final: o el partido está ganado de calle o, irremisiblemente, perdido. En el debate sobre el Estado de la Nación próximo el PSOE y el Gobierno saben que este partido está perdido. Pero el rookie Alfredo Pérez Rubalcaba – increíble pero cierto-no podrá tocar bola. Todo el juego lo acaparará el jugador más cansado, quien más lesiones acumula y está más fuera de forma, el  que no repetirá la temporada que viene, un José Luis Rodríguez Zapatero que se despide definitivamente de la afición, tras nueve partidos como éste, nueve debates sobre el estado de la nación: tres contra José María Aznar y seis contra Mariano Rajoy; muchos de ellos ganados, por cierto. Pero no hay nada que hacer en este partido final; ni siquiera cabe el morbillo de quién ganará en la estimación de los tertulianos o en las encuestas telefónicas de urgencia. Es posible que en esta ocasión  muchos de los periódicos y confidenciales digitales renuncien a una valoración de urgencia de sus lectores  y no abran un enlace en sus páginas de inicio para que voten los lectores por Zapatero por Rajoy. (Bueno sí, lo harán los más afines al PP para regocijo de su personal). Porque no hay nada que contar en sede parlamentaria sobre el estado de la nación que no sepamos todos. La gente ya dio su veredicto en las urnas el 22M. Y lo curioso es que ahora mismo, tanto en  el Gobierno como en la oposición, hay decenas de personas acopiando documentos, seleccionando datos o elaborando fichas que sus líderes tengan munición suficiente para la contienda. Apenas un mes antes de que el presidente del Gobierno intente convencernos de que vamos a mejor llenando el diario de sesiones con los datos favorables del desempleo en abril y mayo, los números  que demuestran el tirón de las exportaciones o los nuevos records del turismo, el pueblo soberano ha expresado rotundo su análisis sobre cómo está la nación: piensa que este país está tan mal que han exigido el cambio en la urnas del 22M votado masivamente al PP para ver si es capaz de solucionarlo. Además de en votos el PP ganó en estrategia, logró un plebiscito sobre el Gobierno por encima de una elección de alcaldes o diputados autonómicos: la gente pensó más en los problemas del país que en los  de su barrio o de su región; votó más contra Zapatero que contra los candidatos del PSOE e incluso más que a favor de los políticos del PP que se presentaron a las urnas. En estas circunstancias los debates de los días 28,29 y 30 en el Congreso de los Diputados están amortizados. Seguramente el veterano y cansado Zapatero intentará demostrar que aún le quedan fuerzas para disputar hasta el último minuto de posesión. Posiblemente se empecinará en insistir en que necesita cada segundo del electrónico para acabar las reformas emprendidas. Y es hasta posible que insinúe un cierto testamento político. Los bienes a repartir entre los herederos de Zapatero en el Gobierno que vendrá son escasos. Quedarán indiscutibles nuevos derechos civiles y más protección y asistencia social. Pero es muy difícil saber si los ciudadanos podrán disfrutarlos porque están en muy serio peligro de sufrir recortes, rebajas o incluso anulaciones. Si acaso el mayor legado de ZP será que España logre evitar la intervención de su economía por la UE o el FMI. Y aún eso está por ver. Escasa dote  de un gobernante que presumía porque decía que estábamos en la Champion League de la economía occidental y se permitía cono amenazar, muy gallito él, a los colegas italianos con pasarles en la recta de tribunas superando su PIB. El jugador más sonado de la plantilla va a disputar los minutos de la basura de esta legislatura de próximo e incierto final: el último gran debate parlamentario que el PSOE afrontará desde el Gobierno. Queda demasiado para que los rookies del PSOE puedan demostrar buenas maneras, si es que las tienen…
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