www.diariocritico.com
Rubalcaba, sus propuestas educativas y los indignados

Rubalcaba, sus propuestas educativas y los indignados

La Reforma Educativa fue iniciada por José María Maravall, continuada por Javier Solana a partir de 1988 con Alfredo Pérez Rubalcaba como Secretario de Estado de Educación. El mismo Rubalcaba que entre 1992 y 1993 fue ministro de Educación y Ciencia. Es decir, Rubalcaba fue uno de lo principales agentes que perpetró la Reforma Educativa cuajada en las sucesivas LOES, LOSES, LODES y LOGSES. O la LOPEG de 1995, Ley de evaluación, gestión y gobierno de los centros; esta Ley, por ejemplo, facilitó la consolidación de los colegios privados concertados compitiendo con  la enseñanza pública y disminuyó el poder democrático de los claustros fomentando la figura del director. El Ministro de Educación era Gustavo Suárez Pertierra  y Rubalcaba ejercía de Ministro de la Presidencia y portavoz del Gobierno de España. Pero volvamos a la LOGSE de 1990. En un principio fue vista con buenos ojos por muchos sectores académicos, especialmente los más progresistas, que con buena voluntad, dedicación y voluntarismo se apuntaron ilusionados para trabajar con los primeros grupos experimentales formados con unos pocos alumnos escogidos. Todavía algunos pensaban que se podía cambiar España con la Reforma Educativa. Quiero decir a mejor. Nunca se recibió nada de lo prometido por los profetas de la regeneración a través de la enseñanza. Entre ellos Rubalcaba, que hablaba y hablaba de mayores dotaciones de recursos humanos, de nuevas tecnologías, de grupos reducidos con mejores ratios alumno-profesor, itinerarios alternativos personalizados y no sé cuantas cosas más. La inversión necesaria se calculó en unos 960.000 millones de pesetas, vamos, un billón. Comisiones Obreras, sacó adelante en 1993 la primera Iniciativa Legislativa Popular: La Ley de Financiación del Sistema Educativo que debía garantizar esa inversión: el Parlamento con mayoría socialista y Rubalcaba como Ministro de Educación tumbó la Iniciativa Legislativa Popular con argucias y triquiñuelas. La importancia de este suceso, al margen de minar a medio y largo plazo el sistema educativo español, es que en mi opinión supuso el tercer hito el desencanto de muchos ciudadanos, especialmente los más progresistas, con los políticos y el sistema democrático tras el referéndum sobre la OTAN del 86 y la primera huelga general contra el gobierno de Felipe González en 1988. Las primeras estaciones en el Via Crucis de la democracia que nos llevarían a la indignación un 15 de mayo de 2011. Año tras año se iría incumpliendo la Disposición Adicional Tercera de la LOGSE que obligaba a equipar el gasto público educativo con el de los países del entorno europeo. Si esta cifra se situaba en el 6% del PIB, en 1991 no se había pasado del 4,15%, disminuyendo en años sucesivos a algo menos del 4%. El profesorado se vio abocado a la frustración, el desencanto y la desmotivación. Las consignas políticas eran facilitar la titulación de los alumnos para demostrar el triunfo de esas reformas. Otra de las cosas que ignoro es si es verdad que tenemos la generación de jóvenes más preparada de la Historia, pero me consta que es la más titulada, aunque su elevadísima tasa de desempleo indica que algo falló entre 1990 y 2010. En esos 20 años hubiéramos podido forjar cualquier cosa con los recursos adecuados, pero como en tantos otros aspectos aquí también falló un Pacto de Estado. Ni socialistas ni populares han estado nunca dispuestos a gastar más que lo mínimo imprescindible en educación; parecen más rentables electoralmente las rotondas que se pueden inaugurar unos días antes de ir a votar. Los alumnos tardan al menos 20 años en dar frutos, y eso es un plazo demasiado largo para un político español. Es llamativo que el mismo Rubalcaba tenga ahora la solución a los problemas educativos en España, que no es, evidentemente, una mayor inversión en recursos y dotaciones humanas, sino un  sistema MIR, y ha apostado en Valladolid por la educación como "única estrategia cierta" para hacer ahora frente a la crisis. Veinte años no es nada, decía el tango. Profesores Internos Residentes como varita mágica para remediar veinte años de desidia, desinterés y una miserable inversión en la educación de una generación perdida e indignada.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios