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Crónica del concierto

ZZ Top convierte la sala madrileña La Rivera en un nuevo estado yanqui

ZZ Top convierte la sala madrileña La Rivera en un nuevo estado yanqui

Madrid, 9 de la noche. Tres hombres de Tejas, tres instrumentos, una sala La Riviera llena hasta la bandera (confederada se entiende) y un sonido único y extremadamente contundente directamente ligado al nombre de una banda: ZZ Top.
A esa hora aparecían las barbas más famosas de la historia del rock encima del escenario vestidos de mariachis galácticos con poncho y todo tipo de parafernalias brillantes y comenzaba a sonar el riff de “Got me under pressure” seguido de dos de sus clásicos más reconocibles “Waiting for the bus” y “Jesús just left Chicago”. El trabajo ya estaba hecho, la sala entera se había derrotado ya a favor de esta banda que efectivamente puede parecer monótona y machacona pero que encima de un escenario se las sabe todas, empezando por cómo meterse al público en el bolsillo desde el minuto uno. Si algo diferencia a ZZ Top de otras bandas que basan su repertorio principalmente en endurecer y añadir potentes riffs a la música blues más básica es sin duda el increíble sentido del espectáculo con el que rodean su show. Desde su estética personal como la del escenario, pasando por la de sus instrumentos y llegando a los movimientos coordinados de Billy Gibbons y Dusty Hill todo, es decir, absolutamente todo lo que uno se encuentra en un concierto de ZZ Top está hecho y meditado para que el público lo pase en grande. Hasta contrataron a dos modelos que salieron al escenario enseñando cacha simple y exclusivamente a llevarle “su sombrero de blues” a Billy Gibbons. Eso es sentido del espectáculo. Y por si se nos había olvidado resulta que la banda suena, es decir, que con más de 60 años a las espalda de cada miembro del grupo la cosa todavía funciona, Gibbons demostró una vez más que su amor por las guitarras va más allá de coleccionarlas y nos enseñó su particular pero potente manera de apretar las cuerdas en el mástil y la base rítmica a cargo de Hill y Frank Beard es una auténtica apisonadora. El set list, de apenas una hora y veinte minutos, puede dejar mucho que desear a los fans más incondicionales pero es la fórmula perfecta para convencer hasta al más aguerrido de los detractores de esta banda. En una hora y veinte un grupo con cuarenta años de carrera a sus espaldas no puede tocar más que clásicos así que pueden ustedes imaginarse la tremenda fiesta que armaron los de Tejas en La Riviera enlazando sus temas más famosos “Gime All Your Lovin’”, “Sharped Dressed Man” y “Legs”; y como colofón final “La Grange” y “Tush”. Breve, sí; pero increíblemente intenso. La Sala La Riviera de Madrid tiene una bandera tejana ondeando en lo más alto; y si no es así, al menos debería tenerla porque ayer los ZZ Top hicieron de ella tierra conquistada.
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