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¿Estamos locos o qué?

La columna de Gema Lendoiro: 'Chusma'

La columna de Gema Lendoiro: "Chusma"

Hay gente que es atea con bagaje intelectual profundo y amplio. Ateos sensatos, llenos de sentido común que debaten con calma los asuntos de Dios, de la iglesia y que en muchos puntos yo también estoy con ellos. Cuando hablan de la Inquisición contextualizan y juzgan una iglesia medieval en una época medieval. Es decir, no con parámetros actuales. Hay ateos que admiran a la gente con fe y que incluso reconocen tener "envidia sana" de quienes la tienen porque, dicen, "debe de ser un consuelo creer en algo". Normalmente un ateo es aquél que después de muchas deliberaciones en su interior ha llegado a la conclusión de que Dios no existe y así lo cree y lo declara. Suele leer filosofía, sabe lo que han opinado los pensadores e incluso sabe explicarte partes de la Biblia que quizás tú ni siquiera conocías. Esos ateos están estos días (como mi amigo Perico) leyendo los periódicos mientras fuma su pipa con espíritu crítico y reafirmándose en sus ideas pero reconociendo una admiración ante el poder de convocatoria que tiene la Iglesia. Esto es lo que los ateos de bien hacen estos días. Y luego está la chusma (no llegan a doscientos) que fue a Sol a repartir leches, a molestar, a incordiar, a dar la nota. Y fueron a Sol porque a los indignados estos no hay nada que les reviente más que el resto de la gente tenga libertad para expresarse y para ejercer sus creencias. La libertad de expresión es sagrada pero sólo para ellos. Les revienta que la gente, joven como ellos, y en manada (casi dos millones) haya acudido a la llamada de un anciano que detestan. No lo entienden y como su educación es la que demuestran, en lugar de debatir y criticar con la palabra, escupen, gritan y pegan. Es tal el guirigay de ideas que tienen en la cabeza que no saben hacia dónde dirigir el tiro. Son chusma. Esta chusma sería feliz si el gobierno decidiese que está prohibida la visita del Papa, rezar y seguir con las iglesias abiertase. Serían felices si las precintasen todas y las convirtiesen en lugares laicos para debatir sus ideas (al final terminaría dándose leches entre sí, es no lo duden ni un instante) Ellos sólo repiten mantras de que la Iglesia es corrupta pero no aportan documentos, de que la Iglesia es pederasta como si todos y cada uno de los que pertenecemos a ella lo fuéramos (inciso; soy la primera que condeno firmemente los abusos y la tibieza que ha tenido el Papa con este gravísimo asunto y lo condeno y condenaré siempre). ¿No eran estos los pacíficos, los que querían cambiar el mundo con paz y amor? ¿Son estos los que empezaron con asambleas interminables y con ideas de pacifismo y un mundo idílico donde todo el mundo es bueno? ¿Son estos los que respetaban el turno de palabra y dejaban que todo el mundo opinase? ¿o sólo los que fuesen ateos y tuviesen un odio irrefrenable hacia la iglesia? Nunca me imaginé yo ver como vieron mis abuelos, la persecución a los católicos. Espero no llegar al extremo de ver iglesias quemadas y gente asesinada. Lo único que han conseguido y cada vez conseguirán más es afianzar la fe de muchos y reforzarla. Incluso de los que la tenían dormida y sólo por orgullo se han despertado y han reaccionado. En el fondo están haciendo una labor evangelizadora bárbara. La libertad religiosa no consiste en ser ateo y poder decirlo, o no consiste sólo en eso. Consiste también en ser creyente y practicar (sea cual sea tu credo) y tener todas las garantías para ello. El 2 de agosto comenzó el Ramadán y no se tiene conocimiento de ningún indignado ante la mezquita de la M 30 protestando porque los musulmanes hagan ayuno. No tienen valor para hacerlo. Saben que los islámicos no se andan con chiquitas y ¿por qué no decirlo? estos que mezclan todas sus ideas en su cabeza tienen muy presente la frase Alianza de civilizaciones y aunque muchos no saben ni siquiera qué es, interpretan que islam es sinónimo de amigo y por eso apoyan todas sus causas indepedientemente de que detrás esté un Hamás o un Mahmud Ahmadineyad, eso es lo de menos. Me recuerdan a los que siendo seguidores del Madrid, por poner un ejemplo, prefieren que gane la Champions un equipo extranjero antes que su eterno rival, el atlético o Barça que son españoles. Pero los peregrinos de la JMJ han demostrado no sólo una fe inquebrantable sino un civismo fuera de lo normal, una educación exquisita y una demostración que de ser joven no significa siempre alcohol, drogas y dejar la ciudad hecha una mierda.
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