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El ánimo “conciliador” de la vicepresidenta

El viaje de Fernández de la Vega

El viaje de Fernández de la Vega

La vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, la ‘número dos’ del Gobierno español, se ha lanzado ya, en estos momentos prevacacionales, a recorrer América Latina, un nuevo verano más. Recorre Guatemala, Honduras, Nicaragua, Chile, Ecuador y Argentina, entrevistándose con los espectivos presidentes.
América Latina es la principal prioridad en la política exterior española, como dijo José Luis Rodríguez Zapatero en su rueda de prensa del viernes. Por ello, el Consejo de Ministros ha nombrado a Felipe González embajador extraordinario para el bicentenario de la independencia con respecto de España, de las naciones de América Latina, conmemoraciones que comenzarán dentro de algo más de dos años y que preocupan no poco al Ejecutivo de Madrid.

Resulta bastante conveniente el viaje ‘conciliador’ de la vicepresidenta en estos momentos. Porque subsisten recelos e incomprensiones, como los surgidos con motivo del viaje de Cristina Kirchner a Madrid, donde tuvo un encontronazo con los empresarios, en un momento representados por el presidente del Banco de Bilbao Vizcaya, Francisco González, pero no sólo por él. Cristina Kirchner, esposa del presidente argentino y firme candidata a sucederlo, está, al menos en esto, plenamente identificada con su marido: las críticas a los empresarios españoles, olvidando cómo estas empresas aguantaron en Argentina en tiempos de crisis, han menudeado desde el matrimonio.

Y aún algunos recuerdan cómo cuando Néstor Kirchner vino en visita oficial a Madrid en 2003 (un viaje realmente tormentoso) no se recató a la hora de elogiar al boliviano Evo Morales, al venezolano Chávez y hasta al cubano Fidel ante los horrorizados  representantes de lo más selecto del empresariado español, que recibieron encima una buena reprimenda del mandatario argentino por su “rapacidad”.

Pero ahora, desde la Confederación Española de Organizaciones Empresariales, que han nombrado un nuevo presidente, Gerardo Díaz Ferrán, sustituto de aquel José María Cuevas que ya tuvo un encontronazo con el presidente argentino, tratan de quitar hierro al asunto. En un comunicado, dicen que “el encuentro (con Cristina Kirchner) estuvo presidido por la cordialidad y el mutuo deseo de mejorar aún más las relaciones”.

Sin embargo, este comunicado no ha paliado del todo el mal gusto de las últimas palabras de ‘Cristina’: “Hay maniobras de empresarios españoles que son incorregibles”, dijo, refiriéndose a todo en general y a la petición de subida de tarifas en particular. Por si todo ello fuera poco, el portavoz del Partido Popular, Gabriel Elorriaga, llegó a declarar a ‘La Nación’ de Buenos Aires que estamos ante el comienzo de la retirada de las inversiones españolas en Argentina. Puede que este diagnóstico haya sido excesivamente tajante, pero qué duda cabe de que evidencia un estado de los ánimos.

Cristina Kirchner, que sin duda será, en su día, una dirigente tan atípica como su marido (porque nadie duda de su victoria electoral), está condenada, en todo caso, a entenderse con María Teresa Fernández de la Vega, que ya se encontró con la primera dama argentina en Madrid y volverá a hacerlo en la segunda semana de agosto en Buenos Aires. El viaje a América de la vicepresidenta, que tiene excelentes relaciones con la chilena Bachelet y que sigue a la visita oficial de Rodríguez Zapatero a México, donde la buena sintonía con el presidente Felipe Calderón ha sido patente es, pues, de ‘relaciones públicas’.  Y para preparar la próxima ‘cumbre’ iberoamericana de Santiago de Chile, en noviembre.

Pero tiene también a la vista esa conmemoración del bicentenario de la independencia, que es una conmemoración que España desea asumir y, si pudiese, hasta pilotar, porque ciertamente pudiera, a fuer de reivindicativa, no ser cómoda para el Gobierno de Madrid, ocupe quien ocupe ese gobierno dentro de dos años. Por eso, el nombramiento como embajador extraordinario para la efeméride de alguien tan representativo como Felipe González, que recorre América Latina muchas veces de la mano de uno de los hombres más ricos del mundo, el mexicano Carlos Slim. Y no podemos olvidar que, dentro de esos viajes de negocios, también el igualmente ex presidente José Maria Aznar ha hecho lobby estos días en Buenos Aires cerca del mismísimo Kirchner. Y es que no todo es solamente acercamiento político, desde luego; cuando se trata de las relaciones entre ambos mundos, los negocios siguen ocupando un espacio primordial, aunque esa palabra no vaya a pronunciarse durante todo el viaje de Fernández de la Vega.
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