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Correa permitió la venta de aletas de tiburón, producto de la pesca incidental

El Decreto 486, firmado por el presidente Rafael Correa, y publicado en el Registro Oficial el pasado 30 de julio permite el "almacenamiento, comercialización, transporte y exportación de las aletas de tiburón provenientes de la pesca incidental"

El revuelo se armó inmediatamente. Ambientalistas y pescadores artesanales se confrontaron, los primeros para defender la especie en peligro de extinción,  los segundos, justificando la "casual" pesca del tiburón en sus faenas de pesca.

Los ambientalistas consideran que el Decreto, alentará la ilegal pesca de tiburones, poniendo en grave riesgo el ecosistema marítimo.

Los hechos parecen estar dándoles la razón. Este miércoles  la Policía  tuvo que devolver a los pescadores y comerciantes,  dos toneladas de aletas de tiburón inacutadas en un violento operativo, en las playas de Manta,  provincia de Manabí.

El gobierno parece no tener claro en que se metió. La Ministra de Ambiente, Ana Albán aseguró que podía revisarse la intención del gobierno, frente al incremento de "pesca incidental" de tiburones, registrada en los últimos días.

Sin embargo, su criterio no fue tomado en cuenta y se estableció que  los pescadores deben obtener una guía de movilización y los comerciantes una guía de monitoreo para reportar el producto de la captura incidental.

Pero los cuestionamientos de varios secotres de producen  porque primero se dió vía libre a la pesca y apenas se están estableciendo los mecanismos de control. El minsitro de Agricultura, Carlos Vallejo, dijo que "se incrementarán los inspectores" para revisar la forma en que los tiburones fueron pescados.

"Solo se permitirá la venta de las aletas de tiburones que caigan en las redes de los pescadores y lleguen íntegros a las playas, para comprobar que no se utilizó alguna forma de pesca dirigida a lograr tiburones.

Los grupos ambientalistas, argumentan que no existen fórmulas efectivas para controlar una depredación de la especie. Según la ambientalista Deborah Chiriboga, la muestra más evidente de ello es que las incautaciones (cuando estaba vigente la prohibición) las realizaba la Policía Ambiental, e incluso Antinarcóticos.

¿Cómo comprobar que es de captura incidental, ¿qué control habrá para detectar que no sea producto del aleteo (corte de las aletas para desechar el cuerpo del tiburón), se preguntan los ecologistas.

“Este tipo de producto, por su alto costo, se presta a la corrupción” ,señala y cita lo que ha sucedido en África con el cuerno del rinoceronte o el marfil del elefante, cuyo tráfico illegal ha puesto en peligro de extinción a estos animales.

Sin embargo, Andrés Mero Chávez, fiscal de medio ambiente, dijo que el hecho de que el decreto sobre la ley de pesca del tiburón "no significa que los pescadores deben hacer lo que les parezca, “sino entender que la ley señala que existen regulaciones y reglamentos que deben cumplirse”.

El fiscal señaló que se tendrá una investigación abierta, para establecer si las aletas halladas son o no contrabando. Además, que se dará un control estricto en las playas, a fin de evitar que haya depredación. Para él, se debe educar al pescador para que se concientice sobre la importancia del medio ambiente.

Por su parte, los pescadores mantienen su tesis de que la captura del tiburón es incidental. Édison Moreira, pescador, aseguró que "hay días en que caen tiburones, como también hay otros que no llega nada”,

Ecuador ha enfrentado una dura lucha contra la pesca industrial del tiburón, realizada por barcos piratas y en muchos casos con bandera de otros países. Miles de aletas de tiburón han sido incautadas luego que los pescadores arrojan al mar el resto del animal, pues su carne no es apetecida para el consumo.

Las aletas son llevadas hasta mercados asiáticos donde son utilizadas para la elaboración de platos y productos de supeusta acción afrodisiaca.

En Ecuador, el precio de la carne en la playa que se paga al pescador fluctúa entre 40 y 70 centavos por libra, mientras el  valor de las aletas es de  200 dólares, aunque depende de su tamaño para su cotización.

El hígado se derrite artesanalmente para obtener un aceite que es utilizado para la cura del asma. Un frasco de este producto cuesta 30 o 40 dólares. Las vísceras son vendidas por tinas o gavetas para la elaboración de la harina, el precio por tina es de 25 centavos.

Las mandíbulas se limpian y son vendidas hasta 35 dólares cada una, dependiendo del tamaño y de cómo se encuentran sus dientes. Todos estos datos están puntualizados en el libro “Tiburones en el Ecuador: Casos de estudio”, que fue realizado por Jimmy Martínez y Felipe Galván.

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