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González nubló a Zapatero en la Conferencia Política del PSOE

Felipe González: 'Yo estoy aquí; estoy a tu servicio, Rubalcaba, ahora más que nunca'

Felipe González: "Yo estoy aquí; estoy a tu servicio, Rubalcaba, ahora más que nunca"

viernes 30 de septiembre de 2011, 21:43h
No estaba previsto, pero el 'ciclón Felipe González' pasó sobre Zapatero y le nubló en la apertura de la Conferencia Política que el PSOE inició este viernes en Madrid. Como en el mejor de sus mejores momentos, González, que no estaba previsto que hablara, pero que lo hizo por invitación de Griñán, desgranó un discurso de auténtico estadista para ofrecerse, finalmente, al candidato Rubalcaba para lo que quiera, "como un militante más". Esta inesperada intervención nubló la del presidente Rodríguez Zapatero, quien pidió el apoyo pleno y total del partido a Rubalcaba para las elecciones del 20-N.
 
Una vez más, Felipe González ha demostrado que es un monstruo de la política, un auténtico crack. En el inicio de la Conferencia Política, el presidente electo de la mesa, José Antonio Griñán, se saltó el guión y pidió a González, sentado en primera fila junto a Rubalcaba, Zapatero, Blanco... y el alemán del SPD Martin Schulz que abandonara "la comodidad de tu silla y subiera al escenario para dirigir unas palabras a los más de 2.500 participantes en el acto. Un cambio de guión que iba a demostrar una vez más la altura política de González, sobre todo ahora que puede hablar "desde la libertad y la rebeldía".

Desgranó un discurso que exacerbó a la masa: aplausos e interrupciones continuas, como en los mejores tiempos de sus múltiples campañas electorales. Con un lenguaje sencillo, mezclado de chistes y anécdotas, como de quien habla de tú a tú, González explicó claramente el origen de esta crisis, su recorrido y lo que se espera de la socialdemocracia europeísta para la salida de esta crisis. Pero, además, se ofreció sin ambages al candidato, al que naturalmente elogió con suma destreza. Pese a las encuestas que auguran un auténtico descalabro electoral, González le dijo, casi le gritó: "Yo estoy aquí; estoy a tu servicio, Rubalcaba, y ahora más que nunca". Auténtica ovación en la plaza.

González, sin papeles, sin aparente preparación de su intervención, levantó los ánimos y la moral de los asistentes a una Conferencia Política en la que el semblante generalizado era de pesimismo por las encuestas. Recordó cómo él mismo ganó en 1993, cuando todo el mundo le daba por perdedor, y como en 1996, cuando Aznar partía con 14 puntos de diferencia, "faltó un debate más o una semana más para que le diéramos la vuelta". Y ahora, en estos momentos de crisis, es cuando España, según él, necesita más al europeísmo y a la socialdemocracia para construir el futuro de la gobernanza europea.

Fueron 24 minutos para un discurso de Estado, en el cual tuvo palabras incluso para afearle sus actos a la canciller alemana Merkel, ante la atenta mirada del germano Schulz: "Hay que decirle la verdad de sus errores a quien sea, incluida Angela Merkel", o bien: "Queremos una Alemania europea, nunca más una Europa alemana". Tampoco salieron muy bien paradas las agencias de calificación de riesgos, a las que acusó de tener "intereses bastardos" y favorecer sus propias inversiones y sus particulares fondos de inversión.

Si en el orden internacional demostró su talla y experiencia más ácidamente que nunca, en el orden interno González pidió "una movilización inmediata a la ofensiva" a todo el Partido Socialista para frenar al PP. En este punto, pidió apoyo total a Rubalcaba y, efectivamente, tuvo varias frases que sonaron a auténticas ofertas para un futuro gobierno: desde un "tengo ganas de seguir cambiando este país" hasta un rotundo "Alfredo, eres lo mejor para este país, y por tanto, eres mi candidato. Estoy a tus órdenes para lo que quieras, como cualquier militante del partido".
 

Zapatero, a segunda fila
 
La intervención de González fue tan apoteósica que el discurso final de Zapatero -en realidad, el discurso de inauguración- quedó un tanto nublado. En 30 minutos, el secretario general socialista dedicó más de la mitad del tiempo a explicar -sonaba un tanto a exculpación- el por qué de alguna de las medidas más duras que ha tenido que tomar en los dos últimos años como presidente del Gobierno.

Zapatero vino a decir que todo lo que ha decidido lo hizo por el interés general y por tres razones concretas: mantener las políticas sociales, la cohesión y la convivencia social -"máxima cohesión social, especialmente con los trabajadores sin empleo"-; que no colapsara la economía española -es decir, que no fuéramos intervenidos- y pudiéramos seguir financiándonos, y realizar al mismo tiempo los ajustes necesarios que necesitamos para afrontar con seguridad el siglo XXI. En definitiva, que "gracias a esas decisiones evitamos una situación muy grave en España".

Una segunda parte de su discurso la dedicó, como antes hiciera González, a recalcar la necesidad de 'más Europa' para salir de esta crisis, y de más socialdemocracia y más europeísmo para hacerlo en común y con coherencia social.

En una tercera fase, Zapatero, que no logró entusiasmar al pleno como lo hiciera Felipe, mostró su agradecimiento al conjunto de la organización por el apoyo prestado: "Quería daros las gracias, de verdad, de corazón, y miles de veces gracias, por el apoyo incondicional que he recibido y recibo de vosotros. Por la lealtad... lealtad que he compartido y comparto muy especialmente de Alfredo Pérez Rubalcaba".

Y, finalmente, el elogio al nuevo líder: "Alfredo es el típico buen capitán de un equipo de fútbol -no diré de cual-: siempre pide la pelota, siempre está de frente, nunca de perfil". Como gran logro de Rubalcaba destacó algo que parece que será muy recordado en esta campaña electoral: "Ha recortado como nadie a ETA, hasta que esté agónica, como lo está en este momento".
El final no podía ser otro que éste: "Ahora, todos con un apoyo pleno y total a Alfredo Pérez Rubalcaba".
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