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Que sí, que sí, que sí nos representan

Que sí, que sí, que sí nos representan

domingo 20 de noviembre de 2011, 10:31h
Me parece que ya está bien de jueguitos y dobles discursos. Hay ocasiones, como dijo Unamuno frente a los militantes falangistas, que callar es la peor de las mentiras. Por eso hay que decirlo alto y claro: lo que van a hacer millones y millones de mujeres y hombres este domingo no es cosa de charanga y pandereta. Creo que Fernando Savater lo ha enunciado con bastante propiedad: van a tener el coraje de elegir. Decididamente o con dudas, rabiosamente o suavemente, pero, sobre todo, soberanamente.

En un país de millones de ciudadanos y ciudadanas, poner en práctica el derecho al voto, para elegir en la pluralidad de opciones, es la forma más clara de reflejar que la soberanía reside en el pueblo. Las elecciones a mano alzada pueden estar bien para reuniones de decenas o incluso de algunos cientos de personas, pero trasladar esta cómoda fórmula al plano de las elecciones nacionales es pura y simplemente demagogia. La Declaración Universal de los Derechos Humanos no deja lugar a duda: el sufragio universal, libre, directo y secreto es un patrimonio de la humanidad, que afortunadamente para la inmensa mayoría de los españoles es irrenunciable.

Así que lo que van a elegir las y los ciudadanos este domingo son sus representantes legítimos y seguir empeñados en que no lo son es una tremenda falta de respeto por la soberanía popular. Si algunos cientos de indignados siguen sosteniendo que los elegidos por millones y millones no les representan, es un problema de ellos. Pero desconocer la legitimidad de los elegidos por la inmensa mayoría del pueblo, lejos de ser progresista o de izquierda es todo lo contrario: es una muestra radical de autoritarismo e intolerancia.

Y junto al coraje de elegir se suma la honestidad de aceptar los resultados de las elecciones. Si resulta que la mayoría de los electores concentran sus votos en dos partidos, que representan el centroderecha y el centroizquierda de este país,  despotricar luego contra el bipartidismo sólo puede ser producto de la estupidez o de la mala fe. Algo que, de nuevo, es bastante reaccionario.

Desde luego que la democracia es mejorable, nadie pone en duda esta evidencia. Y en tal sentido, es necesario reformar el sistema electoral, para que un diputado no cueste muchísimos más votos a un partido que a otro, para que la ciudadanía pueda seleccionar dentro de las listas, etc. etc. Es bastante probable que un sistema más proporcional modere el actual bipartidismo. Pero no me cabe duda alguna de que, aunque ese fenómeno se modere, la mayoría del electorado español va a seguir votando por el centroderecha y el centroizquierda. Y eso hay que aceptarlo o no se es demócrata.

Muchos españoles lucharon con esfuerzo, e incluso dieron su vida, para abandonar la noche de la dictadura y poder elegir a sus representantes de forma legítima. Como hoy lo han hecho -y todavía lo hacen en Siria- las y los ciudadanos del mundo árabe. La elección limpia de sus gobernantes no puede ser  menospreciada por varios cientos de autoiluminados. Por ello es necesario dejar completamente claro que los representantes que este domingo elijan los millones de ciudadanas y ciudadanos sí representan la soberanía del pueblo. ¡QUE SI, QUE SI, QUE SI NOS REPRESENTAN!
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