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Comienza el debate interno en el PP

Comienza el debate interno en el PP

martes 22 de noviembre de 2011, 08:04h
En el breve discurso que el ganador de las elecciones dio en el balcón de la sede central del PP, un Mariano Rajoy casi relajado advirtió que, dadas las graves circunstancias del país, regresaría la mañana siguiente a trabajar a su despacho. En la misma dirección, esa noche también se anunció que la reunión de la Comisión Ejecutiva prevista para el martes se adelantaría a ese mismo lunes. Parece que la consigna que ha dado Rajoy a sus seguidores es que no hay que perder ni un solo minuto.

La reunión de la dirección del PP quedó fijada así para las 5 de la tarde del lunes. Según algunos comentarios - por ejemplo de Sáenz de Santamaría - el principal objetivo del encuentro, además de los preámbulos y balances de rigor, consistía en comenzar a preparar los equipos para iniciar cuanto antes la transmisión de poderes. Pero lo que desde luego ha sorprendido a muchos es que con igual celeridad el ex presidente José María Aznar se hiciera presente en esta primera reunión tras las elecciones. Incluso llegó adelantado a la cita.

Aznar es Presidente de Honor del partido y puede asistir a la Comisión Ejecutiva, pero hay que subrayar que estuvo prácticamente ausente de ese órgano desde que dejó de ser Presidente del Gobierno en 2004. Con su retorno de manera inmediata ha suscitado ya diversos comentarios. Para unos, Aznar solamente está dejando claro desde el principio que quiere influir directamente en la orientación del Partido y del Gobierno. Para otros, además de eso, también tiene intereses específicos en la transmisión de poderes. ¿Querrá eso decir que Aznar es ministrable? Puede ser, pero lo que sí es seguro es que su presencia en la Ejecutiva no será inocua. Aznar ha recogido estos años el malestar de la derecha dura del Partido y ha sido su portavoz informal en las intervenciones que ha hecho en la arena política nacional; incluso haciendo críticas poco veladas a la actuación de Rajoy.

La configuración de sensibilidades políticas dentro del PP muestra, en general, la existencia de dos alas: una que se orienta más claramente hacia lo que puede definirse a nivel europeo como una centroderecha, posición hacia la que se inclina el Rajoy actual, y, por otro lado, una derecha más dura, que aunque mayoritariamente está por actuar dentro de las reglas de juego democrático, como es el caso de Aznar, incluye o tiene estrecha relación con sectores franquistas o filofranquistas. Desde luego, estas orientaciones políticas generales luego se entrecruzan con una compleja red de liderazgos locales o sectoriales.

Dado el escenario surgido de las elecciones, no es difícil imaginar la preferencia de cada sensibilidad respecto de la actuación del PP en la próxima legislatura. Para la derecha dura, la estrategia del gobierno debe basarse en la posesión de la mayoría absoluta para ejercerla con determinación y rigor. Por el contrario, para el ala de centroderecha el uso de la mayoría absoluta solo debe hacerse tras un esfuerzo por concertar y lograr acuerdos parlamentarios todo lo amplios que se pueda. Y el discurso de Rajoy en la noche del 20 N fue bastante claro al respecto.

Por supuesto, esta diferencia de actuación también se combinará con las divergencias sobre el contenido de las medidas a adoptar: desde la economía hasta los temas de convivencia es conocida la diferencia de posiciones entre las principales sensibilidades dentro del PP. Pero no hay que anticiparse, esos asuntos irán saliendo a la luz cuando el gabinete de Rajoy comience a ejercer. Por ahora, la preocupación más inmediata guarda relación con la forma de llevar adelante la transición gubernamental.

Rajoy afirmó el domingo en la noche que espera que ese traspaso de poderes sea modélico. Y creo que la mayoría de los españoles así lo desea. Algunos comentaristas incluso abogan por una especie de breve gobierno de coalición entre el presidente saliente y el entrante.

Sin embargo, ya hemos visto que en los gobiernos autonómicos ha habido muy diferentes experiencias al respecto. Todavía no se han apagado los ecos de la pelea salvaje que tuvo lugar en el caso del gobierno autonómico de Castilla-la-Mancha. Por tanto, algunos observadores han empezado a comentar si la prontísima llegada de Aznar a la Comisión Ejecutiva del lunes tiene alguna relación también con la forma en que los populares encaren la transmisión de poderes. Es sabido que hay sectores en la derecha que quisieran hacer pasar un Vía Crucis a Zapatero mientras dure la transición.

Es lógico y natural que con el inicio acelerado de las actividades también se acelere el debate interno dentro del PP. Pero ojalá tenga lugar el predominio del centroderecha para que la transición, si no modélica como la describió Rajoy, sea todo lo constructiva posible, constituyéndose así en el preámbulo de la formación de una voluntad de diálogo entre los partidos mayoritarios para encarar mejor los graves problemas que afectarán al país en esta legislatura que comienza.
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