www.diariocritico.com
Reforma laboral y responsabilidad política

Reforma laboral y responsabilidad política

viernes 17 de febrero de 2012, 07:55h
En su primer debate parlamentario, Alfredo Pérez Rubalcaba y Mariano Rajoy se dijeron algunas verdades como puños al hablar de sobre la reforma laboral en marcha. El líder de la oposición sintetizó el espíritu de la reforma del Gobierno con la imagen de que se le estaría diciendo al trabajador: "o aceptas una reducción salarial o ahí tienes la puerta". A lo que el Presidente de Gobierno respondió de manera igualmente clara: "estamos haciendo la reforma que exigen las circunstancias; ustedes ya hicieron varias y no funcionaron". Pues bien, como suele suceder en esta vida, la cuestión es que ambos tienen buena parte de razón.

En efecto, aunque la reforma laboral que propone el Gobierno es mucho más prolija de lo que caricaturiza Rubalcaba, es cierto que supone un retroceso en términos contractuales entre capital y trabajo. Incluso se podría agregar que además de facilitar el despido, incorpora la lógica de que es mejor media jornada de trabajo que ninguna. Pero siendo ese el espíritu central de la reforma, no es menos cierto que cabe la pregunta de si Rajoy tiene razón o no cuando sostiene que esa es la reforma necesaria en las graves condiciones económicas actuales.

Y es respecto de esa pregunta que hay que situar los papeles que cada actor tiene en el escenario sociopolítico actual. Evidentemente, los sindicatos deben adoptar ante la reforma una posición defensiva frente a la pérdida de condiciones contractuales; incluso si perciben que es necesario reacomodarse a las condiciones de recesión económica. Pero la posición de los partidos de izquierda democrática y en particular la que corresponde a la socialdemocracia, no se puede reducir a sumarse a la comprensible resistencia sindical. Es decir, el PSOE no puede dejar sin respuesta la cuestión de fondo que plantea Rajoy, entre otras razones porque una débil argumentación al respecto se aproxima mucho a una actitud demagógica.

Para responder ese interrogante es necesario distinguir claramente los períodos de elación económica de los de depresión. En situación de crecimiento, aunque no sea muy elevado, la presión salarial es una condición para que aumente la productividad. Los modelos que se basan en bajos costes salariales están condenados a la falta de iniciativa tecnológica. En pocas palabras, la presión salarial es un factor de mantenimiento de la expansión productiva en una economía dinámica.

Sin embargo, eso no sucede cuando se produce, por diferentes causas, una crisis económica. En esta situación, la contención salarial es un instrumento para que se recupere la rentabilidad de las empresas, que es factor decisivo para la reactivación económica. Cierto, para que los beneficios empresariales se recuperen son necesarios varios factores y no sólo la constricción salarial: créditos, mantenimiento de la demanda, etc. Pero no hay duda de que es difícil lograr salir de una crisis, cuando ésta ya se ha manifestado, sin que la recuperación de los beneficios nada tenga que ver con la contención salarial.

En realidad, buena parte de la izquierda cree que la superación de la crisis tiene claves mágicas que no pasan por la actividad privada. Algo que generalmente le conduce a sobrevalorar el Estado en estas situaciones. Ahora bien, si la recuperación tiene como palanca fundamental el relanzamiento de la actividad privada, sobre todo en condiciones de desequilibrio fiscal, todo indica que la constricción salarial no puede quedar fuera de la agenda. Puede gustarnos o no, pero así son las cosas si mantenemos la economía de mercado como sistema económico.

El propio Rajoy no desmintió a Rubalcaba cuando éste le puso la imagen (de reducción salarial o puerta), sino que dijo que esa es la reforma laboral que exigen las graves circunstancias actuales. Y no me creo que el Gobierno de Zapatero tuviera otra cosa en la cabeza cuando recortó los salarios de los empleados públicos y planteó una nueva reforma laboral, que luego no consiguió consolidar.

No hay que confundir las cosas, esta reforma laboral puede mejorarse, pero su espíritu corresponde bastante con la necesidad de recuperar la rentabilidad empresarial. No entender esto es simple falta de responsabilidad política. Claro, esto no quiere decir que esta reforma deba ser perenne, porque eso sería un error capital. Conforme la actividad se recupere hay que ir recuperando capacidad contractual para la fuerza de trabajo. Porque acostumbrarse a bajos costes salariales y relaciones laborales constrictivas sólo conduce al subdesarrollo. Esta es una reforma laboral para tiempos de grave crisis y no debe verse como otra cosa. El PSOE no debe confundirse al respecto, pero el PP tampoco (pensando que esta reforma dura es para siempre).
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios