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Historias ejemplares

Vitantonio Cannillo, inventor del Water Can, para que las mascotas no ensucien la vía pública

Vitantonio Cannillo, inventor del Water Can, para que las mascotas no ensucien la vía pública
martes 28 de agosto de 2012, 02:14h
¿A quien le gusta ver en plena vía pública o en un parque las dichosas 'cacas' de los perros, por mucho que se diga que da "suerte" pisarlas? ¿Y el olor con el que 'aromatizan' el ambiente, no sólo las 'cacas' sino también los orines de nuestras mascotas?. Justamente el empeño por solucionar todo este engorroso asunto es lo que llevó a Vitantonio Cannillo, un italiano afincado en España, a diseñar el 'Water Can', un original invento para evitar que los perros ensucien las calles y los parques de nuestras ciudades pero también los jardines de los chalés particulares. Porque Vitantonio ha pensado en todo y después de varios años de trabajo el proyecto es ya una realidad. Ahora busca clientes. Y apunta alto. Hace poco le hizo llegar la maqueta al Rey hasta La Zarzuela por si a la familia real le interesa su invento.

Vitantonio Cannillo nació en la preciosa ciudad italiana de Bari de donde partió en 1973 hacia España "por amor, detrás de una mujer" pensando en que tarde o temprano iba a volver a su ciudad natal. Pero se quedó aquí para siempre. Se casó, se compró un piso en Alcalá de Henares y tuvo dos hijos. Eran épocas en las que en nuestro país era bastante fácil encontrar trabajo, sobre todo en la construcción, un sector que por aquel entonces empezaba a estar en pleno auge con el llamado 'boom del ladrillo'. En la empresa para la que trabajaba se afilió a la UGT, sindicato en el que ocupó un importante cargo y para el que pronto comenzó a trabajar como 'liberado', motivo por el que dejó el hormigón y la pala. "Estuve en el sindicato 16 años pero terminé desengañado y cansado de las luchas internas", confiesa Vitantonio, que tras esa experiencia decidió abrir una nueva etapa en su vida dedicándose a repartir de publicidad y al mailing comercial, una actividad en la que hoy por hoy -divorciado y viviendo con otra pareja- continúa trabajando en la ciudad complutense. Pero aunque no le va mal él siempre ha apuntado más alto.

"Inventar es lo que siempre me ha gustado. A parte de leer, no tengo otros vicios. Siempre estoy dándole vueltas en la cabeza a alguna idea", asegura Vitantonio. Una de esas ideas que venía fraguando desde hace años fue la de diseñar un water para perros. La decisión de materializar el original proyecto la tomó después de ser testigo de la enésima discusión entre dos ciudadanos provocada por que el dueño de un perro había dejado el 'pastelito' de su mascota en plena calle, un gesto incívico y penalizado con severas multas por los ayuntamientos. El diseño lo tenía más o menos decidido pero, claro, lo difícil era encontrar financiación, el principal handicap con el que se encuentra cualquier emprendedor. "Me he cansado de pedir ayudas pero no he conseguido ni una sola subvención. Allí donde he llamado, me han puesto todo tipo de pegas", lamenta Vitantonio. Al final, ha tenido que tirar de sus ahorros, que no eran muchos, y de créditos para ver realizado por fin su 'sueño'.

De lo que está muy satisfecho es de haber encontrado una empresa seria en el mismo Alcalá de Henares que le ha fabricado los dos modelos de 'Water Can', ambos, por supuesto, patentados. El primero es de mayores dimensiones y de material más pesado y resistente, ideado para colocar en parques, plazas y jardines públicos, exclusivo para Ayuntamientos. Se trata de una cúpula enrejada con un (falso) árbol en el centro de la misma y en cuyo interior hay arena con sepiolita perfumada, atrayente para que los canes deseen hacer sus 'cacas' y 'pises' en ella. Los animales pueden acceder a la cúpula por tres puertas que cuentan con sus correspondientes cierres para que entren a hacer sus necesidades y no puedan salir hasta que no las finalicen. La limpieza del artilugio es fácil porque se pueden recoger los excrementos con un aspirador succionador o hacerlo a mano. La arena debe ser repuesta cada 15 días. También cuenta con varios tubos para la salida del agua y para conectar la manguera de limpieza a una alcantarilla. Vamos, que no le falta un detalle. Su coste es de 6.500 euros y el plazo de entrega no sobrepasa el mes, según nos explica su inventor. Sin embargo, los Ayuntamientos y CCAA a los que les ha mandado los folletos - en la lista está desde Esperanza Aguirre, el ministro de Industria o el concejal madrileño De Guindos (hermano del ministro de Economía)- no le han respondido como él esperaba, al menos hasta el momento. Quizá porque en nuestro país todavía no hay excesiva concienciación en lo que se refiere a preservar el medio ambiente. "Nuestros políticos, en todo esto, tiene un doble lenguaje. Para dar salida a mi invento es más fácil el mercado internacional", afirma con cierta tristeza Vitantonio.

El otro Water Can es más pequeño, fácil de transportar y está pensado para espacios y recintos privados, como chalés o terrazas. El diseño es muy parecido a un contenedor de reciclaje, fabricado de fibra resistente a la intemperie. También tiene en su interior arena con sepiolita y es fácil de limpiar. El animal puede acceder a su interior a través de una cortinilla hecha de material muy liviano. Cuesta unos 1.260 euros. Y ahí es donde Vitantonio ha puesto todas sus esperanzas. Hasta La Zarzuela ha recibido su invento por si la familia real - amante de los perros- quiere colocar en los reales jardines algún Water Can, aunque sin mucho éxito, la verdad. Pero no le importan porque Vitantonio ya tiene varios interesados en el invento y cree que en breve comenzará a entregar pedidos.

Sea como sea, Vitantonio está muy orgulloso de ser un pionero en el diseño de estos water porque cree que con ellos facilita la recogida de los excrementos de los perros y evita que las mascotas hagan sus 'necesidades' en plena vía pública, lo que afea y ensucia las ciudades. Su ilusión está ahora puesta en un concurso para Emprendedores que se celebra en Alcalá de Henares en septiembre y que espera ganar "porque supondría un gran empuje para mí", dice esperanzado.

¿Qué puede decirles este inmigrante italiano -que vive feliz en nuestro país pese a la crisis- a los jóvenes que sueñan como él con sus proyectos?. "Pues que para ver realizado un invento o crear algo nuevo hay que sudar y mucho. Que lo tienen que hacer con un gran empeño", afirma nuestro emprendedor. Sin embargo, él se declara "optimista" sobre el futuro por muy negro que nos lo pinten, mientras sentencia: "soy un luchador. Siempre lo he sido". De eso no nos cabe la menor duda.



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