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Catalunya ¿triunfant?

Catalunya ¿triunfant?

viernes 26 de octubre de 2012, 18:14h
Decía una antigua estrofa de "Els segadors": "Amb la sang dels Castellá, farem tinta vermella". Se cambió, claro. Hasta la llegada de la democracia a España, Cataluña, como el resto del país, estaba ocupado por los ejércitos franquistas y herederos del general Franco. Eso también cambió, claro. Bueno, pues tal parece que algunos necios, de uno y otro lado, se han conjurado para que las aguas remonten su cauce.

Seguro que los viejos militares retirados que, a través de una nota oficial de la Asociación de Militares Españoles (AME), se manifestaron en cuanto se supo de las intenciones de Artur Mas están ahora henchidos de gozo. Por lo menos estará henchido su ego, al ver la resonancia que tuvieron sus palabras. Decían, en resumen, que, Constitución "en su" mano, los ejércitos debían intervenir en Cataluña si intentaban independizarse. Y no solamente eso, sino que sus promotores debían ser juzgados por tribunales militares y quienes actuaban por omisión, también. Se quedaron tan anchos.

Claro que "los del otro lado" no se anduvieron con chiquitas. Varios eurodiputados catalanes piden amparo a la UE para que exija que Vidal Cuadras se retracte de unas declaraciones en las que el buen hombre decía que había que enviar a Barcelona a un general de Brigada de la Guardia Civil para tomar el poder, y otros parlamentarios de Esquerra Republicana pedían a Rajoy la promesa de que no se invadirá militarmente su país. Y nada menos que el Consejero de Interior de la Generalitat insinúa que los aviones que han volado sobre el cielo leridano -se obvia que hay una base cerca y que los aviones siempre han pasado periódicamente por allí a más o menos altura- son una amenaza y que así lo entenderán los ciudadanos. Y también se quedan tan anchos.

Aquí, a mi juicio, puede aplicarse perfectamente el principio físico de acción y reacción. Es decir, cuando se dice una estupidez en un lado, se provoca el extremismo de algunos en el otro, que también las dicen, y en ambas vertientes, a cada cual más gorda. Además, escuchando a los líderes políticos de CIU, por un lado, y del PP por otro, tal parece que, no sólo se ha votado, sino que han ganado los independentistas. En el primer caso es coherente, pues fue Mas quien llevó el asunto a la palestra, pero en el otro...Y eso sin citar la idiotez del citado "molt honorable president" sobre una posible Catalunya independiente, en la UE y... ¡en la OTAN!. Eso sí, sin ejército. Jesús Cuadrado, que algo sabe de la OTAN, ya le dio un repasito muy fundado en El País hace unos días.

Se ha agudizado el anti españolismo en Cataluña y el anti catalanismo en el resto de España y la cosa no es de ahora, pues desde Madrid, como concepto, hace tiempo que se echa gasolina al fuego. Al plantearse la transición a la democracia -y el propio José Bono, nada sospechoso, lo manifestó hace poco-, se llegó a la solución del Estado Autonómico, el célebre "café para todos", porque la situación entonces y con los militares alborotados, con nostalgia y con poder, no permitieron otra cosa. Fue una salida que debía haber sido temporal, pero no lo fue.

Cuando se reunieron, a principios de los sesenta, en Múnich en el llamado 'contubernio' por los franquistas, las fuerzas de la oposición, de derechas e izquierdas -aunque ésta última no al completo- debatían el autogobierno del País Vasco y de Cataluña. Años más tarde, se habló de Galicia, pero, como muy bien explico el senador Anasagasti en estas mismas páginas, jamás se pensó en el problema de autogobierno para Murcia, Extremadura o Madrid. Incluso para marcar diferencias, en la Constitución se preveían dos artículos para incorporarse al Estado Autonómico con diferencias de autogobierno importantes. Andalucía consiguió la entrada por el 151 después de referéndum.

Esto podía dibujar un mapa federalista, para el futuro, cuyo camino no se ha explorado en todo este tiempo. Y sin olvidar, como dijo el propio ex presidente Felipe González, que los federalismos son asimétricos y sino véanse, sirvan de ejemplo, Alemania, Reino Unido o Estados Unidos.

Más allá de lo que tiene también lo hecho por Artur Mas de cortina de humo para disfrazar fracasos frente a la crisis -la actual Barcelona "estelada" ya no es sede de las manifestaciones de hace semanas- el actual ping-pong de barbaridades va a crecer conforme se acerquen las elecciones catalanas. No obstante, existen esperanzas fundadas para que se imponga un debate sosegado que busque soluciones, más allá de pretendidos sentimientos que unos y otros pretenden instrumentalizar.

Resultó chocante ver a Artur Mas haciendo una ofrenda floral a Lluis Companys, ex presidente de la Generalitat, asesinado por el franquismo -tuve la suerte y el privilegio de leer el sumario de su causa- quien, cuando declaró "El Estat Catalá" en 1934, lo hizo "dentro de la Republica Federal Española". Macía ya había hablado de la República Federal Ibérica. Los símbolos de vez en cuando hablan desde la tumba para no ser instrumentalizados.

Pero volviendo a la actual situación de acción y reacción, existen motivos de esperanza para que se imponga el seny en los centros de decisión más allá de las estupideces de unos y otros que miran su interés partidista en momentos en los que tal actitud pueda ser catalogada como antipatriótica y deleznable, sea cual sea la bandera que se enarbole.

Fernando Reinlein es Teniente Coronel (R) y periodista
 
 
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