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Segunda jornada

San Miguel Primavera Club de Madrid: Los Planetas remedian el escándalo de Redd Kross

San Miguel Primavera Club de Madrid: Los Planetas remedian el escándalo de Redd Kross

domingo 09 de diciembre de 2012, 11:41h
La segunda jornada del San Miguel Primavera Club de Madrid fue una de las más extrañas que se recuerdan en un Festival. Y es que más que un Festival, la jornada se convirtió en un megaconcierto de Los Planetas con varios teloneros elegidos por ellos mismos... Menos para los pocos elegidos que consiguieron entrar a ver a Redd Kross en el ridículo aforo de la Nave de Terneras.
Llevaba el grupo granadino casi dos años fuera de los escenarios, así que había muchas ganas entre una parroquia indie que sigue venerándolos como el primer día. Poco importa que a J siga sin entendérsele nada, la gente lleva grabada a fuego sus letras y las canta como si en ello le fuera la vida. Fue un concierto valle, con picos y bajones. Pero tras dos horas y veinte minutos se puede decir que fue uno de los buenos. 

Tenían fama curroromerista en sus inicios, pero desde la incorporación de Erik Jiménez a la batería, se han vuelto mucho más regulares. Eso no quiere decir que no le busquen todas las vueltas posibles a su repertorio. El concierto, a pesar de que no están presentando disco, se basó principalmente en sus dos últimos trabajos, "Una Ópera egipcia" y "La leyenda del espacio" donde el grupo se ha propuesto casar el noise con el flamenco, dando paso a una singular fórmula. Así comenzaba el concierto por tangos alternativos con 'La llave de oro', para pasar a su particular visión del cancionero de Quintero, León y Quiroga (quién lo iba a pensar) con el 'Romance de Juan de Osuna'. Es una música compleja e hipnótica y las proyecciones de detrás ayudan a entrar en ella. Es evidente que Los Planetas no piensan ir por la vía fácil. Por ello cuando echan mano de sus discos pretéritos en esta primera parte no lo hacen de los éxitos, sino de una canción como 'Toxicosmos'.

La declaración de intenciones parece clara, pero la gente no se calienta hasta que llega 'Corrientes circulares en el tiempo'. En el camino quedan 'La veleta', 'Siete faroles' y otra muestra de por dónde van en este especial concierto, 'La guerra de las galaxias' del EP de 1999 "¡Dios existe! El rollo mesiánico de Los Planetas".

Claro que es 'Santos que yo te pinte' la que hace que comprendamos el porqué de tanta adoración y es que, lo quieran o no, los granadinos son un grupo de hits, o, en modo rimbombante, de himnos generacionales que varias generaciones, pero principalmente la de los 90 llevan tatuadas en la piel. 'Alegrías del incendio' demostró que los de J todavía son capaces de hacerlos pero la verdadera confirmación llegó tras el parón cuando 'Segundo premio' puso, literalmente, las lágrimas en el rostro de alguno de los asistentes. En una maniobra genial se sacaron los ases de la manga y demostraron porque, probablemente, sean el grupo más importante de los últimos veinte años en este país. Primero en 'No sé como te atreves' María, de los invitados Klaus & Kinski, hizo el dueto con J que hacía Ana Fernández-Villaverde, La Bien Querida, en el single de 'Una Ópera egipcia'. Luego la traca final: 'David y Claudia', 'Un buen día' y 'De viaje'. Órdago a la grande y partida para los autores de 'Una semana en el motor de un autobús'.

Luego hubo otro bis y el grupo se retiró mientras las imágenes mostraban bombas atómicas y alegorías del fin del mundo. Lo podrían haber dejado arriba pero lo dejaron abajo, aun así un concierto del que sales con ganas de repasar su discografía. Antes habían actuado, y desafinado, Klaus & Kinski, Airbag y Los Punsetes. Un cartel de amigos, diseñado por los propios Planetas, eso sí, menos a los primeros no pude ver más porque fui una de tantas personas que estuvo esperando más de una hora y media para poder entrar en la maldita sala Terneras para poder ver a Redd Kross. Hasta la misma policía reconocía que en la Sala podrían entrar 300 personas sin problemas, pero que tenían que cumplir las órdenes de no dejar pasar a más de 100. El único alivio, si es que existe alguno, fue el detallazo de Cats on Fire que una vez finalizado su concierto salieron al frío diciembre madrileño para deleitarnos con una canción en acústico. Un diez para ellos y un 'cero patatero' para el consistorio madrileño.

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