www.diariocritico.com

Gonzalo Miró se atreve con la hostelería en un nuevo restaurante en Madrid con muchas caras conocidas pero con apenas profesionalidad.

Cuando los famosos se meten a hosteleros: La Parcelita de Gonzalo Miró

Cuando los famosos se meten a hosteleros: La Parcelita de Gonzalo Miró

martes 18 de diciembre de 2012, 11:24h

Este canapero no se rinde a pesar de la crisis. Y aunque ya nadie parece querer financiar esta gorda panza uno no pierde las buenas costumbres y sigue yendo, cuando puede, a gozar de la buena mesa...o eso intenta. Parece que se ha puesto de moda que famosos, famosillos o celebs como dicen ahora las modernas de las revistas femeninas, pongan un restaurante, bar de copas, tienda de decoración o escriban un blog. De lo que sea. El caso es que cuando no se cumple aquella máxima de zapatero a tus zapatos...

Este canapero acudió la semana pasada al restaurante La Parcelita (Fernandez de la Hoz, 33) en el castizo y pijo barrio de Chamberí. Gonzalo Miró y otros socios lo regentan y no parece nada probable que ninguno de ellos haya pisado alguna vez una escuela de hostelería. O no pide ya uno tanto, unas nociones mínimas para saber cómo tiene que funcionar un camarero. El restaurante, lleno, eso sí, y además ese día de famosos periodistas televisivos (se celebraba una comida navideña) cuenta con camareros guapos y modernos que desconocen las mínimas reglas de educación, al menos sirviendo una mesa. El vino que este servidor se pidió como aperitivo venía servido en una copa cutre, gastada, poco apropiada, razón por la cual se pidió una más apropiada, un poco más grande y con el cristal menos burdo. El camarero, tan joven como inexperto y sobre todo imprudente accedió bajo amaneza de no poner más cantidad de líquido a cambio. Que le presupongan a uno semejante cutrez en las intenciones, ofende. Que se lo digan, insulta. Aguantamos en cualquier caso mientras mirábamos una carta con un material donde no se han gastado muchos euros por bajar los gramos de grosor (la crisis aprieta).

Los camareros siguieron haciendo de las suyas: retirar (dos veces) los platos sin previa consulta. Tuvimos que rescatarlos al aire. Cuando terminaron de comer los de la mesa de al lado un camarero tuvo a bien poner los platos sucios en nuestra mesa (era de cuatro y estábamos dos, de acuerdo, pero no es plan) porque no tenía mejor sitio donde aposentarlos.

La comida llegó casi fría a la mesa. Aún así estaba más o menos buena. La carta no es para echar cohetes pero es decente. Además tienen un menú de 11 euros bastante completo. Si se opta por comer a la carta la relación calidad precio es bastante aceptable, unos 30 euros por persona con primero y segundo. Invitaron a las copas.

Si lo que quiere es ver gente conocida y acudir a un local que está de moda, este es el sitio. Si quiere comer bien, siga buscando.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (1)    No(0)

+
0 comentarios